lunes, diciembre 24, 2007

Estampa Navideña

Atardecía aquel 22 de diciembre, una tarde fresca con olor a tierra húmeda por la más reciente llovizna.
Un día de ajetreado trajín de trabajo y consumerismo.
Ya no es lo mismo,
me decía al mirar el rostro de las gentes.
Todo el mundo iba y venía de prisa, nadie sonreía
al menos en la calle.
Los centros comerciales
llenos de una falsa bonanza.
En enero las tarjetas
cobrarían su venganza.

Caminaba por la acera cercana a la estación de gasolina
que en tiempos recientes se ha convertido más en un centro cervecero
para fomentar el que no se conduzca bajo los efectos del alcohol
sino que mejor llene el tanque aquí, pero no de gasolina.

Mas adelante veo los vendedores ambulantes,
esos que una absurda ley les prohibe vender en las calles
porque son negocios que no pagan,
los pobres que se las tienen que buscar de mil maneras
mientras los políticos se alzan con unas dietas
que pueden ser sueldos de cualquiera
y están exentas de impuestos.
Viva la justicia.

Luego de comprar unas flores, por eso de ayudarles a hacer algo en su Navidad,
me dió hambre.
Hombre
si no he comido en todo el día,
tengo que estar esmallao.
Busqué uno de esos restaurantes baratos que hacen comida criolla,
desde la puerta se sentía el aroma de la olla
y la tripa se llenó de esperanza.
Iba a llenar la panza
y a nadie le haría daño.
Total lo que gastaría
se iría más tarde por el caño.

Cualquier cosa es buena señor
una voz me dijo desde el suelo.
La gente cogía vuelo o
ponía cara de espanto,
al ver al pordiosero deseando
un poco de tanto.

Lo miré con recelo, con el temor de que te
pillen y te conviertan en otra estadística del crimen.
Sus piernas eran pura acción
de las llagas
hijas de la adicción.

Me acerqué y vi en sus ojos
la agonía, de aquel que ha perdido su orgullo
y que se le escapó su valía.

Cualquier cosa es buena señor,
tengo hambre.

Callé por unos segundos, callé por una eternidad.
La respuesta no salió de mis labios.
Miré dentro del restaurante y muchos rostros observaban destemplados
platos de comida desamparados
esperando ser comidos por físicos saludables.

Una pareja miraba hacia otro lado
Dos jóvenes se divertían con lo más moderno de
los celulares, una familia se apartaba del camino por el asco y el dueño del restaurante
justo iba a desahuciar al deambulante por espantar a sus clientes.

Déme dos órdenes y dos refrescos le dije a la dependienta.

¿Para llevar? preguntó

No para comer aquí.

Acto seguido me senté a esperar la comida.
Cuando llegó salí y llamé al hombre que me miró sin decir nada.

Tenga le dije. Buen provecho.

Gracias, gracias,
Dios le multiplique en bendiciones su generosidad, me dijo.

No sé por qué lo hice, pero en el fondo algo o alguien me dijo que era lo correcto. ¿quíen soy para juzgar al deambulante por su condición?, luego de ver todo lo que vi ese día podría decir sin temor a equivocarme que la culpa de esa situación en parte y en gran medida es causada por la indiferencia a nuestros problemas, enajenándonos de la realidad que nos rodea.

Al terminar esa noche, me acosté en paz aunque fuese un sólo día y escuché unas palabras muy claras....PORQUE TUVE HAMBRE Y ME DISTEIS DE COMER

FELIZ NAVIDAD

sábado, diciembre 22, 2007

En Blanco...

En blanco...

Ausencia de todo. Silencio, cual nube sola en el firmamento azul
En blanco, mente pasmada perdida en el tiempo de los recuerdos
y las palabras. En blanco, pureza inmaculada contraste de mi realidad manchada
por las ominias de mis acciones. En blanco, cuerpo manco de dirección deriva sin emoción
en espumas...blancas, de soledades que estremecen la orilla de mi presencia.

En blanco... el vestido a ser desvestido en amor. Llegado el momento, pasado el terror.
En blanco, no hay respuestas. Solo búsqueda de las mismas. Y mientras tanto se oscurece el horizonte
y va tornándose negro. Mi mente en blanco, futuro oscuro y tempestuoso. Destino morboso desfigurando la ingenuidad
hace tiempo olvidada. Crear un cuento de hadas con fantasmales premoniciones, viajan las contradicciones que llenan las almas de dudas y aplastan las razones. Adiós de corazones que se niegan a dejar de amar. Las mentes a trabajar poniendo en coherentes, incoherencias sentimentales. Nada menos importa que no sea el sentir de las almas lejos la calma hace acto de presencia. En blanco y llena de decencia te posa la mano en tu hombro y entonces tu cierras tus ojos y te dejas llevar dejando tu cabeza descansar sobre esos hombros de calma y tu corazón seguro y tu mente...en blanco.

sábado, diciembre 15, 2007

No es justo

No es justo que no pueda tocar a tu puerta y desearte Feliz Navidad en medio de alegria
No es justo que no puedas recibir mis flores. No es justo que no pueda yo regalartelas abiertamente
No es justo para ti estar sola en un dia como hoy. No es justo para mi estar solo en un dia como hoy por ser quien soy.
No es justo..la vida no es justa.

Hoy vi una injusticia de mi parte.
No ha sido justo amarte
aunque te amo justo asî.

Verte en tu sitial de honor solo reservado para
su alteza me llevø nuevamente a la realidad de mi pobreza
inmerecedora de tanta gloria. No es justo para ti. Mi amor
no puede mover esa noria tejedora de tus dîas. Hilando desesperos y penas.
Desesperanza y faena al tiempo que las soledades se te hacen presentes.

Poner en orden tu mente para que mande a los sentimientos a callarse.
Ese es el tiempo de purgarse en pleno oratorio. Me preguntaba
me moria por saber cual es tu peticiøn
porque le pides a Dios y en donde me guardas en tu pecho.

Hoy no tengo techo porque
para tener techo hace falta compañîa
y me envuelvo de soledad.
Falto de calor y de tu risa
Pedirle a mi corazøn que calle
es taparle la esencia a mi alma.

Calma busco y solo Dios es mi compañîa.
Hoy una muralla comienza a erguirse y el tiempo
se avecina en solitario. Resuelvo mi calvario y luego que?
Si en tu corazon ya nada es seguro
solo el tiempo dirå si es real o solo una ilusiøn.

No he de decirte nada en este momento que he de vivir y tu de observar
Lo que serå, serå y lo que no, pues Dios asî lo dispuso. Nada es casualidad y todo tiene un propøsito en la vida.
Un dîa a la vez.

sábado, diciembre 08, 2007

El Puñal de Verbo

Que punzante y asesino de pasiones.
Dudas quemando razones, corazones sangrando
el dolor de una ausencia. Olor en demencia a flor en luto, negra.
Cuerpo enjuto, contraído en silencio ido y el llanto presente.

Amor indecente, amor del bueno...amor eterno.
Cierro los ojos, me ahoga la verdad y la mentira. ¿serán ambas una? Se me murió la luna
se quedó el cielo sin la estrella. Manos quedan a roce de yemas la piel se quema en deseo no conjugado
el verbo se fue de mi lado, se convirtió en negación. Sentida traición de la palabra hoy quedó enmarcada, embaucada
y embarcada en un cercano adiós.

Juegan los besos a la emoción, labios que se niegan a aceptar la verdad que huye detrás de la mirada sencilla y calla evitando rencilla entre dos almas que se amaron y que ahora una sola ama. El verbo desenvainó la daga y enterró profundamente su filosa estocada. ¿mortal? no lo sé, no quiero morir así. Y mucho menos vivir con el corazón perforado. Caminando, dando las espaldas porque duele. Cinco palabras crueles que como vagones de un infame tren van sobre los rieles de la vía que se llama tormento. Momentos en los cuales debo decidir si quedarme o sucumbir.

No..negación inicial antecediendo el desconocimieto de la inferencia de un ó sí ó un, o no, de un amor que aparentaba ser y ahora como Romeo y Julieta verbaliza el opuesto de ser y se hace no ser.

Y mientras la vida sigue tan ufana, a bailar se ha dicho o a seguir la batalla. Que nadie se muere de amor, solo se muere el corazón en vida, pero se disimula. Se carga la mula con todos los aperos a cuestas. Lo peros parten cualquier respuesta dando infinitas posibilidades a la contestación que sólo necesita sentirse en el corazón y lleva un derrotero fijo.

Hoy el verbo me apuñaló los sentimientos. Horadó los cimientos donde se erguía el amor. Tambaleó el aposento donde dormían alegría y compañía, y vuelve a permitir a soledad acostarse a mi lado más abrazada que nunca.

Tal vez es mejor así, un alma trunca un corazón latiendo apretado. Lágrimas que se escabullen sin miedo, presentes como evidencia de que las almas también sangran cuando están heridas. Un puñal de verbo ha sido clavado en un lugar muy íntimo, donde emana mi ser mi yo. Rajadura que no cierra escapa el alma por la sierra buscando la niña de aquel areyto al sureste de mi tierra. Se desvanece mi mirada, poco a poco me pierdo en un sueño profundo y sigo desde otro mundo rebuscando cada rincón interior intentando detener este dolor causado por tajante verbo.

jueves, diciembre 06, 2007

CUENTO DE NAVIDAD cap IV Y EPILOGO

YO VIAJE CON LOS TRES REYES

Cuento de Navidad IV y epilogo

Capítulo IV

Partimos de allí velozmente. El amanecer comenzaba a alcanzarnos. Otra vez cruzamos aquel pequeño mar, entonces reconocí en la distancia otra vez la estrella. Nos dirigíamos por la costa norte de aquella isla que me era familiar. ¡Claro esto es Puerto Rico! Y entonces vi la estrella. Se me hizo algo difícil de distinguirla entre tantas luces citadinas que apagaban el fulgor del cielo.

Luces rojas aún se movían como hormigas en el horizonte. Si que hay carros en éste país. Nos acercábamos a un lugar que me era conocido totalmente, estaba llegando a mi casa.

Estructuras lujosas, finos arreglos en los patios, carros caros, todas las comodidades. Allí un árbol de Navidad hermoso. Muchos presentes en el mismo. La nevera llena de comida. Luz y agua caliente; y me siento miserable.

Nos detenemos frente a mi hogar. Pasa la patrulla de seguridad pero a pesar de que estoy vestido con una túnica harapienta y en un enorme camello el guardia no nos nota.

Todos duermen, nadie está en la calle. De pronto escucho voces y veo a Gaspar Melchor y Baltasar, éste último en el camello de Melchor. Al verlos sonrío.

Veo que cumpliste con tu misión,me dice Baltasar…

Bueno no exactamente. Le respondo,- Me falta un hogar pero el camello y la estrella me trajeron hasta aquí.

Los Reyes me miraron sonrientes.

¿¡El tercer hogar es el mío!? , pregunté exaltado.


Tienes un obsequio que hacer, me dijo Gaspar…

Un obsequio sabio, añadió Melchor.

Miré a los tres. Después de haber sido Rey Mago por esa noche y haber vivido lo que viví, no tenía nada que pedir. Baltasar se me acercó y me dijo,hoy hiciste muy bien mi sustitución,estoy orgulloso de ti. ¿Cuál será ese obsequio que te harás?,
¿Mi obsequio?, me pregunté, al tiempo que miraba mi casa. Hacía tiempo no compartía con mi familia por estar trabajando tanto,mis hijos han crecido sin mi presencia…
Suspiré mientras se me aguaban los ojos.

Baltasar me dijo,HECHO y sentí de pronto como un pesado sueño me invadía.


A la mañana siguiente, El Día De Los Reyes Magos, en un lugar de la costa norte de República Dominicana una mujer llevaba noticias a una pequeña casa a la orilla de la costa.

La mujer y su hija salieron corriendo al único teléfono que había cerca de allí. Al llegar a la vieja cabina telefónica la mujer casi desmaya al saber la noticia de que Marcelo su esposo había logrado llegar sano y salvo y estaba con familiares en un lugar seguro. Su nueva vida había comenzado. La mujer estaba muy alegre, Rosaura ven. Tu padre quiere hablarte. La niña de aquellos hermosos ojos verdes reía y lloraba de alegría. Entonces la mujer que
las había buscado regresó corriendo del hogar. !María, Rosaura, miren lo que encontré al pie de la cama de Rosaura! Envuelto en un pedazo de turbante había una enorme esmeralda que de seguro les permitiría viajar al exterior y poder someter a Rosaura a la operación que le cambiaría la vida. María le contó a Marcelo, mi amor, vamos a estar juntos más pronto de lo que crees,!ha ocurrido un milagro!

En Honduras en la iglesia de aquel poblado abatido por la tragedia del huracán se celebraba la Misa de los Santos Reyes allí el sacerdote llamó a los tres hermanos al terminar el oficio. Uno especialmente particular porque había gente de la ciudad y turistas que visitaron el lugar. Algo que hacía mucho no sucedía.

Los reyes estuvieron por aquí; les dijo el cura. Martita un vestido nuevo te han dejado, a ti Joselito éstas zapatillas de correr y a ti Pedro un libro de construcción. Ah lo olvidaba hay unas personas que quieren conocerlos.

Los hermanos salieron al salón donde se ofrecía el servicio. Una mujer que vestía como oficial del gobierno, estaba acompañada por una pareja de mediana edad.

Se presentó.

Soy la Srta. Guzmán y estoy encargada de un programa de adopción familiar que ubica jóvenes como ustedes con personas buenas que desean poder ayudarles.

Ellos son el Señor y la Señora Aparicio y ellos al igual que ustedes perdieron sus seres queridos en ese terrible huracán. Quieren adoptarlos. La decisión final es de ustedes. Ellos respetarán su decisión.

Los hermanos se miraron. Saber que estarían juntos era algo excelente.
Pedro preguntó

Podemos volver aquí cuando querramos visitar?…

El señor Aparicio respondió. Siempre.

El padre Armando sonrió y dijo,

Todos los días de Reyes vendrán a cantarnos y a participar de las actividades en este gran día.

Todos estuvieron de acuerdo, se abrazaron en un abrazo del que sólo amor emanaba. Joselito sacó un largo bordado de oro, y dijo tenga padre,los reyes dejaron esto. El padre miró la dorada prenda y comprendió de donde provenía,la tomó la bendijo y la puso en un cofre que adornaría todas las Navidades y le pedirían a través de los reyes algún milagro para la gente de aquel poblado. El sacerdote comprendió que aquel bordado sólo podía pertenecer a un ser Mágico y divino. A un Santo Rey Mago.

Otro Milagro se daba.

Era temprano en la mañana, y estaba aún oscuro cuando escuché a mi hija,llamar…!papito, papito! Llegaron los reyes,gritaba exaltada, toda loca de alegría. Mis hijos me preguntan como era posible que hubiese dormido tanto…
Que me había acostado como a las seis de la tarde,no había ni siquiera puesto un regalo.

¿Un regalo?, Me levanté azorado y bajé de inmediato hasta donde estaba el árbol. Regalos de todos tipos para los niños, todo parecía normal. ¿Fue un sueño lo que viví?

Entonces veo que el paño que se usa para cubrir la base del árbol no es el que habíamos puesto, éste era de un color verde brillante pero sus bordes estaban raídos y tenía pedazos dorados en algunas esquinas.!Mira papito, una bola!, me llamó mi pequeña hija, para mostrarme una bola color negro perlado poco más pequeña que una bola de billar. Me llamó la atención aquella esfera. Le pedí que me la mostrara…

No era una bola,su textura era suave y brillaba! Era una perla negra! Y muy sutilmente tenía labradas las iniciales GMS, Gaspar, Melchor y....

¿Dónde encontraste esta bola? Le pregunté a la niña…

Me mostró su cajita de zapatos vacía.

Al menos te dignaste en sacar la hierba; me interrumpió mi mujer…


Yo no sa….!!!! ...!Santiago!

¡El camello de Baltasar! ¡Era la perla de Baltasar!

Salí y miré al cielo, aún el sol no aparecía. El firmamento tenía ese color azul que precede todavía a la luz. Allí estaban las tres estrellas, sonreí. . .

Gracias por la oportunidad.


Fin




Epílogo


Tal vez no es real la historia, tal vez es tan real que resulta imposible de creer, que importa si lo es o no lo es. Lo que importa es en lo que crees.

Yo creo en los Reyes Magos ¿Y tu?

martes, diciembre 04, 2007

CUENTO DE NAVIDAD cap III

YO VIAJÉ CON LOS TRES REYES MAGOS

Capítulo III

Me monté en el camello que se notaba feliz por el festín. No hubo necesidad de mirar el papel. Busqué en el cielo la estrella. Y partí rumbo a ella.

Crucé otro mar. Este menos extenso. Al llegar a tierra, no nos detuvimos.
Íbamos como bólidos entre senderos y valles. Cruzamos par de ríos y llegamos a una pequeña aldea en medio de la nada.

Las montañas que la rodeaban se veían despobladas de árboles y desnudas de todo vestigio de vida. Una de ellas humeaba a lo lejos. Era un volcán. La estrella nos guiaba hacia el final de la aldea, allí al fondo había un despeñadero y en el fondo del mismo se veían los escombros de lo que fue la otra parte de la aldea. Un deslizamiento de lodo había sepultado aquel lugar,la imagen era sobrecogedora.

Justo en aquel borde del abismo estaba la última de las chozas. Y allí era donde señalaba la estrella. Como en la anterior había una tenue luz en su interior.

Al asomarme vi tres niños durmiendo juntos, estaban solos. Un varón que tendría unos quince años, una niña de unos 12 años y uno que estaría por los 10.

Tres montoncitos de pasto estaban estratégicamente colocados al lado de una sola lámpara y justo al lado de unas viejas fotos de una pareja de adultos. Su padre y madre.La tragedia los había tocado en el huracán Mitch hacía unos años atrás.

Noté la carta firmada por los tres.
Queridos Reyes Magos

Hace ya mucho tiempo que estamos solos. Extrañamos a nuestros padres. Martita está creciendo y tiene un don para cantar hermoso. Eso es lo que le han dicho en la iglesia. Joselito es tremendo atleta a sus diez años se gana a niños mas grandes de la escuela. Y yo estoy aprendiendo el oficio de albañil por que algún día me gustaría construir casas más seguras para la gente pobre. Se que tienen que visitar a tantos niños que están peor que nosotros pero nos gustaría lo siguiente. A Joselito unas zapatillas de correr, Martita un vestido para los domingos y yo un libro de construcción. Eso es todo.
Gracias
Pedro
Otro nudo en el corazón, otra decisión difícil, un solo obsequio.

Bien,manos a la obra. Comencé por responderles la carta lo mejor que pude

Queridos Pedro, Martita y Joselito

Sus pedidos serán honrados porque han tenido fe. Vayan a la Iglesia y enciendan tres velas. Una por cada uno de ustedes. Y dos velas por sus padres que los cuidan desde el cielo.
Allí recibirán sus obsequios.Terminé escribiendo esto sin saber porqué.

Con amor los Tres Reyes Magos

Luego tal y como hice en el primer hogar busqué que dejar como evidencia de mi visita. Algún regalo, un solo obsequio.

Miré y busqué el turbante sin la esmeralda. Entonces reparé en el bordado de oro de la túnica que llevaba puesta. Esto es oro puro. Servirá para que puedan tener una mejor oportunidad de salir adelante y dar lo mejor de ellos al mundo.

Con cuidado fui rasgando el borde de oro hasta quedarme con una túnica desgarrada como bandera que ha sido destruida por el vendaval. Ahora si que Baltasar me va a escocotar…
El camello comió de aquel pasto. La tierra a pesar de lo pasado era fértil y la hierba fresca y suave. El camello se hartó. Iba feliz y yo con deseos de una ensalada.

lunes, diciembre 03, 2007

CUENTO DE NAVIDAD cap III

Yo viajé con los tres Reyes Magos




Capítulo III

Entonces me fijé en el cielo y allí estaba, la estrella de seis puntas, iluminando la ruta. El camello trotaba libremente hacia ella, ¡de veras se conocía la ruta!

Según avanzábamos nos acercamos a la costa de una tierra desconocida. No veía nada que me fuera familiar. No era la costa de Puerto Rico llena de hoteles y casas a la orilla del mar.

Apenas se distinguía la luz de unas lámparas de queroseno iluminando unas frágiles casitas de madera con techo de zinc.
Al acercarnos a una de ellas(el camello y yo),desde la ventana pude distinguir una cajita con pasto o hierba para el camello. Me bajé de la montura y silenciosamente me acerqué y entré silenciosamente al humilde aposento.

En una esquina un diminuto pesebre iluminado con dos velas. Un cuartito separaba lo que sería el comedor, sala y cocina. Allí dormían una mujer y su hija. La niña no tendría más de 7 años, y eran la esposa e hija de un hombre que se había embarcado hacía 5 días en busca de un mejor porvenir para su familia. No sé como lo supe pero en mi mente tuve esa imagen clara como el agua.

Me acerqué a la cajita donde había una nota que decía:

Queridos reyes Magos no quiero nada para mí, solo les pido que cuiden a mi papito que está sólo en el mar y dicen que es un mar muy malo. El me prometió que me mandaría a buscar junto con mi mamá a ese país donde dicen que están mucho mejor que aquí y que podré ir a una buena escuela y tendré buenos doctores que me curen mi enfermedad…mi papá se llama Marcelo.

Les dejé comida a los camellos. Los quiero.

Rosaura

Miré la niña que dormía plácidamente y un nudo se me atoró en el corazón. Tenía la cara desfigurada con una fea partidura en el labio. Al verla noté que dormía con sus ojos entre abiertos y vi un hermoso color verde que hacía un contraste perfecto con aquella piel canela. Padecía de paladar hendido. Por los escasos recursos que tenía aquella familia no habían podido ayudar a su hija.

Me acordé de las palabras de Gaspar, "un solo regalo por hogar".

¿Qué le podía regalar a esa niña? Entonces reparé en que no tenía nada para dejarle.

Miré a todas partes buscando ayuda,y entonces vi el lápiz con el cual la niña había escrito su carta. Cerré mis ojos y entonces me di cuenta de lo que tenía que hacer.

Querida Rosaura

Dios te bendice. Se que tus palabras salen del corazón. Ve a la orilla del mar y cierra tus ojos. Cuando los abras regresa que tienes noticias de tu padre.

Tu fe dará frutos.

Firman

Los Reyes Magos


Ella no necesitaba saber que era uno sólo y fatulo. Luego de contestar su carta busqué en la montura algo que pudiese dejar de valor, me toqué la túnica y el turbante,ahhhh…ya sé.
Me acordé de la esmeralda que adornaba el turbante. Seguro que Baltasar no me lo perdonará.
No lo pensé dos veces. Desprendí la esmeralda y la coloqué junto al pequeño pesebre con la carta.

El camello se comió todo lo que le puso la niña. Era una combinación de coco rayado con un pasto muy fino y de aroma agradable. La verdad hasta me dio envidia el camello. Yo tenía algo de hambre.

Cuento de Navidad cap II

Capítulo II


Un hombre de mediana estatura, con una barba rojiza y un acento extranjero estaba parado justo en frente. Mire a sus ojos, azules…y de pronto sentí que me hablaban en la mente, telepáticamente.

El hombre sonreía pero a la vez sentía que lo que me iba a decir era sumamente importante. En mi mente escuché las palabras “Soy yo, el de hace 37 años en el pasillo de tu casa. El de la túnica esmeralda bordada de oro” El Rey Mago”

Sacudí mi cabeza…no era algo sencillo de asimilar…pero sentí que era verdad.

Me llamo Baltasar, como sabrás soy uno de los Tres Reyes Magos. El mismo que viste hace ya tanto tiempo.

Pero, pero, pero…balbuceé

Pero nada…nunca has dejado de creer en nosotros, es la verdad, por eso estoy aquí. Necesito de tu ayuda.

¿Yo? , ¿Cómo puedo ayudarte?, soy un simple mortal y pecador…

“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” dijo al tiempo que me extendía la mano.

Le extendí la mía y de pronto me sentí flotar, me iba en un sueño profundo…


No sé cuánto tiempo dormí, pero no podía estar despierto. Al abrir los ojos noté que estoy en una especie de grandes cojines dentro de una carpa blanca como las que usan algunas iglesias, elegantemente adornada con plantas, helechos y pequeñas palmeras,el piso era tierra.

Me incorporé al escuchar voces provenientes del exterior.Veo un par de sandalias puntiagudas de esas que tipo aladino (no sé como llamarlas) al pie de lecho y una túnica verde esmeralda con bordes dorados al lado, y junto a ellas, un tipo de sombrero árabe con una esmeralda del tamaño de un limón en su frente.

Me doy cuenta de que ya no tengo mis ropas, solo algo así como un pijama blanco y una camisa del mismo color,por cierto, sumamente cómodas.

Me puse las sandalias pero no la túnica y caminé hasta la entrada de aquella carpa. Al levantar la cortina que servía de puerta un resoplido me asustó.

¡Un camello!, NOOO!, ¡tres camellos! Me pellizqué para despertarme. El camello me empujó hacia al frente.

Al mirar nuevamente, vi una hoguera y a su alrededor tres figuras sentadas de forma relajada. El paisaje era sobrecogedor. Estaba en medio de un oasis en pleno desierto. El cielo jamás lo había visto tan sembrado de estrellas pero noté que en el horizonte había una enorme, que brillaba más que todas y su luz era perfecta.

Vacilé al principio, pero me dirigí hacia los hombres. La noche estaba fría y aunque aún lo toleraba, no sería por mucho tiempo.

Según me acercaba a la hoguera fui notando los rostros de aquellos tres hombres. Si allí estaba Baltasar el que me encontré en San Juan y los otros dos.

Baltasar se levantó y se me acercó.

“Regresa y ponte la túnica y el turbante luego vienes y te sientas con nosotros”dijo el Mago.


Hice lo que me pidió y regresé. Los tres hombres me hicieron señas de que me les uniera.

Al sentarme los vi claramente. Uno de ellos, el más joven estaba ataviado con un vestido dorado y azul. Su tez era pálida y sus ojos algo almendrados, obviamente debía ser de algún lugar de oriente. El otro, más maduro era de tez oscura, seguramente de aquellas zonas africana, vestía de un rojo brillante con una capa que le hacía competencia a las estrellas. Y por último estaba Baltasar. Curiosamente vestía de una túnica blanca pero no llevaba nada llamativo excepto por un cayado con una enorme perla negra que servía de apoyo para la mano.

Santiago-dijo Baltasar. Te presento a Gaspar…el mago de las riberas del Nilo y a Melchor el mago de oriente. Yo soy el mago del cáucaso y hoy tu me sustituirás.

¿Queeeeeeeeeeeeeeeeee?, exclamé


¿Por qué yo?, pregunté azorado.

Hace 37 años vi en tu mirada esa ilusión…y hace 37 segundos la sigo observando.


Entonces es verdad? no estoy soñando?…Son ustedes los Tres Reyes Magos!!!

Ellos me miraron y se encogieron de hombros como diciéndome “claaaaro bruuuto”,- bueno esa fue mi percepción, creo que ellos no serían capaces de mentir sobre algo que a todas luces es obvio. Porque lo que se ve no se pregunta.


Verás- continuó diciendo Baltasar, que era el más viejo del grupo.

El mundo ha cambiado tanto, las guerras, el hambre, la miseria y todas las calamidades juntas han hecho mella en nosotros.En especial en mi que soy el más viejo. Dijo y continuó;

Gracias a la tradición no tenemos que visitar todos los hogares que creen en nosotros aunque los hemos visitado una vez en la vida, las demás pues ustedes los padres son los encargados de esa tradición en representación nuestra.
El tuyo lo visitamos aquella noche que me viste. Continuó diciendo Baltasar.

¿Pero que pinto yo aquí?, pregunté


Pues tú,Santiago !hoy serás Rey Mago!.

¡Ja ja j, comencé a reir, pero al ver los rostros de los Tres, hice buche y tragué gordo.
Pero si yo no se nada,de sus tareas-me quejé.

Sabes todas y cada una de ellas,lo llevas realizando todas las veces que te acuerdas del prójimo. Por eso te busqué. Se que tienes la madera para sustituirme esta próxima noche de Reyes.

¿Y mi familia?- pregunté

Ellos no se darán cuenta, para cuando todo termine será como si nada hubiese pasado.
Tu deberás visitar éstos lugares que te hemos asignado,son sólo tres hogares.

¿Y cuando llegue a esos hogares que obsequios debo dejar?

-Esa será tu decisión, una sabia. Dijo Gaspar en tono solemne.

-Solo podrás obsequiar tres regalos-. Dijo Melchor,un regalo por hogar.
-Ven conmigo-. Me llamó Baltasar.

Seguí al Viejo Mago que me llevó hasta donde estaba su camello.

Esta es tu montura. Es un buen camello. No te dará problemas y se conoce la ruta. EL te llevará por todos los lugares, dale agua y asegura de que coma solo el mejor pasto,la hierba mala no le sienta bien.
Ahora súbete en él. Que ya los demás están listos. Dijo el mayor de los Magos.

De hecho ya Melchor y Gaspar estaban listos para partir. Me subí a mi montura y me les uní.
¿Qué harás tú, Baltasar?, le pregunté al Sabio

Esperar aquí que me regreses el camello, me contestó mientras me daba la espalda y caminaba a sentarse frente a la hoguera.

Jajaja. Reí

¡Apúrate Santiago!, el camino puede ser hostil- me llamaron los otros dos.

¿Hostil?, para los Reyes Magos.Me pregunté.

Baltasar palmeó el anca del Camello y éste comenzó a galopar frenéticamente sin control.

Suuu suuuu le decía mientras intentaba detener a la bestia. De pronto veo a los otros dos Magos justo a mi lado galopando también, cada vez mas aprisa.Acababa de descubrir a que hostilidad se referían. Ellos sonreían mientras miraban mi cara de pánico intentando encontrar los frenos del desbocado animal.

Una nube de polvo se levantaba según avanzaban los rumiantes. En un momento estábamos sobre el desierto y al próximo segundo estaba galopando sobre las aguas del mar. Aunque nos movíamos a una velocidad increíble era como si fuésemos pastoreando. Dicha calma me tranquilizó, aunque estaba más agarrado que un vaquero amarrado a la montura de un toro salvaje. No me iba a caer.

Nos fuimos acercando a nuestro destino.

Melchor me dijo- aquí nos separamos.

¿Separamos?, pregunté…

¿Acaso no son los tres Reyes Magos que visitan?

Sí,en esencia somos los tres. En la práctica tenemos que dividirnos aunque en caso de necesidad nos encontramos en el segundo de necesitarlo.

Estos son tus tres destinos…me dijo Gaspar, y me entregó un pequeño pergamino con tres direcciones pero solo la primera era visible.Las otras dos, solo sombras oscuras en el papel.
Una vez hayas terminado en ese hogar se te revelará otra dirección hasta que completes todas tus visitas.

Dicho esto tomaron rumbos opuestos dejándome sólo con el camello y la nota.

Leí detenidamente la dirección del papel, no entendía como iba a encontrarla.Era un mero dibujo lleno de siluetas de estrellas, lunas y sombras.

domingo, diciembre 02, 2007

(Republicado) cuento de navidad Capitulo I

YO VIAJE CON LOS REYES MAGOS

INTRODUCCION

Hace muchos años cuando era solo un chamaquito de cinco años, en una noche de Reyes tuve el encuentro más anhelado que pueda tener un niño. Encontrarse con que su ilusión se hizo realidad. Salía del dormitorio al cuarto de baño cuando los vi.

Me quedé sin saber que hacer…su vestimenta esmeralda relucía bordados de oro…apenas me dio tiempo para poder verle el rostro…en un fugaz momento ya no estaba ahí pero yo bien sabía que lo había visto y en mi corazón sabia que el lo sabía…

Al día siguiente…la hierba depositada en las cajas de zapatos había desaparecido…los camellos se habían dando un buen atracón. Siempre mis cajas eran abundantes en verdes pastos.

Los regalos…ah todos los que esperaba…el camión TONKA, la nave espacial, los muñecos de acción…todos.

Fue un día muy feliz.


De eso hace ya 37 años…









Capitulo I

Es Navidad…ando como loco pensando ¿qué voy a regalar?, ¿Qué ropa me pondré para la próxima fiesta?, ¿con cuánto dinero dispongo para ésta época?

Apenas tengo tiempo de charlar o de dedicarme a otras cosas. La vida se me hace tan corta. Trabajo, trabajo y más trabajo. Eso es bueno…estoy generando el dinero para festejar. Me podré dar un viajecito y disfrutar de todas esas cosas tan buenas.

Ir al cine, comer en buenos restaurantes, comprarme esas ropas y joyas de marca y hasta ese tan necesario equipo de música para poder ir en mi vehículo con lo más moderno.

Mientras me muevo por el día, ocupado en tantas responsabilidades me entra un mensaje a mi celular…

Lo curioso es que el mensaje entra pero el celular no repicó. Sólo aparece en la pantalla del mismo que “usted tiene un mensaje de voz”…

Me conecto al aparatito mientras con una mano conduzco…zigzagueo un poco…casi me llevo al vehículo de al lado pero el me esquiva hábilmente con un rápido movimiento y dos buenas mentás de madre.

Escucho el mensaje…y el mismo decía así

Hola Santiago… necesito de su ayuda, favor de dirigirse al Parque de las Palomas en frente de la capilla del Cristo. Debe de estar ahí mañana 4 de enero a las 6 de la tarde.

Me quedé esperando algún número a donde llamar, ni siquiera aparecía el número registrado en mi celular que bloquea las llamadas no identificadas.

-Debe de ser algún loco o número equivocado, pero, me llamó por mi nombre…-
Eso me dejó intrigado…pero a los cinco minutos ya lo había borrado de mi lista de asuntos por resolver.

Al llegar a mi casa, me detengo a revisar el correo. Hay varios sobres, facturas de luz, agua, teléfono, cuentas y más cuentas. Entre ellos un sobre más pequeño sin sello postal, sin remitente. Era un sobre de esos que se usan para enviar postales.

Al abrirlo encontré una postal con el arte de un firmamento azul y una solitaria estrella de seis puntas. Una oración llamó mi atención.

Santiago…le espero mañana a las 6 de la tarde en el Parque de las palomas frente a la capilla del Cristo.

Me quedé atónito. Miré a todas partes, esperando encontrar al bromista pero no lo hallé.

Noté que en el reverso de la postal había unas iniciales grabadas en letras esmeraldas con bordes dorados. GMS… ¿Qué significaban?, Bueno si deseaba averiguarlo debía de ir al Parque de las Palomas. Estaba totalmente intrigado a la vez que asustado, pero interesado en resolver el misterio… así que decidí llegarme hasta el sitio señalado.

En la mañana siguiente a pesar de que trabajé con más energías que nunca me sentía ansioso por lo que habría de acontecer. Terminé mis asuntos temprano cosa de no estar a la carrera a la hora de ir al lugar del encuentro. Eran ya las cinco de la tarde. El parque estaba cerrando, así que me quedé observando la bahía desde la muralla que está en la parte trasera de la capilla del Cristo.

La tarde era preciosa. El sol hacía ver las aguas de la bahía de San Juan tan brillantes como la plata más reluciente, mirar demasiado lastimaba un poco la vista. Según avanzaba la puesta del sol los colores del cielo fueron tornándose rosados y anaranjados con breves brochazos de azul añil tiñendo el horizonte cada vez más sombrío. Ya se acercaba la noche.

A las seis me dirigí al frente de la capilla del Cristo. Una bella arquitectura del siglo XVI o XVII…de la época colonial española. Ni un alma en la calle.

El atardecer estaba fresco…

-Hola Santiago- escuché mi nombre.

Me volteé para ver quién era el misterioso autor de los mensajes...

sábado, diciembre 01, 2007

SILENCIO

Se acerca sigiloso tan deprisa que apenas tienes tiempo para reaccionar y ya es demasiado tarde. Te arropa deliberadamente cuando estás a punto de salir huyéndole y te atrapa sin piedad en los confines de tus pensamientos. Aparece cuando las respuestas se tornan repetidas y no solucionan las dudas. Aparece cuando buscas lo que otro no te puede dar y se apodera de sus acciones. No da razones no da excusas, de por sí, en sí mismo es una respuesta, que muchas veces es más elocuente que la más larga explicación. Te apoyas en él cuando deseas rebuscar íntimamente en tus cuarteles te ocultas tras él cuando callar es lo mejor que debes por que el silencio te da poder si en ese momento lo tienes.

Gritas hacia adentro nadie te oye...lloras en soledad callada. Diriges la mirada en busca de palabras que decir, murmuras y luego nada, Silencio que te aplasta hasta hacer tu alma morir en desespero. Entonces de pronto te deshaces de él, tu voz retumba y las palabras te marcan la ruta según vas trazando tu historia. Y entonces te das cuenta de que el silencio te acompaña para que recurras a él cuando tengas gans de gritar. Mejor callar que maldecir. Lo que has de sentir mejor la acción que lo haga presente. En silencio despeja tu mente y en silencio escuchas la VOZ. Es esa su imortante existencia. En silencio aprecias mejor el detalle del sonido. Incluso el más callado gemido del alma.