lunes, noviembre 28, 2005

Cuento de Navidad V y epilogo

Capítulo V

Partimos de allí velozmente. El amanecer comenzaba a alcanzarnos otra vez cruzamos aquel pequeño mar…entonces reconocí en la distancia otra vez la estrella. Nos dirigíamos por la costa norte de aquella isla que me era familiar. ¡Claro esto es Puerto Rico! Y entonces vi la estrella. Se me hizo algo difícil de distinguirla entre tantas luces citadinas que apagaban el fulgor del cielo.

Luces rojas aún se movían como hormigas en el horizonte. Si que hay carros en éste país. Nos acercábamos a un lugar que me era conocido totalmente…estaba llegando a mi casa.

Estructuras lujosas, finos arreglos en los patios, carros caros, todas las comodidades. Allí un árbol de Navidad hermoso. Muchos presentes en el mismo. La nevera llena de comida. Luz y agua caliente…y me siento miserable.

Nos detenemos frente a mi hogar. Pasa la patrulla de seguridad pero a pesar de que estoy vestido con una túnica harapienta y en un enorme camello el guardia no nos nota.


Todos duermen…nadie está en la calle. De pronto escucho voces y veo a Gaspar Melchor y Baltasar, éste último en el camello de Melchor. Al verlos sonrío…

Veo que cumpliste con tu misión…me dice Baltasar…

Bueno no exactamente. Le respondo me falta un hogar pero el camello y la estrella me trajeron hasta aquí.

Los Reyes me miraron sonrientes…

¿¡El tercer hogar es el mío!? , pregunté exaltado.





Tienes un obsequio que hacer…me dijo Gaspar…

Un obsequio sabio…añadió Melchor.

Miré a los tres. Después de haber sido Rey Mago por esa noche y haber vivido lo que viví, no tenía nada que pedir…Baltasar se me acercó y me dijo…hoy hiciste muy bien mi sustitución…estoy orgulloso de ti. ¿Cuál será ese obsequio que te harás?,
¿Mi obsequio?, me pregunté al tiempo que miraba mi casa. Hacía tiempo no compartía con mi familia por estar trabajando tanto…mis hijos han crecido sin mi presencia…
Suspiré mientras las lágrimas arrasaban mis ojos…

Baltasar me dijo…HECHO y sentí de pronto como un pesado sueño me invadía.




A la mañana siguiente, El Día De Los Reyes Magos, en un lugar de la costa norte de República Dominicana una mujer llevaba noticias a una pequeña casa a la orilla de la costa.

La mujer y su hija salieron corriendo al único teléfono que había cerca de allí. Al llegar a la vieja cabina telefónica la mujer casi desmaya al saber la noticia de que Marcelo su esposo había logrado llegar sano y salvo y estaba con familiares en un lugar seguro. Su nueva vida había comenzado. La mujer estaba muy alegre, Rosaura ven…. Tu padre quiere hablarte. La niña de aquellos hermosos ojos verdes reía y lloraba de alegría. Entonces la mujer que
las había buscado regresó corriendo del hogar. !María, Rosaura, miren lo que encontré al pie de la cama de Rosaura! Envuelto en un pedazo de turbante había una enorme esmeralda que de seguro les permitiría viajar al exterior y poder someter a Rosaura a la operación que le cambiaría la vida. María le contó a Marcelo, mi amor….vamos a estar juntos más pronto de lo que crees…ha ocurrido un milagro…

En Honduras en la iglesia de aquel poblado abatido por la tragedia del huracán se celebraba la Misa de los Santos Reyes allí el sacerdote llamó a los tres hermanos al terminar el oficio. Uno especialmente particular porque había gente de la ciudad y turistas que visitaron el lugar. Algo que hacía mucho no sucedía.



Los reyes estuvieron por aquí. Martita un vestido nuevo te han dejado, a ti Joselito éstas zapatillas de correr y a ti Pedro un libro de construcción. Ah lo olvidaba hay unas personas que quieren conocerlos.

Los hermanos salieron al salón donde se ofrecía el servicio. Una mujer que vestía como oficial del gobierno, estaba acompañada por una pareja de mediana edad.

Se presentó.

Soy la Srta. Guzmán y estoy encargada de un programa de adopción familiar que ubicamos jóvenes como ustedes con personas buenas que desean poder ayudarles…

Ellos son el Señor y la Señora Aparicio y ellos al igual que ustedes perdieron sus seres queridos en ese terrible huracán. Quieren adoptarlos. La decisión final es de ustedes. Ellos respetarán su decisión.

Los hermanos se miraron. Saber que estarían juntos era algo excelente.
Pedro preguntó

Podemos volver aquí cuando queramos visitar…

El señor Aparicio respondió. Siempre…

El padre Armando sonrió y dijo…



Todos los días de Reyes vendrán a cantarnos y a participar de las actividades en este gran día.

Todos estuvieron de acuerdo…se abrazaron en un abrazo del que sólo amor emanaba. Joselito sacó un largo bordado de oro…y dijo tenga padre…los reyes dejaron esto. El padre miró la dorada prenda y comprendió de donde provenía…la tomó la bendijo y la puso en un cofre que adornaría todas las Navidades y le pedirían a través de los reyes algún milagro para la gente de aquel poblado. El sacerdote comprendió que aquel bordado sólo podía pertenecer a un ser Mágico y divino. A un Santo Rey Mago….

Otro Milagro se daba…








Era temprano en la mañana, y estaba aún oscuro cuando escuché a mi hija…llamar…!papito, papito! Llegaron los reyes…gritaba exaltada…toda loca de alegría. Mis hijos me preguntan como era posible que hubiese dormido tanto…
Que me había acostado como a las seis de la tarde…no había ni siquiera puesto un regalo…

¿Un regalo?, Me levanté azorado…y bajé de inmediato hasta donde estaba el árbol. Regalos de todos tipos para los niños, todo parecía normal. ¿Fue un sueño lo que viví?

Entonces veo que el paño que se usa para cubrir la base del árbol no es el que habíamos puesto, éste era de un color verde brillante pero sus bordes estaban raídos…tenía pedazos dorados en algunas esquinas. ! Mira papito, una bola! , me llamó mi pequeña hija para mostrarme una bola color negro perlado poco más pequeña que una bola de billar. Me llamó la atención aquella esfera. Le pedí que me la mostrara…

No era una bola…su textura era suave y brillaba…! Era una perla negra! Y muy sutilmente tenía labradas las iniciales GMS…Gaspar, Melchor y Santiago….

¿Dónde encontraste esta bola? Le pregunté a la niña…

Me mostró su cajita de zapatos vacía…

AL menos te dignaste en sacar la hierba…me dijo mi mujer…


Yo no sa….!!!!

¡El camello de Baltasar! … ¡Era la perla de Baltasar!

Salí y miré al cielo…aún el sol no aparecía. El firmamento tenía ese color azul que precede todavía a la luz. Allí estaban las tres estrellas…sonreí…

Gracias…por la Oportunidad.


Fin








Epílogo


Tal vez no es real la historia…tal vez es tan real que resulta imposible de creer...que importa si lo es o no lo es. Lo que importa es en lo que crees…

Yo creo en los Reyes Magos ¿Y tu?

Cuento de Navidad V

Capítulo III

Entonces me fijé en el cielo…allí estaba, la estrella de seis puntas iluminando la ruta. El camello trotaba libremente hacia ella… ¡de veras se conocía la ruta!

Según avanzábamos nos acercábamos a la costa de una tierra desconocida. No veía nada que me fuera familiar. No era la costa de Puerto Rico llena de hoteles y casas a la orilla del mar.

Apenas se distinguía la luz de unas lámparas de queroseno iluminando unas frágiles casitas de madera con techo de zinc.
Al acercarnos…el camello y yo…pude distinguir una cajita con pasto o hierba para el camello. Me bajé de la montura y silenciosamente me acerqué a la casita.

En una esquina un diminuto pesebre iluminado con dos velas. Un cuartito separaba lo que sería el comedor, sala y cocina. Allí dormían una mujer y su hija. La niña no tendría más de 7 años y eran la esposa y la hija de un hombre que se había embarcado hacía 5 días en busca de un mejor porvenir para su familia.

Me acerqué a la cajita donde había una nota que decía:

Queridos reyes Magos no quiero nada para mí, solo les pido que cuiden a mi papito que está sólo en el mar y dicen que es un mar muy malo. El me prometió que me mandaría a buscar junto con mi mamá a ese país donde dicen que están mucho mejor que aquí y que podré ir a una buena escuela y tendré buenos doctores que me curen mi enfermedad…mi papá se llama Marcelo.

Les dejé comida a los camellos. Los quiero.

Rosaura

Miré la niña que dormía plácidamente y un nudo se me atoró en el corazón. Tenía la cara desfigurada con una fea partidura en el labio. Al verla noté que dormía con sus ojos entre abiertos y vi un hermoso color verde que hacía un contraste perfecto con aquella piel canela. Padecía de paladar hendido. Por los escasos recursos que tenía aquella familia no habían podido ayudar a su hija.

Me acordé de las palabras de Gaspar…un solo regalo por hogar.

¿Qué le podía regalar a esa niña? Entonces reparé en que no tenía nada para dejarle…nada material…

Miré a todas partes buscando ayuda…y entonces vi el lápiz con el cual la niña había escrito su carta. Cerré mis ojos y entonces me di cuenta de lo que tenía que hacer.

Querida Rosaura

Dios te bendice. Se que tus palabras salen del corazón. Ve a la orilla del mar y cierra tus ojos. Cuando los abras regresa que tienes noticias de tu padre.

Tu fe dará frutos.

Firman

Los Reyes Magos


Ella no necesitaba saber que era uno sólo y fatulo. Luego de contestar su carta busqué en la montura algo que pudiese dejar de valor, me toqué la túnica y el turbante…ahhhh…ya sé.
Me acordé de la esmeralda que adornaba el turbante. Seguro que Baltasar no me lo perdonará.
No lo pensé dos veces. Desprendí la esmeralda y la coloqué junto al pequeño pesebre con la carta.

El camello se comió todo lo que le puso la niña. Era una combinación de coco rayado con un pasto muy fino y de aroma agradable. La verdad hasta me dio envidia el camello. Yo tenía algo de hambre.

Capítulo IV

Me monté en el camello que se notaba feliz por el festín. No hubo necesidad de mirar el papel. Busqué en el cielo la estrella. Y partí rumbo a ella.

Crucé otro mar. Este menos extenso. Al llegar a tierra no nos detuvimos.
Íbamos como bólidos entre senderos y valles. Cruzamos par de ríos y llegamos a una pequeña aldea en medio de la nada.

Las montañas que la rodeaban se veían despobladas de árboles y desnudas de todo vestigio de vida. Una de ellas humeaba a lo lejos. Era un volcán. La estrella nos guiaba hacia el final de la aldea allí al fondo había un despeñadero y en el fondo del mismo se veían los escombros de lo que fue la otra parte de la aldea. Un deslizamiento de lodo había sepultado aquel lugar…la imagen era sobrecogedora.

Justo en aquel borde del abismo estaba la última de las chozas. Y allí era donde señalaba la estrella. Como en la anterior había una tenue luz en su interior…

Al asomarme vi tres niños durmiendo juntos, estaban solos. Un varón que tendría unos quince años, una niña de unos 12 años y uno que estaría por los 10.

Tres montoncitos de pasto estaban estratégicamente colocados al lado de una sola lámpara y justo al lado de unas viejas fotos de una pareja de adultos. Su padre y madre…la tragedia los había tocado en el huracán Mitch hacía unos años atrás.

Noté la carta firmada por los tres.
Queridos Reyes Magos

Hace ya mucho tiempo que estamos solos. Extrañamos a nuestros padres. Martita está creciendo y tiene un don para cantar hermoso. Eso es lo que le han dicho en la iglesia. Joselito es tremendo atleta a sus diez años se gana a niños mas grandes de la escuela. Y yo estoy aprendiendo el oficio de albañil por que algún día me gustaría construir casas más seguras para la gente pobre. Se que tienen que visitar a tantos niños que están peor que nosotros pero nos gustaría lo siguiente. A Joselito unas zapatillas de correr, Martita un vestido para los domingos y yo un libro de construcción. Eso es todo.
Gracias
Pedro
Otro nudo en el corazón, otra decisión difícil, una solo obsequio.

Bien…manos a la obra. Comencé por responderles la carta lo mejor que pude

Queridos Pedro, Martita y Joselito

Sus pedidos serán honrados porque han tenido fe. Vayan a la Iglesia y enciendan tres velas. Una por cada uno de ustedes. Y dos velas por sus padres que los cuidan desde el cielo.

Allí recibirán sus obsequios…terminé escribiendo esto sin saber porqué.

Con amor los Tres Reyes Magos

Luego tal y como hice en el primer hogar busqué que dejar como evidencia de mi visita. Algún regalo…un solo obsequio.

Miré y busqué el turbante sin la esmeralda. Entonces reparé en el bordado de oro de la túnica que llevaba puesta. Esto es oro puro. Servirá para que puedan tener una mejor oportunidad de salir adelante y dar lo mejor de ellos al mundo.

Con cuidado fui rasgando el borde de oro hasta quedarme con una túnica desgarrada como bandera que ha sido destruida por el vendaval. Ahora si que Baltasar me va a escocotar…

El camello comió de aquel pasto. La tierra a pesar de lo pasado era fértil y la hierba fresca y suave. El camello se hartó. Iba feliz y yo con deseos de una ensalada…

jueves, noviembre 24, 2005

Cuento de Navidad

CUENTO



YO VIAJE CON LOS REYES MAGOS

INTRODUCCION

Hace muchos años cuando era solo un chamaquito de cinco años, en una noche de Reyes tuve el encuentro más anhelado que pueda tener un niño. Encontrarse con que su ilusión se hizo realidad. Salía del dormitorio al cuarto de baño cuando los vi.

Me quedé sin saber que hacer…su vestimenta esmeralda relucía bordados de oro…apenas me dio tiempo para poder verle el rostro…en un fugaz momento ya no estaba ahí pero yo bien sabía que lo había visto y en mi corazón sabia que el lo sabía…

Al día siguiente…la hierba depositada en las cajas de zapatos había desaparecido…los camellos se habían dando un buen atracón. Siempre mis cajas eran abundantes en verdes pastos.

Los regalos…ah todos los que esperaba…el camión TONKA, la nave espacial, los muñecos de acción…todos.

Fue un día muy feliz.


De eso hace ya 37 años…









Capitulo I

Es Navidad…ando como loco pensando ¿qué voy a regalar?, ¿Qué ropa me pondré para la próxima fiesta?, ¿con cuánto dinero dispongo para ésta época?

Apenas tengo tiempo de charlar o de dedicarme a otras cosas. La vida se me hace tan corta. Trabajo, trabajo y más trabajo. Eso es bueno…estoy generando el dinero para festejar. Me podré dar un viajecito y disfrutar de todas esas cosas tan buenas.

Ir al cine, comer en buenos restaurantes, comprarme esas ropas y joyas de marca y hasta ese tan necesario equipo de música para poder ir en mi vehículo con lo más moderno.

Mientras me muevo por el día, ocupado en tantas responsabilidades me entra un mensaje a mi celular…

Lo curioso es que el mensaje entra pero el celular no repicó. Sólo aparece en la pantalla del mismo que “usted tiene un mensaje de voz”…

Me conecto al aparatito mientras con una mano conduzco…zigzagueo un poco…casi me llevo al vehículo de al lado pero el me esquiva hábilmente con un rápido movimiento y dos buenas mentás de madre.

Escucho el mensaje…y el mismo decía así

Hola Santiago… necesito de su ayuda, favor de dirigirse al Parque de las Palomas en frente de la capilla del Cristo. Debe de estar ahí mañana 4 de enero a las 6 de la tarde.

Me quedé esperando algún número a donde llamar, ni siquiera aparecía el número registrado en mi celular que bloquea las llamadas no identificadas.

-Debe de ser algún loco o número equivocado, pero, me llamó por mi nombre…-
Eso me dejó intrigado…pero a los cinco minutos ya lo había borrado de mi lista de asuntos por resolver.

Al llegar a mi casa, me detengo a revisar el correo. Hay varios sobres, facturas de luz, agua, teléfono, cuentas y más cuentas. Entre ellos un sobre más pequeño sin sello postal, sin remitente. Era un sobre de esos que se usan para enviar postales.

Al abrirlo encontré una postal con el arte de un firmamento azul y una solitaria estrella de seis puntas. Una oración llamó mi atención.

Santiago…le espero mañana a las 6 de la tarde en el Parque de las palomas frente a la capilla del Cristo.

Me quedé atónito. Miré a todas partes, esperando encontrar al bromista pero no lo hallé.

Noté que en el reverso de la postal había unas iniciales grabadas en letras esmeraldas con bordes dorados. GMS… ¿Qué significaban?, Bueno si deseaba averiguarlo debía de ir al Parque de las Palomas. Estaba totalmente intrigado a la vez que asustado, pero interesado en resolver el misterio… así que decidí llegarme hasta el sitio señalado.

En la mañana siguiente a pesar de que trabajé con más energías que nunca me sentía ansioso por lo que habría de acontecer. Terminé mis asuntos temprano cosa de no estar a la carrera a la hora de ir al lugar del encuentro. Eran ya las cinco de la tarde. El parque estaba cerrando, así que me quedé observando la bahía desde la muralla que está en la parte trasera de la capilla del Cristo.

La tarde era preciosa. El sol hacía ver las aguas de la bahía de San Juan tan brillantes como la plata más reluciente, mirar demasiado lastimaba un poco la vista. Según avanzaba la puesta del sol los colores del cielo fueron tornándose rosados y anaranjados con breves brochazos de azul añil tiñendo el horizonte cada vez más sombrío. Ya se acercaba la noche.

A las seis me dirigí al frente de la capilla del Cristo. Una bella arquitectura del siglo XVI o XVII…de la época colonial española. Ni un alma en la calle.

El atardecer estaba fresco…

-Hola Santiago- escuché mi nombre.

Me volteé para ver quién era el misterioso autor de los mensajes...

jueves, noviembre 17, 2005

El Libro de los Suenos IX Cap Final y Epilogo

El Libro de los Sueños Cap IX

Pasaron varios años desde aquel episodio en la vida de los muchachos…tal vez unos diez…un día se encontraron en la calle Aliana…toda una modelo profesional y Rebeca…administradora de un centro de cuido casada con un hombre trabajador y cariñoso que había adoptado su hija a la que llamaron Raquelín.

Hola Rebeca dijo Aliana…te ves bien…

Tu también te ves muy bien Aliana, veo que eres toda una modelo…

Si…además estudié comunicaciones y trabajo para un periódico haciendo reportajes…

¿No sabes de los demás?- preguntó Aliana

La verdad solo se de uno, Javier y de vez en cuando veo a Néstor y a Pilar. Ni siquiera volví a las tutorías…sería interesante ver en que cosa está cada cual… ¿te acuerdas del libro?, añadió Rebeca.

Nunca olvidaré ese fin de semana. Fue sobrenatural…

Si…lo fue…creo que nos cambió la vida a todos.

¿Te imaginas? Debido a mi trabajo he tenido que acampar en lugares que hacen ver aquella casona como un hotel todo incluido. Y yo no soportaba aquello. Jajaja ahora incluso mi esposo es un fanático de la aventura al aire libre…un niño escucha cualquiera…he aprendido a disfrutar de ese ambiente.

Las amigas se intercambiaron sus teléfonos y direcciones y prometieron volver a verse…

No muy lejos de allí un hombre miraba un plano de un edificio por demoler. El era el autor de una gran obra que se construiría allí para el beneficio de toda la comunidad.
En su mente había dibujado y creado una hermosa arquitectura que serviría de lugar de encuentro para la juventud. Su intención era crear algo que los alejara de la droga. Que les diera la oportunidad de ocupar el tiempo de ocio en cosas productivas y positivas.

Se había asociado con otro hombre que tenía la misma visión, este por el contrario tenía la capacidad de llegar a los jóvenes con la palabra. Era una persona con la habilidad de escuchar y se había convertido en un líder de la comunidad. Era psicólogo, pero su pasión era enseñar.

Fomentaba las actividades deportivas.

En otro lugar de la ciudad estaban las oficinas de otra mujer que se había convertido en abogada. Pero no era una abogada cualquiera. Siempre ayudaba a los más marginados y discriminados. Los derechos civiles era su especialidad. Su nombre era Pilar.

En otro pueblo, algo más apartado del área metropolitana existía un lugar boscoso con un hermoso lago y muchas plantas y árboles frutales.
Lindas cabañas adornaban un paisaje agreste y pacífico.

Tres hombres con sus esposas estaban a cargo del lugar. En el mismo había un restaurante y música en vivo. Ofrecían excursiones y paseos en bote. Tenían áreas de acampar así como las cabañas para que aquellos que prefirieran más comodidades pudiesen optar por las mismas.

El lugar se llamaba El Sitio de Frankie y los Gemelos. El primero era el músico. El que entretenía a los invitados. Los gemelos se encargaban de la administración del lugar. Todos se repartían las ganancias a partes iguales.

Los sobrinos del Tío Frankie siempre estaban pendientes a sus chistes, bromas y cuentos…en especial el de aquella casona y la aventura del libro de los sueños. Muy en especial los hijos de Sigfredo, gemelos…muy activos…y parlanchines.

Como sus padres y tío por adopción.


Gloria se había embarcado fuera del país. Siempre su espíritu aventurero la llevó a conocer otras culturas. Estudió idiomas. Dominaba siete idiomas. Español, inglés, alemán, francés, portugués, italiano y ruso.

Viajaba por todas partes del mundo. Su esposo Lorenzo se convirtió en uno de los más cotizados atletas profesionales y viajaba con frecuencia. Aunque no tenían hijos eran muy felices.

Todos ellos de alguna forma u otra seguían conectados aunque no lo sabían. Siempre recordaban aquel fin de semana en la montaña. Siempre recordarían aquel libro mágico, siempre recordarían que cambió sus vidas para siempre.


- Oye Néstor - llamó Javier al arquitecto.

Acabo de hablar con el viejo. Dice que le gustaría que fuésemos a pescar. Llama a Pilar y dile que nos vamos a pasar el fin de semana y que nos vamos a llevar a Néstor Javier para que tenga su primera salida en el bote…

Seguro compadre. Ya le dijiste a Rebeca de los planes. Contestó Néstor.

No…pero sabes que ella no va a tener ningún inconveniente. Le gusta lo que hacemos…

Claro…fue lo que soñamos. Dijo Néstor…

FIN







Epílogo

Todos tenemos sueños…algunos sólo se conforman con saberlos y añorarlos.

Otros los enmarcan en su derrotero como objetivos por los cuales vivir. Otros sencillamente viven y esperan que el sueño les llegue. Pero al final de algún modo u otro siempre se nos da la oportunidad de convertirlos en realidad.

Y he ahí el punto. ¿Dónde estás tú en relación con tu sueño?

¿Estás viviéndolo, lo estás soñando o ya despertaste y te diste cuenta de que no es un sueño, que lo lograste?

El soñar nuestro futuro es el primer paso para convertirlo realidad…si dejas de soñar…nunca tendrás futuro.

El Libro de los Suenos VIII

El libro de los sueños CAP VIII


Un hombre viejo…anciano…vestido con una sotana…parecía un sacerdote, pero no llevaba ninguna cruz o amuleto religioso…su cabello era largo…gris con mechones canosos. Su mirada era profunda y unos ojos claros azules muy vivos se proyectaban sobre aquel rostro lleno de arrugas y piel curtida por el tiempo. El hombre sonreía…una sonrisa dulce…apaciguadora…y reconfortante. Inspiraba confianza.

-veo que encontraron el libro- dijo la profesora

Vengan a tomar unos refrigerios, deben de estar cansados…

El viejo los saludó con la mano, pero no dijo nada. Sólo asentía con la cabeza cuando cada muchacho pasaba en frente de él.

Todos lo miraban con extrañeza. Pero les parecía alguien simpático. Nadie, ninguno se atrevió a decirle nada.

Al pasar Néstor por su lado el viejo lo miró, le sonrió y entonces habló.

- Tu sueño es un sueño noble, y justo…mas no puede ser posible en los términos del tiempo que hoy te toca vivir…

Néstor abrió la boca incrédulo de lo que escuchó…

El viejo continuó…

-No obstante no estás solo- La vida te dará la oportunidad de que logres tu sueño de otra forma-

Javier se acercaba…y el viejo lo detuvo…

-Hijo- dijo mirándolo a los ojos. El tiempo de soñar ha pasado…es tiempo de vivir…de dejar que lo que escribiste en ese libro suceda…

Javier lo miró y le preguntó…

¿Qué sabe usted de mi sueño?

El viejo sonrió y replicó. Hoy sucedió lo que nunca había sucedido.

Dos personas con el mismo sueño en diferentes circunstancias, pero el mismo sueño.

Néstor que aún estaba allí se miró con Javier…ambos de inmediato comprendieron lo que quiso decir el viejo.

¡Era tu letra!, exclamó Javier mirando a Néstor.

¿Mi letra? Preguntó Néstor…no se de que hablas.


Cuando escribía en el libro apareció una frase…que yo había escrito…después de que ya había desaparecido…pero ¡no en mi letra!, continuó diciendo Javier.

¿Qué frase?, preguntó Néstor.

Quisiera poder volver a compartir con mi padre…explicó Javier.

Néstor no lo creía.

Es verdad interrumpió el viejo. Y de pronto sacó el gran libro y lo abrió. Solamente dos páginas eran legibles.

Ambas con las escrituras de Néstor y Javier.
-Ustedes tuvieron el mismo sueño dijo el viejo y por eso es que se ven las escrituras.

-Pero mi padre murió, reclamó Néstor con un aire de coraje, frustración y llanto ahogado.

Tú eres la encarnación de tu padre. Los sueños de tu padre están depositados en tu corazón. Donde quiera que pongas tu alma y empeño ahí estará tu padre…siempre, aunque no lo veas...te lo aseguro.

A ti Javier…hoy has aceptado lo que te has negado por tanto tiempo. Necesitas de tu padre, y él te necesita a ti. Néstor te tocó la fibra, anoche…dijo el viejo…

Javier lo miraba boquiabierto, estaba totalmente asombrado y temblaba de nerviosismo.

EL viejo continuó…

Ambos lograrán sus objetivos en la vida ambos compartirán ese sueño y lo harán realidad cada cual en su circunstancia personal.

Néstor y Javier se miraron…ya no había animosidad, de pronto sintieron respeto y compasión el uno hacia el otro.

¿Sabes amigo?, hace tiempo mi padre me invitó a pescar y siempre me dice que traiga a algún amigo.

Le voy a llamar…y me gustaría que me acompañes. Dijo Javier


Seguro que sí. Respondió Néstor.


El viejo los interrumpió. Nada de lo que hemos hablado aquí será comentado. Ningún sueño será revelado pues son los sueños íntimos de cada uno.

Si quieren compartirlo eso será su decisión única y personal. En este libro quedan guardados eternamente. Terminó diciendo el Viejo.


Ahora vayan con el grupo…que los espera. Ambos jóvenes se miraron sonrieron y se marcharon. Se voltearon y ya el viejo no estaba.

Ambos rieron.

Al llegar a la casona, el grupo los esperaba ya todos estaban empacando. Nadie hacía chistes ni había jarana. Cada uno estaba enfocado en sus cosas. Ni siquiera se acordaban de haber visto al viejo. Fue como si de pronto ese pasaje de tiempo se hubiese borrado de sus memorias.


Al llegar Néstor y Javier sonreídos y animados los jóvenes se acercaron a ellos. Era como si hubiesen estado esperando que ellos llegaran para comenzar a hablar de todo…de hecho así era. Eran un solo grupo no sólo diez muchachos. Tenían todos, algo en común y único.

De pronto el silencio se volvió en algarabía y coloquios. Estaban excitados con lo sucedido…

Raquelín los interrumpió.

Bueno jóvenes, espero que hayan disfrutado de su estadía, pero ya tenemos que irnos. Así que vayan guardando y acomodando las cosas en el autobús.


Dicho y hecho los jóvenes se subieron al vehículo que comenzó el regreso a la ciudad. Iban charlando sobre cuanta cosa observaban, hacían chistes y hablaban sin parar. Ninguno durmió por el camino. Observaron el paisaje…los caminos, las casas…todo.

Todo era importante, tenían razón de existir.

Al llegar al centro de tutorías…Raquelín los despidió.

No los volveré a ver…mi labor terminó aquí dijo.

Noooo, maestra no se puede ir así…dijo Rebeca.


Ustedes ya completaron la tarea que les asigné. Ahora les toca poner en práctica lo aprendido.

Todos se mostraron tristes, pero comprendieron las palabras de su maestra.

Estoy orgullosa de ustedes les dijo…al tiempo que don Bienvenido encendía el motor del autobús y emprendía la marcha…Raquelín se despedía con la mano hasta que se perdió de vista…

Los jóvenes regresaron a sus hogares. Era Domingo.

martes, noviembre 15, 2005

El Libro de los Suenos VII

El Libro de los Sueños CAP VII


El amanecer llegó en forma de niebla y frío. Las nubes tapaban el cielo. Los árboles susurraban a la dirección del viento.

En la casona ya los empleados, Raquelín y don Bienvenido preparaban el desayuno de los jóvenes que aún dormían.

El aroma a café fresco, recién molido, estimuló las narices de los durmientes. Uno por uno, fueron asomando las caras hacia el vestíbulo. Ya sería poco más de las 7 de la mañana cuando todos sin excepción se encontraban reunidos en el centro de aquel salón. Simón los guió a través de una puerta y entraron a un enorme salón comedor con una mesa como la de tiempos medievales, enorme y redonda. En ellas un festín para empezar el día. Huevos revueltos, tostadas francesas, Panes, quesos y frutas. Todo un manjar.

Raquelín los convidó a sentarse y luego de decir una oración de gracias. Les dejó desayunar, mientras les explicaba las reglas del día…

Ya saben lo que tienen que hacer…dijo.

Una vez lleguen al podio de piedra…abren el libro y escriben su sueño. Una vez lo hagan lo cierran y dejan a otro que haga lo propio.

¿Cómo vamos a encontrar dicho libro? Preguntó Lorenzo.

Sigan su instinto…lo encontrarán. La finca es grande pero se darán cuenta. Dijo Raquelín.


Una vez terminen el desayuno se reúnen en el patio trasero y de ahí parten por la vereda marcada.


Los jóvenes hicieron lo que la profesora les dijo…todos excepto Rebeca…

No me siento bien…como para caminar por el bosque. Se quejó.

La barriga me pesa. Dijo la joven.


Yo te ayudo. Dijo Ramón.
Y yo también añadió Sigfredo su hermano.

Todos te ayudamos…respondieron a coro.

Allí está el burro. Dijo uno de ellos señalando al pequeño borrico del día anterior.

Bueno, gracias…dijo Rebeca. Tal vez sí pueda ir después de todo.

Aliana estaba dudosa…pero ya después de todo lo que había pasado el día anterior como que no le importaba un bledo…se estaba resignando. Tendría que terminar el fin de semana así que qué podía perder.


Gloria y Pilar ya estaban listas al igual que Frankie, Néstor y Javier.

Nada más que hablar…comiencen a pensar en su sueño…añadió Raquelín al tiempo que despedía a los jóvenes que se internaban en el bosque con Rebeca al frente montando el burro.






Según avanzaban por la vereda escuchaban el ruido del arroyo cercano. Los árboles no permitía que la luz solar entrara de lleno lo que hacía del paisaje uno de verde penumbra. Aún así era hermoso. Mariposas se confundían con las flores. Y arriba en las copas de los árboles se distinguían las aves del lugar con sus trinos y cantos.

Mas adelante el camino se angostaba. Los jóvenes fueron sorteando cada recodo de aquella vereda serpenteante hasta llegar a un claro…y justo allí encima de una roca en forma de obelisco…estaba el objeto de su búsqueda. Todos se miraron extrañados y dudosos. Era una sensación extraña…un libro…en medio del bosque…y que libro.

Según se fueron acercando notaron que alrededor del pináculo habían flores…pero no había plantas de flores… ¿de dónde han salido?, se preguntó Frankie que ya no estaba para chistes.

Un gran libro…enorme…ancho…más ancho que una guía telefónica y tan grande como una tapa de un cajón de esos que se usan para guardar archivos, estaba justo encima del tope del pináculo de piedra.

Su cubierta en cuero cosido con bordes dorados y plateados. Las páginas gruesas de papel de pergamino. Nítidamente labrado en su cubierta…con formas de soles y estrellas…de cielo y mares…de fuego y tierra.

Los jóvenes rodearon el pináculo…

Y bien…ya saben lo que dijo la profe…cada uno escriba su sueño. Dijo Rebeca…al tiempo que se bajaba de su monta…


¿Quién va primero?...preguntó la chica.




Nadie hablaba. Nadie se atrevía a tocar el libro. Todos tenían el mismo temor…parecía como si supieran que estaba encantado…que había magia en aquel lugar…

Néstor dio un paso al frente y se acercó al pináculo. Los demás dieron unos pasos atrás.

El joven miró a todos y dijo…

Bueno yo voy a escribir primero… ¿me dejan solo?,

Todos se apartaron lo suficiente para que Néstor se sintiese cómodo. El joven se acercó al libro lo tocó brevemente y lo abrió. En el centro del mismo había un bolígrafo…en plata, hermosamente labrado…el lo miró con ganas de llevárselo…debía de ser muy valioso.

Se detuvo un momento…NO… pensó…no estaría bien…

Tomó el bolígrafo y comenzó a escribir en aquel mamotreto de libro…era grande de verdad.

Según escribía notaba que las palabras eran absorbidas por la página…! Se las tragaba!

Néstor continuó escribiendo…su sueño…tardó unos minutos y luego mirando al grupo dijo…

Ya terminé y no van a creerlo…


Todos se acercaron…

Pero si no has escrito nada. Dijo Pilar mirando la página en blanco.

Eso mismo es lo que no van a creer…respondió el joven al tiempo que le extendía el bolígrafo a su amiga.

Toma. Escribe tú.


Pilar se acercó al libro. Pasó las páginas…ninguna estaba escrita.

Tantas páginas sin nada en ellas. Pensó. Esto sí que es raro.

Agarró el bolígrafo y comenzó a escribir y para su asombro pasó exactamente lo mismo que a Néstor.

¡Waooo! Exclamó la joven al ver lo que sucedía. Sus palabras desaparecían a los segundos de escribirlas.

Y así uno por uno fueron experimentando aquel momento mágico…hasta que le llegó el turno a Javier…

El muchacho se acercó al libro. No podía creer que nueve personas anteriores escribiesen algo y allí no había nada…

Sabía de seguro que algo especial tenía aquel libro…lo miró y tomó el bolígrafo…puso la punta sobre el papel y comenzó a escribir en silencio…todos los demás estaban sentados, pensativos y callados. Sólo se escuchaban las aves cantar y la brisa acariciando las copas de los árboles.

Javier…escribía…y escribía…las palabras aparecían del bolígrafo y luego eran absorbidas por la página…entonces sucedió algo.


La tinta comenzó a aparecer como una leve niebla oscura en forma de palabras…

Y unas palabras que había escrito justo en ese momento aparecieron pero no era su letra…era la letra de otra persona…

Javier se apartó del libro…su rostro reflejaba confusión y algo de temor…

¿Qué está pasando? Se preguntó…miro al grupo pero no dijo nada…

Intentó escribir pero ya el bolígrafo no escribía nada…

Miró nuevamente las palabras…y entonces recordó lo que había dicho la profesora…

“nadie podrá ver lo que escribieron a menos que suceda lo que hasta ahora nunca ha sucedido”

Javier no podía ver lo que escribieron los demás pero ahí estaba él, expuesto en su sueño, pero aquella no era su letra…

Se quedó pensativo… ¿se lo debía decir a los demás o quedarse callado?

¡Eh! Javier..le llamó Frankie… ¿piensas hacer un testamento?...


Javier se espabiló y se volteó hacia sus compañeros.

-No, no, ya terminé, ya nos podemos marchar…todos comenzaron a incorporarse cuando una niebla acompañada de un frío rocío los arropó. No se veía nada más allá de cinco metros de distancia…

Los jóvenes se pusieron en marcha de regreso a la casona. Rebeca en el burrito…los demás a corta distancia.

Javier iba al final de la fila…se volteó a mirar el podio donde estaba aquel enorme libro y… ¡ya no estaba!

¡Oigan! Exclamó llamando al grupo. Miren…dijo señalando al lugar donde estaba el libro…

Todos miraron…y se dieron cuenta de la realidad…

¡Vámonos! Gimió Aliana. Ya este lugar me tiene super nerviosa…

Todos estuvieron de acuerdo…y apuraron el paso.

Ya era casi media tarde cuando llegaron a la casona.

Allí los esperaba Raquelín, Bienvenido, Simón y Samuel además había alguien más…una persona que nunca antes habían visto…

viernes, noviembre 11, 2005

El Libro de los Suenos VI

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS CAP VI


Los jóvenes entraron a la casona. Todos hablaban de lo sucedido en el lago.

Al entrar se toparon con Aliana toda acicalada y bañada, olía a perfume de flores.

Ooooyeeee, veo que te diste tremendo y refrescante baño- dijo Gloria, mirando a Aliana.

Ella sonrió medio desganada.

¿Qué? ¿no había agua caliente? Volvió a indagar Gloria…

Aliana no pudo más. Y respondió.

Miren…y fui ilusionada a darme esa ducha tibia…y cuando llego pregunto donde es la ducha….y entonces el pitufo ese de Simón me señala una cortinita debajo de un árbol con una regadera de baño y una tina de esas que parecen un barril de esos que se usan para cerveza….

¿Y el agua caliente? Preguntó Pilar…

Ahhhh pues al lado hay algo así como una barbacoa donde tienen unas cacerolas para que hiervas el agua…o sea que te tienes que poner a cargar el agua caliente para llevarla a la tina y entibiar el agua… no aguanto un día más. Dijo de forma trágica.

Justo en ese instante entra Lorenzo, también bañado y lozano…

- que rico baño me he dado, eso de bañarse a la antigua tiene su gracia-

Aliana lo miró para asesinarlo.

-Y ustedes, ¿Qué embeleco se traman?, Javier, Sigfredo ¿por qué tan mojados?

Todos los presentes contaron lo sucedido. Y volvían a felicitar a Javier. Todos excepto Néstor que había continuado la marcha hacia la habitación.

Ya se hace tarde así que vayan a darse el baño y se acuestan…dijo la profesora.

Todos rieron…ninguno pensaba dormir aquella noche…

Rebeca era la única que sí porque estaba cansada con aquella barriga.

Ah y nada de aventuras nocturnas…amenazó la profesora otra vez.


Cuando todos estuvieron en sus cuartos…Lorenzo con Frankie

Los gemelos juntos en otro

Javier y Nestor
Gloria y Pilar
Rebeca y Aliana respectivamente en las habitaciones.

Ya la noche estaba entrada y la niebla se abría paso entre el follaje. Un friíto de campo se personaba en todas las habitaciones…

Afuera las luciérnagas brillaban como estrellas errantes. Y el cielo, entre claro y claro de nubes dejaba expuesto un manto de diamantes sobre un lienzo negro.

En las habitaciones aunque reinaba el silencio, los susurros a veces se escapaban…

Nadie en realidad dormía…Frankie como siempre el más avispao de todos estaba dando vueltas de un lado a otro…

-Oye vas a hacer una zanja en el piso- le dijo Lorenzo al ver a su compañero de cuarto dando vueltas como animal enjaulado.

Es que no puedo dejar de pensar en eso del Libro en medio del bosque…esa profe esta loca. Este sitio es un misterio…terminó diciendo Frankie.

Es un verdadero misterio pero de verdad que el lugar esté espectacular. Añadió Lorenzo y luego preguntó…
Oye ¿Qué fue lo que pasó en el lago?

-Bueno…comenzó Frankie a narrar lo ocurrido…Los gemelos y yo estabamos explorando la orilla y Sigfredo… se puso a payasear encima de un tronco caído. Y cayó al agua. Luego se puso allí mismo a nadar y chapotear y entonces no se que carajos le dió…un calambre o no se. La cosa es que se paralizó.

Veo… ¿y ninguno de ustedes tan cerca lo ayudó?

No se nadar un coño y creo que el otro gemelo tampoco…o se paniqueó. Dijo Frankie.


En otra habitación Aliana y Rebeca también charlaban…

Este lugar es bello dijo Rebeca me encantaría tener un sitio así…

Pues a mí ni me interesa…no me gusta estar en un sitio donde no hay algo tan sencillo como un baño…replicó Aliana.


Yo voy a dar a mi bebé todo lo que pueda…y si tengo que pasar hambre lo haré pero voy a lograrlo…

Aliana miraba a su compañera de cuarto…su barriga…su juventud…y no podía comprender cómo había permitido que le pasara.

Chica… ¿Cómo fue que te dejaste embarazar? Y el padre ¿quién es?...

El padre…se desapareció…fue una de esas locuras..este chico me gustaba demasiado me tenía toda enbobada…y pues no me cuidé…pensé que me quería pero cuando supo que estaba embarazada se desapareció…creo que se fue del país….terminó diciendo Rebeca.

En el otro cuarto Gloria y Pilar estaban calladas…sólo pensaban en lo sucedido en el lago.

¿Te imaginas si Javier no hubiese saltado al agua? Comentó Gloria a Pilar…

Si…la verdad es que salvó la tarde. Ya Néstor se había ido. Añadió Pilar.

Néstor…tiene un temperamento fuerte…cuál será su historia. Dijo Gloria

Escuché que se la pasaba en un punto de drogas…y que ésta es la oportunidad que le dieron o iba para adentro. Los tipos que lo trajeron al autobús eran oficiales de probatoria…se lo escuché comentar a la profe mientras hablaba con el chofer. Dijo pilar…

Pero si estabas dormida. Dijo Gloria.

No…solo cerré los ojos pero escuché toda la conversación…que de hecho no fue mucha. Terminó diciendo…Pilar


Oye Javier…dijo Néstor en el otro cuarto…

mmmm…respondió adormilado Javier…el esfuerzo del rescate lo había agotado.

Perdona lo que te dije sobre tu padre…volvió Néstor a comentar…
-no debí decirte nada, mis problemas no son los tuyos…las razones que tengas para no desear verlo no son mi asunto…es que solo no puedo comprender…

Nada, olvídalo…perdona…volvió a decir.


Javier no contestó…se volteó y siguió roncando. Al menos eso le pareció a Néstor.

Por el rostro de Javier se deslizaba una lágrima. Nadie lo notó…


Ya era más de media noche y las voces se fueron apagando…el silencio y el cantar de los grillos y los coquíes se hicieron patentes. Cuando no se escuchaban sus cantos la pausa de la noche era evidente…silencio elocuente…naturaleza presente.

martes, noviembre 08, 2005

El Libro de los Suenos V

El LIBRO DE LOS SUEÑOS CAP V

Después de tan suculenta cena y ya casi al atardecer la profesora les comenzó a explicar el propósito del viaje.

Todos estaban callados…y escucharon hasta que la profesora terminó.

-O sea- dijo Javier… ¿que después de todo esto tenemos trabajo?

Miren…dijo la profesora. Hoy descansan, en los cuartos…lamento que los baños no puedan usarse. La ducha y los toilets estarán afuera..ah..hay agua caliente…

Menos mal… dijo Aliana. Algo moderno.

Mañana una vez desayunan se ponen cómodos y van a encontrar un mapa de la finca.

En algún lugar de la misma hay un podio natural…y encima del podio hay un gran libro…muy grande…y pesado. Una vez lo encuentren se turnarán a escribir en el, aquel sueño que más deseen en la vida. Sólo ustedes podrán leer lo que escribieron nadie mas lo podrá leer a menos claro que suceda lo que nunca hasta ahora…

¿Qué cosa?, preguntó Néstor…

Lo sabrán si sucede. Respondió la profesora

Todos se miraron extrañados.

Ahora pueden tomarse un rato para ver el lugar…y descansar…


Javier y Néstor se miraron…

Profesora…, llamaron al unísono…podemos ir a ….

Si pueden ir a pescar…pero con prudencia. No deseamos accidentes.

¿Cómo sabía que íbamos a preguntar eso? Dijo Javier…

-Vi sus rostros hace un rato…además es un deporte que siempre es bienvenido aquí.- dijo la profe

Gracias. Dijeron los jóvenes al tiempo que iban por los aparejos.

Aliana decidió ir a darse la ducha…al igual que Rebeca, que deseaba sentarse a descansar en el alto balcón con vista al lago.

Gloria y Pilar decidieron acompañar a Néstor y a Javier

Los gemelos y Frankie optaron por ir a explorar cerca del lago por una de las veredas…Lorenzo por su parte estaba tan harto lleno que decidió tomar una siesta…

La tarde era aún joven por lo que había buen rato de luz solar para todos ellos.

En la orilla del lago ya Javier había logrado pescar su primera pieza, una lobina de unos 2kilos.

¡WAO! Excelente. Clamó al sacar al pez del agua.

A Néstor le brillaban los ojos, el deseaba sacar una pero no le picaban a su sedal.

No te desesperes amigo. Dijo Javier, esto es cuestión de suerte…

-pues a mí ni la suerte me pica- y si atrapo algo siempre es con esposas- dijo en referencia a los oficiales que lo llevaron al lugar esa mañana. Respondió Néstor.

Pilar le pasó la mano por los hombros.

-oye, esto es mucho mejor que lo que te esperaba, ¿no crees?

Si tienes razón…admitió el muchacho

Gloria, entre tanto, intentaba entender los aspectos de la pesca…

-Oye Javier,- dijo
¿Por qué no me enseñas cómo se hace?

Eres un experto.

Javier sonrió. Le gustaba ser halagado.

¿Dónde aprendiste a pescar? Preguntó la chica.

Con mi papá. Respondió él.

Ahh, que bien… y ¿vas a pescar a menudo con él?
, preguntó Gloria.

Javier se puso serio de momento y bajo la cabeza. Luego mirando hacia el centro del lago dijo, mi padre se fue de la casa hace ya 8 años. Y no me interesa saber nada de él.
Los demás lo miraron, pues el tono de su voz denotaba coraje, rencor y rabia.

Gloria calló por un momento y luego dijo,

-bueno, no eres el primero ni el último que ha tenido que vivir el divorcio de sus padres. Los míos también están divorciados…

y los míos…están casados pero pelean tanto que deberían estar divorciados añadió Pilar.

Los mios… mi padre…falleció…dijo Néstor, el también me llevaba a pescar.

Por primera vez alguien veía vulnerabilidad en aquella firme figura del muchacho de la calle.

Gloria intervino…

-lo lamento-

Los demás le secundaron.

Gloria le preguntó a Javier.

¿Pero tu padre se fue y no llama ni nada?

No, el llama muchas veces nos deja mensajes de que nos quiere…pero yo no lo quiero…el se fue con otra mujer…dejo a mi madre…y a mi no me da la gana de contestarle…


Néstor lo escuchaba y su semblante cambió de pronto…y clamó.

- O sea, que tu padre te busca, te llama y te dice que te quiere y ¿tú lo rechazas?,

Luego mirando a Pilar le dijo…estas son las cosas de la vida que me encojonan…yo extraño a mi padre un montón y quisiera tenerlo conmigo y poder compartir las cosas que hacíamos. Y este que lo tiene lo rechaza…

¿Te gustaría verlo muerto?, le espetó Néstor a Javier mientras arrojaba su caña al suelo y emprendía la retirada cabizbajo en su nostalgia.

Javier quedó callado…era la primera vez que alguien le decía una cosa así delante de tanta gente y sintió como una pesada verdad le apretaba el pecho.


Gloria miró a Pilar…luego a Javier…

-creo que es hora de que vayamos a descansar…-

Pilar asintió y ambas miraron a Javier que aún no decía nada…su mirada en el agua…

¡Auxilio! Se oyó un grito de desesperación al otro lado del lago…como a unos 100 mts de donde estaba el trío…

Se podía distinguir a Frankie y a uno de los gemelos… ¡faltaba uno!

Javier se incorporó de un salto…buscó con la mirada y lo vió…como a unos 75 metros de donde estaba se podía ver el cuerpo del otro hermano apenas moviéndose en la superficie…

-¡se está ahogando!- gimieron las chicas

Ya Javier se había quitado los zapatos y los pantalones tirándose en ropa interior en aquella fría agua…

Nadó velozmente, nadie imaginó cuan rápido podía nadar…tardó menos de un minuto en cubrir aquella distancia…y llegar hasta el joven…

Las chicas ya habían acudido a pedir ayuda a la casona…

Ya te voy a ayudar…le dijo Javier a Sigfredo.

Este le respondió…tengo calambre no me puedo mover…

Está bien yo te ayudo, déjate llevar.

Y tomándolo por el brazo Javier remolcó a su compañero de clase hasta la orilla donde ya lo esperaban todos…

Temblando de frío…pero bien…Sigfredo abrazó a Javier

-Me salvaste la vida-


Frankie, Ramón y las muchachas miraban a Javier.

No parecía atleta. Flaco paliducho tranquilo…

Frankie dijo…

¡Coño! Nunca vi a nadie nadar así de rápido…parecía una lancha…

Ramón ya al lado de su hermano…dijo

-es verdad eres muy buen nadador-

Javier se encogió de hombros…mientras se secaba con las toallas que trajo Raquelín y el personal de la hacienda.

Su padre le enseñó…dijo Raquelín mirando al joven expurgando su verdad.

Y te enseñó bien…terminó diciendo.

Ahora todos a la casa…a descansar…ya tenemos bastantes aventuras para una sola tarde.

viernes, noviembre 04, 2005

El Libro de los Suenos IV

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS CAP IV

LA HACIENDA

- No se queden ahí parados- los apuró Raquelín…-la cena está lista…lleven sus cosas con Manuel- (el otro peón que llevaba el burro) y nos vemos aquí en media hora…PUNTUALES. Ordenó.

Los muchachos no salían de su asombro. Allí en el medio de la nada, puro bosque, rodeada por un enorme pinar y cientos de flores de todos los colores, hasta donde se les perdía la vista, estaba ésta enorme, gigantesca y descomunal Casa tipo hacienda del siglo XIX. En madera con el estilo colonial español bellamente construida. Un techo en aguas de color rojo, las ventanas de puertas con vitrales. Un balcón a la vuelta redonda del segundo nivel. Tenía fácilmente más de diez habitaciones. El terreno donde estaba ubicada debería tener fácilmente unos 100 acres…era todo un tributo a la opulencia…

Simón los guió dentro de la mansión. La entrada estaba adornada con piezas de molinos de café. Era una hacienda Cafetalera.

Al entrar todos los muebles nítidamente aseados y la madera aceitada les daba un brillo espectacular. Una escalera en forma de Salón Bar subía hasta el segundo nivel. Y terminaba en un balcón desde donde se podía observar todo el vestíbulo.

Desde allí, Simón que ya había subido les indicó a los jóvenes cuales serían sus habitaciones.

Uno a uno, fueron subiendo las escaleras y observaban pinturas, obras de arte, artesanías…de todo.

-Esto debe valer una millonada- dijo Lorenzo a Aliana, que miraba como buscando algo.

Si…dijo ella, ejem… ¿Dónde será el baño?...
-Por aquí señorita, sígame- dijo Simón

Aliana lo siguió…

Bajaron unas escaleras traseras y llegaron al patio.

-Es allí- dijo Simón señalando una especie de cabina telefónica…una letrina…


¿Queeeeeeeeeeeeee?.... protestó Aliana. ¿En una mansión tan grande no hay baños?...

¿Cómo es posible? Siguió protestando.

-tenga- Dijo Simón extendiendo una funda color marrón. Aquí tiene lo que necesite.


-Pero, ¿es en serio?- gimió Aliana.

La cara de Simón lo decía todo. Era allí y punto.
El hombre vestido de overol de trabajar con un sombrero de paja y la camisa arremangada. Debería tener cerca de sesenta años. De complexión fuerte distintivo de alguien que trabaja la tierra.

Ah…lo olvidaba, fíjese bien antes de sentarse, a veces hay insectos que pican y son molestos…pero está limpio el lugar. Dijo el peón.


Aliana caminó vacilante hacia aquél cubículo para hacer su necesidad…y ya no pudo más, entró y se encerró.

-mierda- coño, carajo- esto es una porquería se oía protestar afuera, pero al final salió, aliviada. Su cara de furia. Jamás se había sentido tan humillada.


En la casona Ramón, Sigfredo y Frankie estaban explorando las habitaciones.

¿Vieron lo enorme que son estos cuartos?, Javier estaba observando desde el balcón de uno de ellos.

Un poco más lejos de la casona un lago se abría paso entre el follaje.

Gloria se le acercó con Pilar y Néstor… ésta última había conseguido animar al joven a involucrarse con el resto del grupo.

¿Qué lindo verdad? , dijo Gloria a Javier.

Si…me pregunto si ¿ahí se pescará algo? Dijo Javier

Néstor intervino por vez primera…

Ví en una esquina unas cajas de pescar, con las cañas y todo justo al pie de la escalera…dijo.

A Javier le brillaban los ojos. El pescar era su actividad favorita. Su padre le había enseñado y hacía mucho tiempo que no lo hacía.


¿Qué crees si nos damos una vuelta por el lago?...dijo Néstor.

Pilar lo interrumpió.

-Recuerda lo que dijo la profesora, que nos encontráramos en el vestíbulo para la cena.

-Es verdad- añadió Gloria, pero creo que si le pedimos que nos deje ir no debe de haber problemas…

Lorenzo apareció de pronto…

¿Han visto a Aliana?

-No- respondieron todos

Iba a buscar un baño y aún no ha regresado…dijo Lorenzo…

-Ya llegará- dijo Gloria. Nadie puede estar tanto tiempo sin vaciar la vejiga. Seguro encontró el baño de lujo de esta mansión. A lo mejor no sabe como salir del mismo, Jajajaja. Bromeó Gloria justo al tiempo que Aliana hacía su entrada en la habitación.

Aliana…dijo Lorenzo. Mirándole la extraña expresión.

¡Este lugar es un fraude!, ¡se imaginan una mansión como ésta y que no tenga un simple baño!, un sencillo inodoro…era todo lo que pedía. Y tener que usar esa potrina…

-querrás decir letrina- la corrigió Javier

Si- esa mierda. Lo que sea. Tuve que quedarme parada con las piernas abiertas y….

Todos se fijaron en los pantalones de Aliana…

¿Te falló la puntería?, dijo Gloria al tiempo que comenzaba otra tanda de risas…ésta vez a costillas de Aliana…

jajajajajaja
jajajajajaja

Todos rieron excepto Lorenzo aunque tenía una sonrisita pícara a flor de labios.

Con el permiso de todos me voy a cambiar y a lavarme…si es que en este lugar hay donde.

Los cinco jóvenes salieron de la habitación y dejaron a Aliana en lo suyo.

Raquelín ya estaba en el vestíbulo


Frankie y los gemelos ya habían explorado en algo la casona. Notaron que todos los cuartos estaban nítidamente puestos, pero sus pertenencias no estaban en los mismos.

Se miraron extrañados, ¿Dónde pasarían la noche?


Aliana, mientras, luchaba con su bulto. Era la única del grupo que había cargado su maleta hasta la casona. Ni el burro se dignó en cargar tamaña valija…


Entre maldiciones y protestas encontró lo que pudo. Por llevar tantas maletas no sabía en cuál había puesto que.

La que tenía de frente estaba llena de ropa interior y unos pantalones cortos que exponían la comisura de sus nalgas…

- no puede ser- dijo, llevándose las manos a la boca. No tengo ropa… ¿Qué voy a hacer?,

-¡profesora!- llamó la joven desesperada. ¡profesora!

Raquelín acudió al cuarto y entendió la situación.

Mmm, a ver. Creo que tienes más o menos mis medidas a ver si encuentro algo…dijo. Y se marchó.

Cinco minutos después regresó con una muda de ropa limpia que le entregó a Aliana. Toma… le dijo.

Esto te tiene que servir.

Aliana tomó la ropa y cerró la puerta.

-No demores, vamos a cenar pronto- dijo raquelín al tiempo que regresaba a encontrarse con sus estudiantes al vestíbulo.

Bueno…chicos. Comenzó la profesora a hablar. Tan pronto baje Aliana iremos a cenar.

Los muchachos estaban hambrientos por lo que ansiaban que Aliana bajara lo antes posible.

De pronto todos miraron a la escalera. Aliana vestida con una camisona blanca encima de unos panatalones tipo a la usanza de los esclavos agarrados a la cintura con un cordón. Al menos tenía sus sandalias de caminar.

En seguida Frankie iba a abrir la boca, pero los gemelos lo aguantaron…ya la pobre Aliana había tenido bastante ese día.

De alguna forma se compadecieron un poco.

Bien… ya que estamos todos… sigamos a Simón. El preparó la cena.

Todos salieron por la puerta trasera. No había indicios de ningún asunto gastronómico. Solo paisaje.

Simón se adelantó y se internó por una de las veredas. Todos lo siguieron. Incluso Rebeca que ya se sentía de mejor ánimo.

Unos pasos más adelante la vereda se abría en otro patio, un claro en el bosque. Bellamente cuidado. Al centro había un fogón con un cerdo asado…alrededor había varios troncos gruesos que estaban hábilmente dispuestos a modo de mesas. Unos más cortos servían de banquitos.

Encima de cada tronco había una bandeja con frutas y viandas. Un verdadero bufete. Todo se veía divino.

Los jóvenes volvieron a poner cara de asombro…boquiabiertos…

No se ustedes..dijo Lorenzo, pero yo me voy a servir estoy esmallao!!!

Dicho esto, se acomodó frente a una de las bandejas y se dedicó a tragar todo lo que se le antojó…los demás lo imitaron…

miércoles, noviembre 02, 2005

El Libro de los Suenos III

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS CAP III


-Pues yo ando un poco adormilado- respondió Javier.

¿Qué se traerá la maestra?, ¿viste el gesto del tipo que trajo a Néstor?, para mí que se traen algo.-dijo Gloria

No lo sé. Lo que sé es que este viajecito está raro.

Mientras, el autobús se salía de la ruta principal y se adentraba en una carretera de esas rurales donde lo único que ves son árboles y bosque. Iba serpenteando a la orilla de riscos y profundos acantilados.

¡Oiga! Chofer…tengo que….

El chofer miró a Rebeca con la cara de desesperación y detuvo la marcha en medio de aquel camino.

¿Aquí?...gimió ella.

Los demás jóvenes ya despiertos estiraban las extremidades y trataban de ubicarse. No sabían donde estaban, pero era lejos.

Gloria y Javier eran los únicos que habían visto el camino, pero tampoco tenían idea de a donde iban.

-Ven Rebeca- dijo la profesora Osorio. Te acompaño.

¡Yo también voy!, dijo Pilar y llamó a Aliana. Gloria ya iba al frente de todas buscando un lugar donde acuclillarse…no había tiempo para comemierderías.

¡Aliana! Aprovecha…le dijo la profe. No vamos a parar hasta llegar…

- puedo aguantar- dijo ella con cara de disgusto. Por ninguna manera iba a destapar su trasero para acuclillarse a hacer una necesidad en campo abierto.

Los varones obviamente fueron más afortunados. Con pararse y mirar hacia el horizonte tenían, y ninguno andaba con complejos.

Frankie como siempre no podía dejar escapar la oportunidad de hacer algún chiste.

Escogió a los gemelos.

-Oigan- les preguntó.

¿Y son gemelos idénticos en todo?…jajajajaja

Pues fíjate…dijeron ambos al tiempo que se volteaban hacia Frankie….jajjajajajajajaja. Rieron

Néstor y Lorenzo también se reían de la ocurrencia de los gemelos que andaban con los pantalones a media asta demostrando sus gemelos. Javier estaba al otro extremo…rojo como un tomate….

¿Qué te pasa? Preguntó Sigfredo uno de los gemelos todavía con el pantalón a media asta.

Javier se sonrió tímidamente y señaló hacia atrás de los gemelos y del resto del grupo.

Al voltearse se dieron cuenta de que estaban totalmente expuestos a las chicas…

Los pantalones subieron en un abrir y cerrar de ojos.



Jaajjajajajajajajajajajaja
Jajajajajajajajajajajajajaja
Jaajjajajajajajajajajaajajja

Todas reían…Aliana

Pilar, la profesora, Gloria,,,

Rebeca a carcajadas “me meo otra vez jajajajajajaja”

Son igualitos….jajajajajajjaja dijo Gloria….

Parecen …Aliana iba a decir …pero la profesora la detuvo…

Bueno chicos…ya que sabemos que definitivamente son idénticos ¿Por qué no nos subimos al autobús para llegar a nuestro destino?

Así pues con el ego maltrecho los gemelos se suben a autobús y luego los demás varones.

Jijijiji todavía se escuchaban risitas ahogadas…

-Veo que salir a mear les subió el ánimo- dijo Don Bienvenido

Las chicas no pudieron más con el comentario…

Waaaajajajajajajajjaajajajajajajajajaa.

La cara de los gemelos…idéntica….pura vergüenza.

Mientras, el autobús ascendía por aquella carretera que más bien era un camino vecinal, los jóvenes atisbaban por las ventanas aquel paisaje agreste.

El camino bordeaba precariamente el precipicio de unos 300 metros de profundidad. Al otro lado del desfiladero se podían distinguir dos saltos de agua como hilos blancos que contrastaban con el verde de la montaña.

-Ya falta poco- dijo Don Bienvenido al tiempo que tomaba una curva y se adentraba en un sendero que apenas cabía el autobús.

Hasta aquí llega el transporte. Ahora hay que caminar.

¿Caminar? , preguntó Rebeca. No puedo caminar mucho.

-Bueno- tú no caminarás, por ti viene un vehículo.

¿Un vehículo? Preguntó Aliana,- y ¿no podemos montarnos en él?

Frankie la interrumpió… Aliana tendrás que caminar y con equipaje.

Aliana miró a la profesora, y ésta se encogió de hombros, Frankie tenía razón.


Así pues todos emprendieron la marcha con sus bártulos a cuestas por un camino que los llevaría a donde ni puta idea tenían…sólo podían seguir a Don Bienvenido.

Rebeca se quedó con la profesora esperando por el transporte.

-Lo que falta es un corto trecho y no tendrás nada que cargar…digo además de esa criatura… aquí llega, finalizó Raquelín diciendo; Al tiempo que un burro traído por una soga y un peón del lugar hacía su aparición.

Era un animalito pequeño pero se veía fuerte…

¡!!Queeeeeeeeeeeeeee!!!, no pensará que me monte en esa bestia. No soy la Virgen María. ¡Ni se le ocurra que lo voy a hacer!


Tienes razón…dijo Raquelín y añadió, -pero igual puedes caminar…tu decides.


No te preocupes…Simón conduce esto como si fuese en una nube…no lo sentirás dar ni un salto.

- Hola Simón-saludó Raquelín

-Hola jefa- respondió el peón.

-Veo que trae un buen grupo, ya la cena está preparada -

¿Y el sitio?- preguntó Raquelín

Tal como usted lo pidió…contestó el hombre.

Rebeca se subió al borrico y Simón la llevó suavemente. Tenía razón no sintió nada. A los cinco minutos ya estaban en el lugar con el resto del grupo.

Rebeca miró de frente y se quedó en una sola pieza ante lo que tenía ante sus ojos.

Se bajó del burro y se unió al grupo en un semicírculo silencioso…

Lorenzo, Néstor, Aliana, Sigfredo, su hermano Ramón, Pilar, Javier, Frankie, y Gloria estaban lerdos
Tenían estas únicas caras de bobos…Rebeca se les unió.