viernes, noviembre 04, 2005

El Libro de los Suenos IV

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS CAP IV

LA HACIENDA

- No se queden ahí parados- los apuró Raquelín…-la cena está lista…lleven sus cosas con Manuel- (el otro peón que llevaba el burro) y nos vemos aquí en media hora…PUNTUALES. Ordenó.

Los muchachos no salían de su asombro. Allí en el medio de la nada, puro bosque, rodeada por un enorme pinar y cientos de flores de todos los colores, hasta donde se les perdía la vista, estaba ésta enorme, gigantesca y descomunal Casa tipo hacienda del siglo XIX. En madera con el estilo colonial español bellamente construida. Un techo en aguas de color rojo, las ventanas de puertas con vitrales. Un balcón a la vuelta redonda del segundo nivel. Tenía fácilmente más de diez habitaciones. El terreno donde estaba ubicada debería tener fácilmente unos 100 acres…era todo un tributo a la opulencia…

Simón los guió dentro de la mansión. La entrada estaba adornada con piezas de molinos de café. Era una hacienda Cafetalera.

Al entrar todos los muebles nítidamente aseados y la madera aceitada les daba un brillo espectacular. Una escalera en forma de Salón Bar subía hasta el segundo nivel. Y terminaba en un balcón desde donde se podía observar todo el vestíbulo.

Desde allí, Simón que ya había subido les indicó a los jóvenes cuales serían sus habitaciones.

Uno a uno, fueron subiendo las escaleras y observaban pinturas, obras de arte, artesanías…de todo.

-Esto debe valer una millonada- dijo Lorenzo a Aliana, que miraba como buscando algo.

Si…dijo ella, ejem… ¿Dónde será el baño?...
-Por aquí señorita, sígame- dijo Simón

Aliana lo siguió…

Bajaron unas escaleras traseras y llegaron al patio.

-Es allí- dijo Simón señalando una especie de cabina telefónica…una letrina…


¿Queeeeeeeeeeeeee?.... protestó Aliana. ¿En una mansión tan grande no hay baños?...

¿Cómo es posible? Siguió protestando.

-tenga- Dijo Simón extendiendo una funda color marrón. Aquí tiene lo que necesite.


-Pero, ¿es en serio?- gimió Aliana.

La cara de Simón lo decía todo. Era allí y punto.
El hombre vestido de overol de trabajar con un sombrero de paja y la camisa arremangada. Debería tener cerca de sesenta años. De complexión fuerte distintivo de alguien que trabaja la tierra.

Ah…lo olvidaba, fíjese bien antes de sentarse, a veces hay insectos que pican y son molestos…pero está limpio el lugar. Dijo el peón.


Aliana caminó vacilante hacia aquél cubículo para hacer su necesidad…y ya no pudo más, entró y se encerró.

-mierda- coño, carajo- esto es una porquería se oía protestar afuera, pero al final salió, aliviada. Su cara de furia. Jamás se había sentido tan humillada.


En la casona Ramón, Sigfredo y Frankie estaban explorando las habitaciones.

¿Vieron lo enorme que son estos cuartos?, Javier estaba observando desde el balcón de uno de ellos.

Un poco más lejos de la casona un lago se abría paso entre el follaje.

Gloria se le acercó con Pilar y Néstor… ésta última había conseguido animar al joven a involucrarse con el resto del grupo.

¿Qué lindo verdad? , dijo Gloria a Javier.

Si…me pregunto si ¿ahí se pescará algo? Dijo Javier

Néstor intervino por vez primera…

Ví en una esquina unas cajas de pescar, con las cañas y todo justo al pie de la escalera…dijo.

A Javier le brillaban los ojos. El pescar era su actividad favorita. Su padre le había enseñado y hacía mucho tiempo que no lo hacía.


¿Qué crees si nos damos una vuelta por el lago?...dijo Néstor.

Pilar lo interrumpió.

-Recuerda lo que dijo la profesora, que nos encontráramos en el vestíbulo para la cena.

-Es verdad- añadió Gloria, pero creo que si le pedimos que nos deje ir no debe de haber problemas…

Lorenzo apareció de pronto…

¿Han visto a Aliana?

-No- respondieron todos

Iba a buscar un baño y aún no ha regresado…dijo Lorenzo…

-Ya llegará- dijo Gloria. Nadie puede estar tanto tiempo sin vaciar la vejiga. Seguro encontró el baño de lujo de esta mansión. A lo mejor no sabe como salir del mismo, Jajajaja. Bromeó Gloria justo al tiempo que Aliana hacía su entrada en la habitación.

Aliana…dijo Lorenzo. Mirándole la extraña expresión.

¡Este lugar es un fraude!, ¡se imaginan una mansión como ésta y que no tenga un simple baño!, un sencillo inodoro…era todo lo que pedía. Y tener que usar esa potrina…

-querrás decir letrina- la corrigió Javier

Si- esa mierda. Lo que sea. Tuve que quedarme parada con las piernas abiertas y….

Todos se fijaron en los pantalones de Aliana…

¿Te falló la puntería?, dijo Gloria al tiempo que comenzaba otra tanda de risas…ésta vez a costillas de Aliana…

jajajajajaja
jajajajajaja

Todos rieron excepto Lorenzo aunque tenía una sonrisita pícara a flor de labios.

Con el permiso de todos me voy a cambiar y a lavarme…si es que en este lugar hay donde.

Los cinco jóvenes salieron de la habitación y dejaron a Aliana en lo suyo.

Raquelín ya estaba en el vestíbulo


Frankie y los gemelos ya habían explorado en algo la casona. Notaron que todos los cuartos estaban nítidamente puestos, pero sus pertenencias no estaban en los mismos.

Se miraron extrañados, ¿Dónde pasarían la noche?


Aliana, mientras, luchaba con su bulto. Era la única del grupo que había cargado su maleta hasta la casona. Ni el burro se dignó en cargar tamaña valija…


Entre maldiciones y protestas encontró lo que pudo. Por llevar tantas maletas no sabía en cuál había puesto que.

La que tenía de frente estaba llena de ropa interior y unos pantalones cortos que exponían la comisura de sus nalgas…

- no puede ser- dijo, llevándose las manos a la boca. No tengo ropa… ¿Qué voy a hacer?,

-¡profesora!- llamó la joven desesperada. ¡profesora!

Raquelín acudió al cuarto y entendió la situación.

Mmm, a ver. Creo que tienes más o menos mis medidas a ver si encuentro algo…dijo. Y se marchó.

Cinco minutos después regresó con una muda de ropa limpia que le entregó a Aliana. Toma… le dijo.

Esto te tiene que servir.

Aliana tomó la ropa y cerró la puerta.

-No demores, vamos a cenar pronto- dijo raquelín al tiempo que regresaba a encontrarse con sus estudiantes al vestíbulo.

Bueno…chicos. Comenzó la profesora a hablar. Tan pronto baje Aliana iremos a cenar.

Los muchachos estaban hambrientos por lo que ansiaban que Aliana bajara lo antes posible.

De pronto todos miraron a la escalera. Aliana vestida con una camisona blanca encima de unos panatalones tipo a la usanza de los esclavos agarrados a la cintura con un cordón. Al menos tenía sus sandalias de caminar.

En seguida Frankie iba a abrir la boca, pero los gemelos lo aguantaron…ya la pobre Aliana había tenido bastante ese día.

De alguna forma se compadecieron un poco.

Bien… ya que estamos todos… sigamos a Simón. El preparó la cena.

Todos salieron por la puerta trasera. No había indicios de ningún asunto gastronómico. Solo paisaje.

Simón se adelantó y se internó por una de las veredas. Todos lo siguieron. Incluso Rebeca que ya se sentía de mejor ánimo.

Unos pasos más adelante la vereda se abría en otro patio, un claro en el bosque. Bellamente cuidado. Al centro había un fogón con un cerdo asado…alrededor había varios troncos gruesos que estaban hábilmente dispuestos a modo de mesas. Unos más cortos servían de banquitos.

Encima de cada tronco había una bandeja con frutas y viandas. Un verdadero bufete. Todo se veía divino.

Los jóvenes volvieron a poner cara de asombro…boquiabiertos…

No se ustedes..dijo Lorenzo, pero yo me voy a servir estoy esmallao!!!

Dicho esto, se acomodó frente a una de las bandejas y se dedicó a tragar todo lo que se le antojó…los demás lo imitaron…

1 Comments:

Blogger SR. R said...

Gracias aprendiz, me gusto su blog ya estare comentando...

7:42 p. m.  

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