domingo, abril 30, 2006

Encuentros V

Mis manos en tus pechos.
Deseo aún no concretado.
Besos desmembrados,
En un ficticio hecho.

Largo y tortuoso el trecho
Presuroso, sin letargo
Tiempo que no conoce techo
Horas de sueño amargo.

Miradas escondidas
Miradas sinceras
Miradas sentidas.

Silencios que gritan ¡quiero!
Palabras que callan ¡Hazlo!

Manos que se buscan y no se encuentran
Abrazos que se pasan de largo.

Cuerpos entregados al error y la costumbre
Son de fuego y son la lumbre que aún iluminan y calientan
, pero que aún no revientan en pasión y cadencia.

Labios tiernos, labios dulces…!labios esos labios!
Boca ávida de encuentro, nuestro, explorando hasta dónde cargan las energías.

Huyen las palabras queda la armonía del encuentro. El sabor de tu boca se me hace eterno mientras cierro mis ojos y me entrego al sueño.

No soy dueño, de ese territorio. Conquista usurpada nunca dada por segura. Calor ajeno al fuego que aún no le quema. ¿Quimera?, tal vez.

¿Desconocido? Si. Explorarlo, mi derrotero. Amor cerrero, amor carcelero, amor libre. Amor, amor, amor… en cualquier expresión.

Pasión, amistad, confianza, lealtad libre de reclamos. Nada queda al amo ni tampoco a la ama. Son dos que hoy se buscan…aún no se aman. Claman sus secretos que no salen. Salen los decretos que no claman. Ya todo está dispuesto. Está el fuego, está la pira…salen los sentimientos de jira y los cuerpos se reclaman.

¿Quemarse? Hasta la incineración que convertirá en cenizas el último ápice de desgano vano.

miércoles, abril 12, 2006

Encuentros IV

Encuentros IV

Dama tortura…


Toda una dama, silueta esbelta, piernas largas invitan a la exploración. Timidez que de pronto se encarga de dirigir la trama. Osados besos que buscan la forma de re escribir un libreto lleno de espera para impaciente protagonista.

Mirada que encierra su enigma, controles y más controles. Carcelera de pasiones que fuerzas a gusto y disgusto los caminos de mis dedos.


Juegas con mis ojos, los torturas los ensalzas. Muestras las comisuras de tus nalgas pero no me das libre albedrío. Me río por la ocurrencia pero por dentro todo mi ser pide clemencia al ver tu cuerpo en vestido desvestido para echarse al mar.

¡Que forma de torturar! “Paciencia” dices. “Todo llega a su tiempo”. Dices para rematar.

Pero tus besos me animan me dan fuerzas y me invitan a seguir. A indagar más allá de lo que imagino.

Roces sin goces, no es justo, pero, para ti es necesario. Puedo parecer un mercenario de pasiones
Pero en realidad no soy más que un mero peón de las tuyas. Tuve mis manos junto a las tuyas y ya no se que más hacer. De pronto me siento nacer para volver a caer en la misma mazmorra. No importa cuan rápido corra, no hay forma de vencer insistiendo. Una corriente muy fuerte me arrastra mar adentro. Dejarme llevar es la respuesta, nadar en tu favor y no a la inversa. Sé entonces tú la que me muestre el camino. Mis manos se quedan a la vera, y mi ser a la espera de explorar tus destinos.

Encuentros III

Encuentros III


Siempre lo hacía. Había tenido a doña fortuna de su parte todo el tiempo. Nadie se explicaba como podía llegar siempre a la hora en que se suponía estaría en otra parte. Ese era su arte su artimaña.

Se sentó como siempre en el mismo lugar de todos los miércoles junto con su primo que siempre le alcahueteaba cuanto capricho se le antojaba, esperando de alguna forma una recompensa carnal de ella. Nunca perdía las esperanzas de poder tener algo con ella.

Ese día como los otros tantos, se sentó a buscar la manera de sonsacar a su primo para que le soltara más dinero para sus sobrados gastos en necedades.

Él como siempre, con cara de complacencia con su cuerpo enjuto entrado en años y pidiendo clemencia le hablaba de todo lo que le daría con tal de que ella le diera de su miel. Le puso la mano sobre la piel y al oído le dijo una poca vergüenza. Ella se retiró pero no se fue, sonrío y le dijo…

-tu siempre, no cambias- al tiempo que le mostraba levemente insinuante uno de los senos. Así lo mantendría interesado pero a la vez de lejos. Él todo babeado ante la visión de aquella voluptuosidad semi mostrada.

Y mientras él la miraba con disimulada lujuria (había demasiada gente alrededor para poder hacer algún movimiento atrevido), por la puerta principal del negocio entró quién menos esperaban.

Se acercó a donde estaban ellos pero sin darse cuenta de su presencia y se sentó justo en la mesa del lado. Ordenó un almuerzo.


La mujer no sabía qué hacer. El primo de pronto se quedó callado y buscó la manera de levantarse de la mesa e ir a pagar la cuenta de forma elusiva para escapar del lugar sin ser visto…

Demasiado tarde…

-buenas tardes Sofía- dijo quién recién llegaba.
¡Veo que ya terminó su visita de las 11 de la mañana! ¡Y bien rápido!, porque son las once y cinco.

¿Cómo le fue?- preguntó

El primo ya había pagado pero se quedó congelado de impotencia al darse cuenta de la situación.
Sofía parecía transparente del miedo. Estaba toda pasmada.

Err, este, que, pues en esas estaba cu..cu..cuaaando me …

-No diga más Sofía se ve que ha estado muy ocupada- cuando termine su informe me lo hace llegar. Ah y, ¡buen provecho!

En la noche… la mujer llega a su casa. Su rostro reflejaba una seriedad inusitada. La casa estaba a oscuras. Su marido no regresaba aún del trabajo. Aunque no lo esperaba a esa hora. Por lo general él trabajaba hasta tarde.

Al encender la luz sin embargo se llevó tremenda sorpresa. Su marido estaba allí esperándola. Había estacionado lejos y caminado hasta la casa.

-Quise sorprenderte- dijo él. Al tiempo que se le acercaba a besarla. Ella no le correspondió el beso…lentamente le dijo.

-Me quedé sin trabajo- y bajó la cabeza.

El la miró detenidamente. Luego le dijo.

-Lo se-

Ella alzó la vista sorprendida.

¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo dijo?,

Verás-dijo el.
-Hace algún tiempo vengo sospechando de ciertas cosas, pero nunca me había motivado a indagar…hasta hoy.

Llamé a tu trabajo, para invitarte a comer pues me fue bien en un negocio y quería celebrarlo. Me dijeron que no estabas que tenías una visita que hacer. Eso fue como a las 10am. Así que me dije, bueno voy a ir a comer solo entonces. Y espero que ella me llame. De hecho te llame varias veces y solo respondió la contestadora.

En fin, justo cuando iba al lugar de almorzar vi tu auto estacionado en ese acogedor restaurante. Y decidí sorprenderte con la buena noticia.

Al asomarme por la puerta te vi en la mesa del fondo, no estabas sola, y vi como le mostrabas medio seno a tu primo que se babeaba de verte. Iba a arrancarles las cabezas a ambos pero entonces vi a tu jefa llegar.

Por la cara que pusiste entendí perfectamente que te habían atrapado haciendo lo que siempre te dije que no hicieras, que te iban a agarrar. Lo que jamás pensé es que te iban a agarrar por partida doble jajaja.

En fin, que quise sorprenderte, te quedaste sin trabajo…y sin marido.

Dicho esto se marchó.

A la mañana siguiente iba el ex esposo en dirección a su trabajo. Había dormido bien, desayunado y a pesar de que se acababa de separar de su mujer no mostraba señales de depresión o coraje.

Caminó hasta la puerta y fue a la calle donde un automóvil se detuvo a recogerlo.

Su mujer por otro lado iba de camino a su ex trabajo a recoger sus pertenencias cuando ve el auto de su jefa pasar por la calle del lado…con su marido de pasajero y su mano en el regazo de ella.

lunes, abril 03, 2006

Encuentros II

Encuentros II


Era tarde, sus manos estaban deshechas de tanto trabajar ese día. Sudorosas y con ampollas. Miró su obra, aún faltaba mucho por hacer.

Recogió sus cosas lo mejor que pudo y se marchó. Podía ver las luces de las calles cercanas y le parecía como si hiciesen un túnel para escoltar su humanidad a través de aquellas ya penumbrosas aceras.

Miraba sin ningún tipo de objetivo, sólo caminaba y caminaba. Un reflejo claro le llamó la atención en una esquina al lado de un buzón. Era un sobre. Miró entonces a todas partes y como no vio a nadie lo guardó y siguió su rumbo hacia su casa.

Al llegar a su hogar se sentó en el comedor y dejó caer su cansado cuerpo reclinándolo sobre la silla. Allí estaba cuando decidió mirar el contenido del sobre. ¿Debía?, no era destinatario y no conocía al remitente.

Se levantó y con el sobre en la mano buscó un mapa. Después de varios minutos encontró una dirección que era similar a la del sobre y no muy lejos de donde vivía.

Decidió llevar la carta. Caminó los cuatro bloques que había entre su casa y la del remitente.

Se acercó a la puerta y tocó el timbre.





Una mujer madura en sus 40 muy guapa y de estatus social muy pudiente le abrió.

-Buenas- dijo
Encontré este sobre cerca de un buzón y me dio esta dirección. Y vine a devolverlo.

La mujer miró el sobre y sonrió.

-pase por favor- dijo al tiempo que abría la puerta.

Deseo mostrarle algo.

Me gustaría que me hiciera un trabajo. Es algo muy especial y delicado. He visto como usted trabaja y he observado cada día que pasa por aquí.

Entonces la mujer le extendió el sobre.

-Ábralo- dijo la mujer

-Pero no va dirigido a mí- respondió la cansada figura.

-Bueno, quizás no lleva su nombre pero sí es dirigido para usted, pues usted lo encontró.

La mujer observó mientras, aquellas manos abrían el sobre y los ojos se posaban en una faja de billetes había allí fácilmente $5000.00 dólares.

-Son suyos- Se que hará el trabajo que le voy a encomendar porque su carta de presentación así me lo dice. El trabajo vale $15,000 pero decidí arriesgar una parte para encontrar a alguien como usted.

-¿cuál carta de presentación?- preguntó con cierta sorpresa a la mujer rica.

SU HONRADEZ-respondió ella