Cuento de Navidad V y epilogo
Capítulo V
Partimos de allí velozmente. El amanecer comenzaba a alcanzarnos otra vez cruzamos aquel pequeño mar…entonces reconocí en la distancia otra vez la estrella. Nos dirigíamos por la costa norte de aquella isla que me era familiar. ¡Claro esto es Puerto Rico! Y entonces vi la estrella. Se me hizo algo difícil de distinguirla entre tantas luces citadinas que apagaban el fulgor del cielo.
Luces rojas aún se movían como hormigas en el horizonte. Si que hay carros en éste país. Nos acercábamos a un lugar que me era conocido totalmente…estaba llegando a mi casa.
Estructuras lujosas, finos arreglos en los patios, carros caros, todas las comodidades. Allí un árbol de Navidad hermoso. Muchos presentes en el mismo. La nevera llena de comida. Luz y agua caliente…y me siento miserable.
Nos detenemos frente a mi hogar. Pasa la patrulla de seguridad pero a pesar de que estoy vestido con una túnica harapienta y en un enorme camello el guardia no nos nota.
Todos duermen…nadie está en la calle. De pronto escucho voces y veo a Gaspar Melchor y Baltasar, éste último en el camello de Melchor. Al verlos sonrío…
Veo que cumpliste con tu misión…me dice Baltasar…
Bueno no exactamente. Le respondo me falta un hogar pero el camello y la estrella me trajeron hasta aquí.
Los Reyes me miraron sonrientes…
¿¡El tercer hogar es el mío!? , pregunté exaltado.
Tienes un obsequio que hacer…me dijo Gaspar…
Un obsequio sabio…añadió Melchor.
Miré a los tres. Después de haber sido Rey Mago por esa noche y haber vivido lo que viví, no tenía nada que pedir…Baltasar se me acercó y me dijo…hoy hiciste muy bien mi sustitución…estoy orgulloso de ti. ¿Cuál será ese obsequio que te harás?,
¿Mi obsequio?, me pregunté al tiempo que miraba mi casa. Hacía tiempo no compartía con mi familia por estar trabajando tanto…mis hijos han crecido sin mi presencia…
Suspiré mientras las lágrimas arrasaban mis ojos…
Baltasar me dijo…HECHO y sentí de pronto como un pesado sueño me invadía.
A la mañana siguiente, El Día De Los Reyes Magos, en un lugar de la costa norte de República Dominicana una mujer llevaba noticias a una pequeña casa a la orilla de la costa.
La mujer y su hija salieron corriendo al único teléfono que había cerca de allí. Al llegar a la vieja cabina telefónica la mujer casi desmaya al saber la noticia de que Marcelo su esposo había logrado llegar sano y salvo y estaba con familiares en un lugar seguro. Su nueva vida había comenzado. La mujer estaba muy alegre, Rosaura ven…. Tu padre quiere hablarte. La niña de aquellos hermosos ojos verdes reía y lloraba de alegría. Entonces la mujer que
las había buscado regresó corriendo del hogar. !María, Rosaura, miren lo que encontré al pie de la cama de Rosaura! Envuelto en un pedazo de turbante había una enorme esmeralda que de seguro les permitiría viajar al exterior y poder someter a Rosaura a la operación que le cambiaría la vida. María le contó a Marcelo, mi amor….vamos a estar juntos más pronto de lo que crees…ha ocurrido un milagro…
En Honduras en la iglesia de aquel poblado abatido por la tragedia del huracán se celebraba la Misa de los Santos Reyes allí el sacerdote llamó a los tres hermanos al terminar el oficio. Uno especialmente particular porque había gente de la ciudad y turistas que visitaron el lugar. Algo que hacía mucho no sucedía.
Los reyes estuvieron por aquí. Martita un vestido nuevo te han dejado, a ti Joselito éstas zapatillas de correr y a ti Pedro un libro de construcción. Ah lo olvidaba hay unas personas que quieren conocerlos.
Los hermanos salieron al salón donde se ofrecía el servicio. Una mujer que vestía como oficial del gobierno, estaba acompañada por una pareja de mediana edad.
Se presentó.
Soy la Srta. Guzmán y estoy encargada de un programa de adopción familiar que ubicamos jóvenes como ustedes con personas buenas que desean poder ayudarles…
Ellos son el Señor y la Señora Aparicio y ellos al igual que ustedes perdieron sus seres queridos en ese terrible huracán. Quieren adoptarlos. La decisión final es de ustedes. Ellos respetarán su decisión.
Los hermanos se miraron. Saber que estarían juntos era algo excelente.
Pedro preguntó
Podemos volver aquí cuando queramos visitar…
El señor Aparicio respondió. Siempre…
El padre Armando sonrió y dijo…
Todos los días de Reyes vendrán a cantarnos y a participar de las actividades en este gran día.
Todos estuvieron de acuerdo…se abrazaron en un abrazo del que sólo amor emanaba. Joselito sacó un largo bordado de oro…y dijo tenga padre…los reyes dejaron esto. El padre miró la dorada prenda y comprendió de donde provenía…la tomó la bendijo y la puso en un cofre que adornaría todas las Navidades y le pedirían a través de los reyes algún milagro para la gente de aquel poblado. El sacerdote comprendió que aquel bordado sólo podía pertenecer a un ser Mágico y divino. A un Santo Rey Mago….
Otro Milagro se daba…
Era temprano en la mañana, y estaba aún oscuro cuando escuché a mi hija…llamar…!papito, papito! Llegaron los reyes…gritaba exaltada…toda loca de alegría. Mis hijos me preguntan como era posible que hubiese dormido tanto…
Que me había acostado como a las seis de la tarde…no había ni siquiera puesto un regalo…
¿Un regalo?, Me levanté azorado…y bajé de inmediato hasta donde estaba el árbol. Regalos de todos tipos para los niños, todo parecía normal. ¿Fue un sueño lo que viví?
Entonces veo que el paño que se usa para cubrir la base del árbol no es el que habíamos puesto, éste era de un color verde brillante pero sus bordes estaban raídos…tenía pedazos dorados en algunas esquinas. ! Mira papito, una bola! , me llamó mi pequeña hija para mostrarme una bola color negro perlado poco más pequeña que una bola de billar. Me llamó la atención aquella esfera. Le pedí que me la mostrara…
No era una bola…su textura era suave y brillaba…! Era una perla negra! Y muy sutilmente tenía labradas las iniciales GMS…Gaspar, Melchor y Santiago….
¿Dónde encontraste esta bola? Le pregunté a la niña…
Me mostró su cajita de zapatos vacía…
AL menos te dignaste en sacar la hierba…me dijo mi mujer…
Yo no sa….!!!!
¡El camello de Baltasar! … ¡Era la perla de Baltasar!
Salí y miré al cielo…aún el sol no aparecía. El firmamento tenía ese color azul que precede todavía a la luz. Allí estaban las tres estrellas…sonreí…
Gracias…por la Oportunidad.
Fin
Epílogo
Tal vez no es real la historia…tal vez es tan real que resulta imposible de creer...que importa si lo es o no lo es. Lo que importa es en lo que crees…
Yo creo en los Reyes Magos ¿Y tu?
Partimos de allí velozmente. El amanecer comenzaba a alcanzarnos otra vez cruzamos aquel pequeño mar…entonces reconocí en la distancia otra vez la estrella. Nos dirigíamos por la costa norte de aquella isla que me era familiar. ¡Claro esto es Puerto Rico! Y entonces vi la estrella. Se me hizo algo difícil de distinguirla entre tantas luces citadinas que apagaban el fulgor del cielo.
Luces rojas aún se movían como hormigas en el horizonte. Si que hay carros en éste país. Nos acercábamos a un lugar que me era conocido totalmente…estaba llegando a mi casa.
Estructuras lujosas, finos arreglos en los patios, carros caros, todas las comodidades. Allí un árbol de Navidad hermoso. Muchos presentes en el mismo. La nevera llena de comida. Luz y agua caliente…y me siento miserable.
Nos detenemos frente a mi hogar. Pasa la patrulla de seguridad pero a pesar de que estoy vestido con una túnica harapienta y en un enorme camello el guardia no nos nota.
Todos duermen…nadie está en la calle. De pronto escucho voces y veo a Gaspar Melchor y Baltasar, éste último en el camello de Melchor. Al verlos sonrío…
Veo que cumpliste con tu misión…me dice Baltasar…
Bueno no exactamente. Le respondo me falta un hogar pero el camello y la estrella me trajeron hasta aquí.
Los Reyes me miraron sonrientes…
¿¡El tercer hogar es el mío!? , pregunté exaltado.
Tienes un obsequio que hacer…me dijo Gaspar…
Un obsequio sabio…añadió Melchor.
Miré a los tres. Después de haber sido Rey Mago por esa noche y haber vivido lo que viví, no tenía nada que pedir…Baltasar se me acercó y me dijo…hoy hiciste muy bien mi sustitución…estoy orgulloso de ti. ¿Cuál será ese obsequio que te harás?,
¿Mi obsequio?, me pregunté al tiempo que miraba mi casa. Hacía tiempo no compartía con mi familia por estar trabajando tanto…mis hijos han crecido sin mi presencia…
Suspiré mientras las lágrimas arrasaban mis ojos…
Baltasar me dijo…HECHO y sentí de pronto como un pesado sueño me invadía.
A la mañana siguiente, El Día De Los Reyes Magos, en un lugar de la costa norte de República Dominicana una mujer llevaba noticias a una pequeña casa a la orilla de la costa.
La mujer y su hija salieron corriendo al único teléfono que había cerca de allí. Al llegar a la vieja cabina telefónica la mujer casi desmaya al saber la noticia de que Marcelo su esposo había logrado llegar sano y salvo y estaba con familiares en un lugar seguro. Su nueva vida había comenzado. La mujer estaba muy alegre, Rosaura ven…. Tu padre quiere hablarte. La niña de aquellos hermosos ojos verdes reía y lloraba de alegría. Entonces la mujer que
las había buscado regresó corriendo del hogar. !María, Rosaura, miren lo que encontré al pie de la cama de Rosaura! Envuelto en un pedazo de turbante había una enorme esmeralda que de seguro les permitiría viajar al exterior y poder someter a Rosaura a la operación que le cambiaría la vida. María le contó a Marcelo, mi amor….vamos a estar juntos más pronto de lo que crees…ha ocurrido un milagro…
En Honduras en la iglesia de aquel poblado abatido por la tragedia del huracán se celebraba la Misa de los Santos Reyes allí el sacerdote llamó a los tres hermanos al terminar el oficio. Uno especialmente particular porque había gente de la ciudad y turistas que visitaron el lugar. Algo que hacía mucho no sucedía.
Los reyes estuvieron por aquí. Martita un vestido nuevo te han dejado, a ti Joselito éstas zapatillas de correr y a ti Pedro un libro de construcción. Ah lo olvidaba hay unas personas que quieren conocerlos.
Los hermanos salieron al salón donde se ofrecía el servicio. Una mujer que vestía como oficial del gobierno, estaba acompañada por una pareja de mediana edad.
Se presentó.
Soy la Srta. Guzmán y estoy encargada de un programa de adopción familiar que ubicamos jóvenes como ustedes con personas buenas que desean poder ayudarles…
Ellos son el Señor y la Señora Aparicio y ellos al igual que ustedes perdieron sus seres queridos en ese terrible huracán. Quieren adoptarlos. La decisión final es de ustedes. Ellos respetarán su decisión.
Los hermanos se miraron. Saber que estarían juntos era algo excelente.
Pedro preguntó
Podemos volver aquí cuando queramos visitar…
El señor Aparicio respondió. Siempre…
El padre Armando sonrió y dijo…
Todos los días de Reyes vendrán a cantarnos y a participar de las actividades en este gran día.
Todos estuvieron de acuerdo…se abrazaron en un abrazo del que sólo amor emanaba. Joselito sacó un largo bordado de oro…y dijo tenga padre…los reyes dejaron esto. El padre miró la dorada prenda y comprendió de donde provenía…la tomó la bendijo y la puso en un cofre que adornaría todas las Navidades y le pedirían a través de los reyes algún milagro para la gente de aquel poblado. El sacerdote comprendió que aquel bordado sólo podía pertenecer a un ser Mágico y divino. A un Santo Rey Mago….
Otro Milagro se daba…
Era temprano en la mañana, y estaba aún oscuro cuando escuché a mi hija…llamar…!papito, papito! Llegaron los reyes…gritaba exaltada…toda loca de alegría. Mis hijos me preguntan como era posible que hubiese dormido tanto…
Que me había acostado como a las seis de la tarde…no había ni siquiera puesto un regalo…
¿Un regalo?, Me levanté azorado…y bajé de inmediato hasta donde estaba el árbol. Regalos de todos tipos para los niños, todo parecía normal. ¿Fue un sueño lo que viví?
Entonces veo que el paño que se usa para cubrir la base del árbol no es el que habíamos puesto, éste era de un color verde brillante pero sus bordes estaban raídos…tenía pedazos dorados en algunas esquinas. ! Mira papito, una bola! , me llamó mi pequeña hija para mostrarme una bola color negro perlado poco más pequeña que una bola de billar. Me llamó la atención aquella esfera. Le pedí que me la mostrara…
No era una bola…su textura era suave y brillaba…! Era una perla negra! Y muy sutilmente tenía labradas las iniciales GMS…Gaspar, Melchor y Santiago….
¿Dónde encontraste esta bola? Le pregunté a la niña…
Me mostró su cajita de zapatos vacía…
AL menos te dignaste en sacar la hierba…me dijo mi mujer…
Yo no sa….!!!!
¡El camello de Baltasar! … ¡Era la perla de Baltasar!
Salí y miré al cielo…aún el sol no aparecía. El firmamento tenía ese color azul que precede todavía a la luz. Allí estaban las tres estrellas…sonreí…
Gracias…por la Oportunidad.
Fin
Epílogo
Tal vez no es real la historia…tal vez es tan real que resulta imposible de creer...que importa si lo es o no lo es. Lo que importa es en lo que crees…
Yo creo en los Reyes Magos ¿Y tu?

6 Comments:
A veces es mejor hacerse la imagen en la mente...cada cual que alimente su pensamiento con los colores que mas le agraden
Yo si creo... aunque a mi las estrellas me han abandonado...Nacer un 5 de Enero no me servio de mucho... Precioso cuento ..besos
Coralcoralita:
Las estrellas nunca nos abandonan. Solo el cielo se tapa con nubes de vez en cuando.
No importa el dia que hayas nacido tienes algo que sirve de mucho...TU.
Aprendiz
Decidi descansar un poco despues de tres largos cuentos. Pero ya mismo inicio otra aventura. Es cuestion de ordenar los pensamientos y estimular el corazon
Ademas de saber que hay quienes me leen...
A veces miro el blog y lo veo vacio y no me animo a escribir...pero prometo que ya mismo hago algo nuevo.
Gracias...he estado un poco apartado del lugar desde el ultimo capitulo. Historia en proceso...
SR. R: QUE HERMOSA HISTORIA!!!!!!!!
ME ENCANTÓ Y MÁS AUN TERMINAR DE LEERLA EN NAVIDAD.
TE MANDO UN BESO ENORME ENORME Y FELICISIMA NAVIDAD!!!!!
Fue un hermoso regalo, para leer un día de Navidad. Gracias por dejar la puerta abierta para que podamos compartirlo! Y que el espíritu de Navidad nos llene el corazón, y haga posible un mundo mejor.
Gala
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