Las horas, vuelan circundando la esfera análoga del reloj.Alarma que me despierta lejos de mi lecho. Te miro no estás, pero te siento, te traigo en el pensamiento
y de pront,o apareces de la nada. Mágica hada que revolotea sonriente dejando una tenue estela de luz formada de ilusión.
Y heme aquí de nuevo...posando mi mirada otra vez en tu retrato. Y me animo a hablarle en susurros.
Aquí estoy, otra vez. Mirándote eterna, imagen que prevalece. Tu sonrisa me invita a besarte...quiero...lo deseo. Tu mirada se me antoja mía, me miras, sonreída y callada. Tu rubor te delata, lentamente me adentro otra vez y me siento a tu lado. Ahí estas toda dispuesta a dejarme explorar en teoría. A descubrir por ciencia incierta las leyes del corazón y las pasiones. Te miro y tu mirada se recuesta en un recuerdo de labios compartidos, de beso anhelado, de abrazos idos. Ahí estás esbelta, con la naturaleza refrescando tu figura. Quiero bañarme en esas llanuras y descubrir de que estás hecha. Arde la mecha que me consume y todo se resume en el deseo de cerrar la brecha, de abrazar el querube.
Me acerco lentamente posando mi rostro en tus mejillas, tu calor me conforta. Al punto de beso mis labios encuentran tu barbilla, que se me antoja fruta y la mordisqueo, abriendo el apetito de comer a besos toda la imagen que me viene a la mente. Te veo de frente y se me antoja un abrazo, largo, apretado, unido...sin un solo retazo de desgano. Y me lanzo al vacío a sentirlo, lo quiero lo necesito.
Me deslizo mentalmente. Y llego al balcón de tu panorama. Se mece la mirada descansando de pecho en pecho mientras mil besos allanan tu morada.
Y con mis ojos cerrados, temblando te veo, te siento, mis manos se aferran a tu cintura...me refugio en tí, en tu calor en tu temblar, en tu vivir. Sigo uniendo poros, sigo percibiendo aromas, sigo soñando en ti...mientras me adentro por tercera vez en tu retrato.