martes, julio 22, 2008

Barreras?

Era una tarde soleada y fresca, la llovizna de verano había remojado las aceras y los bancos del parque. Ese parque que está justo al cruzar la calle cerca de tu casa.
Los niños salían y jugaban como una tarde cualquiera. Allí estaban algunos adultos velándolos, brindándoles seguridad. Mientras el grupo de niños jugaba agrupados cerca de una chorrera de esas cerradas en forma de espiral, llegó al parque otro niño. Este era diferente, tenía un rostro raro, un caminar gracioso y necesitaba ayuda de un bastón para sostenerse.

Se detuvo a mirar hacia donde los niños jugaban. Los ojos le brillaron y una sonrisa se apoderó de su rostro al tiempo que torpemente se dirigía hacia el área de juegos.

Al llegar se topó que para poder tirarse por la chorrera tenía que subir tres escalones. Se quedó pensativo, mientras los demás niños jugaban a su alrededor despreocupadamente.
Uno tras otro le pasaban por el lado, subían y bajaban y se volvían a tirar. Los padres del niño del bastón observaban la escena. No querían intervenir, deseaban que su hijo se valiera por sí mismo.

El niño comenzó a subir por el primer escalón, perdió el balance y casi cae. La madre tuvo el deseo de salir en su auxilio, pero el padre la contuvo. El niño se incorporó nuevamente. Otros padres ya habían notado la escena y comentaban entre ellos que nadie ayudara al niño y mucho menos sus padres. Nuevamente el niño intentó subir el primer peldaño. Sus brazos hacían el esfuerzo que sus piernas se negaban a sostener. Apenas el niño se estaba subiendo cuando una niña más o menos de unos siete años se detiene y mira al nuevo allegado.

Ambos se miran, ninguno dice una sola palabra, pero se sonríen y la niña le extiende la mano. La niña lo toma y de alguna forma lo sostiene hasta que el niño puede dar ese primer paso y se aguanta en aquel peldaño, pero le faltaban dos más para subir.

El niño vuelve a dar otro paso, esta vez más seguro, ya está cerca de subir el escalón y el próximo. Todo con la ayuda de aquella angelito. Una vez arriba el niño se ayuda con las manos hasta llegar a la entrada de la chorrera. Todos los padres están emocionados ante el cuadro que acaban de ver.

Durante un largo rato los niños compartían como si se conocieran de siempre, como si tuvieran un lazo en común. Al cabo de un rato la madre de la niña se acercó al área de juego mientras los padres del niño observaban...entonces notaron que la madre utilizaba un medio de comunicación diferente, sin palabras, con gestos y movimiento de manos y se dieron cuenta de que la niña era sorda.

En medio de un mundo lleno de barreras una niña sorda y un niño con perlesía cerebral probaron una vez más que las barreras no existen...las creamos.

domingo, julio 20, 2008

Lejos...

Lejos me he alejado,
dejado el tiempo de perseguir
y de buscar. Miro pausado en andar
descalzo, lejos del cadalso
que me tuvo prisionero
que me tiene prófugo de amar.
Lejos de la mar, lejos de mi tierra,
mi alma vieja encierra deseos de sanar.

Un silencioso caminar
de pies marcados por el ardiente suelo
del camino en brasa. Alma que a un recuerdo abraza,
soñolienta y se alienta a no desandar.
Es más sabio continuar
a donde el destino aún
no pone fecha final al viaje,
donde se pasa el punto de viraje
y no se puede regresar.

Lejos ...muy lejos
y más cerca de lo que aún no se sabrá.
Lejos del final y lejos del principio
al borde del precipicio pero muy lejos para saltar
y de un solo impulso llegar al otro lado ileso.
Pues en este mundo donde la mente es solo seso
y el corazón entra en receso de amar,
lejos está todo, no se encuentran de ningún modo
fuerzas para parar.
Así que el alma ha de volar,
lejos muy lejos, y el azul de su mirada ya no será azul.
Ya no habrá tal porque lejos me he marchado no físicamente
sino en el espacio espiritual.

Lejos... A dónde me llevará este viaje lleno de soledad?

martes, julio 08, 2008

Encerrado en una caja..

Encerrado en una caja con candado. La llave lanzada al vacío eterno del olvido, enganchada con un finísimo hilo de recuerdo para intentar no olvidar jamás del todo. La verdad ya no es misterio. Mi alma habló y confesó lo que sentía nunca su verdad fue tan sentida y tan elocuente. A la vez hiriente por estar resentida, abatida por la sensación de traición.
El corazón está en prisión. Y soy yo su propio carcelero. No lo debo dejar salir hasta que cumpla con la sentencia de muerte…lo he condenado a morir, sí este amor debe sucumbir en algún momento a falta de calor y de atención. Poco a poco se fue alejando de su foco de luz ahora está todo oscuro y sólo simples luciérnagas, de calor efímero y fugaz se acercan y le dan algo de vida, pero no hay fuerza para seguir, no hay porque el amor que había para dar está aprisionado y el de recibir no le llegará.

Cuantas?...

otros besos, en otro cuerpo.
Sigo aquí en el mismo lugar de los hechos en un llamado hogar que no es un hecho y sí un desecho. Sigo aquí por lecho y por soledad, con penas raras y prioridades vanas rodeando mis amores, presos y en sinsabores. En permanente ocaso que se niega a anochecer para dar paso a una nueva mañana.
Ira, de la soledad hermana me acomete por ratos, ya los recuerdos gratos se han convertido en suplicios, Dios… levanta este maleficio que han posado sobre mi alma. Libérame de este karma y déjame amar y ser amado (si sé que en el amor no te metes que es cosa de los corazones pero me sobran razones). Mátame el día después y seré feliz porque habré muerto amando y haber sido amado por el ser que más quiero. Eso es lo que te pido Dios.
Sabes que no soy feliz, sabes que con ella encontré mi felicidad y nada ha podido cambiar eso. Pero si tienes otro deber adicional en mi vida. Dímelo. Sabes que la amo.

lunes, julio 07, 2008

Desintoxicación

Cinco meses en la penumbra
que sobreviene después del vicio.
Las venas claman, el corazón exclama,
la mente estalla.
Los días eternos llenos de escalofríos,
de sudor mil ríos
y una mueca por sonrisa,
ya no hay risas ya no río.

Tu ausencia lleva a la demencia
convierte a un ser en burdo
lo lógico en un absurdo y lo que
era diestro ahora es zurdo.

Trueno iracundo, despotricando
contra el mundo y sus secuaces
rompiendo bagajes y consumiéndome
inmundo.

Te saco de mi mente
pero aún en mis venas
latente esperas por que busque
la dosis fatal, la que culmine
el mal y me eleve al sideral
alucinando entre tus brazos
mientras me das ese último
abrazo mortal.

Mi cuerpo te llama, te reclama
grita desesperado por un último
zopetazo que me mande a las mismas
aguas de un ifierno mojado,enjugado
en llanto del alma, envuelto
en el velo del temor a gritar la
verdad que será para los demás
una locura, por ser razón de amargura
lo que ante Dios fue verdad.

El vacío de las paredes se convierte
en redes de acero que a mi piel le rajan
tela de araña donde el arácnido me espera
para consumir su alimento. Un corazón convertido
en ungüento un cuerpo en linimento para saciar
su prole de recuerdos.

Todo aquí en tiempo concuerdo de que la toxina
más dañina no es la heroína ni la coca,
no es la gente loca ni la boca que hoy reclama
no es lo que se dice, sino lo que se calla.
No es la palabra sincera sino la mirada acerva
y el beso en reserva.

Hoy me estoy desintoxicando de lo que es nocivo
de lo que me hace daño. De lo que extraño pero
debo desahuciar. Desintoxicación de tí. Mi adicción
venerada sin razón. Desilusión condenada a quedar en el
olvido, a Dios le pido que me ayude a sacarte porque admito
que sólo no puedo. Me revelo cada vez que estoy sin respirarte
sin tocarte sin sentir tus abrazos mortales.

Desintoxicación...no eres tú, soy yo.