martes, mayo 08, 2012

Tiempo que me llegas...





Llegas y te quedas, 
lluvia que refresca 
las tierras secas de la soledad.
De tiempo en tiempo tempestad
de temores.
De tiempo en tiempo brillo de amores.
De siempre la esperanza la confianza de verte llegar
y esperar que nunca más te vayas.
Más allá del lugar donde te hallas cuando no estás 
en el corazón de mi lar.

Tu mirada avellanada, luz de hada
que hipnotiza mi recuerdo y me hace olvidar
el desacuerdo que se implanta de vez en vez entre
mi pecho y mi testarudez. Solo se vive una vez
pero igual se vive pleno el momento.
Y así me tiro un beso suicida en tu sonrisa divina
y me dejo caer para morir de placer 
en tus ríos de mujer.

Hasta el cielo llegan mis temblores
de mi pecho tambores
de mi hombría explosión.
Desfallece de pasión mi ser y
queda dormido, y al punto de tus besos
renazco nuevo, y de expedición otra vez
me aventuro.
Así puro y duro, redescubro tus entrañas
tus uñas mi espalda arañan y se clavan en mi piel.
Tu sabor de miel me envicia, tus dedos en mi boca
me desquician y me descarrilo cual tren desbocado.
Estoy a tu lado, dertrás de tus nalgas, me muevo con calma
entrando en tu aposento más oculto. 
Entro despacio, me quedo, te siento alrededor abrazándome
mojada, apretando mi lanzada en puro trance de placer.
Y volvimos a nacer entre besos y temblores, huyeron los temores
y quedó palpitante el amor. Los cuerpos en calor de sensual
estocada, en calor de boca arrojada sobre el cuerpo del bastón.
En labios sobre flor mojada entre piernas amada y dulcemente besada en su íntima piel
haciendo fluir tu miel a mi boca avezada.