miércoles, septiembre 26, 2007

Inteligencia Emocional...

¿Qué es inteligencia emocional? Hoy me preguntaron sobre eso en un taller en el trabajo. Últimamente he escuchado la consabida frase con bastante frecuencia, y la verdad es que me siento bruto. No se si aquel que puede lidiar con las emociones de una manera más organizada y controlada se le puede decir que tiene astucia emocional.

Las emociones son fluídos que salen del alma y se convierten en humores, buenos y malos. En amores intensos o solapados.
Cuando me hablan de esa inteligencia emocional siento como si me estuvieran diciendo tu no la tienes, porque de verdad que no creo en esa inteligencia, porque se supone que la sienta. Ahora si me dices qué voy a hacer con eso que siento entonces ya estás añadiendo un elemento sicológico al asunto y la cosa deja de ser emocional y se traduce en racional. Por lo que en este burdo analisis del tópico, llego a la conclusión de que inteligencia emocional es el producto resultante de las reacciones que causan las emociones en las decisiones que tomamos basadas a su vez en lo que sentimos. Y es ahí donde me perdí. Porque cuando siento, cuando tengo esta sensación humana que aflora en la piel y que a través de la capacidad de transmisión que tiene el corazón y la de decodificación que tiene el cerebro deseo expresar lo que me grita el alma vienen los miedos y los temores de que la inteligencia emocional del que reciba la información no pueda procesarla y diga esto no computa. Y al final me diga usted es un hijo de la gran pu... y váyase al vacío.

En fin que hoy aprendí que para tener emociones ahora hay que tener inteligencia emocional. Que el alma jamás será libre en este mundo de sicoanalisis y sicoanalistas. Que si le doy una definición a esa rama de la ciencia mas bien es la ciencia (y que me perdonen los que son especialistas en esta materia) que desmenuza a conciencia las verdad de aquellos que en la mente lo que tienen es un ano, y que por costumbre andan con diarrea de palabra y extreñimiento en el pensamiento.

Y ustedes que me leen me perdonan este intento de ensayo. Aquí a nadie le cae el sayo así que no se lo tiene que poner.
Es que tuve un día de joder y ahora me desahogo. Si les dió risa este sicoembrollo esperen a que regrese de oriente. Que vengo amarillo me dice mi hija, y que de verdad voy a comer PERROS calientes.

Así que por ahora me despido tengo que seguir empacando que ya me queda poco tiempo para salir y no voy nada cerca. Que volar dos días tiene que afectar la testa y a mi ya me está transtornando. Regreso el 13 de octubre y seguro vengo con historias que contar.

No me dejen de visitar miran de vez en cuando, a lo mejor desde la China posteo algo.
Hasta luego.

martes, septiembre 25, 2007

Te busque en...

Pensé encontrarte aquí, pero te encontré en la lluvía que me refrescaba del intenso calor
Te busqué alrededor y solo te encontré en el aroma de una flor.
Te busqué en el trabajo y te encontré en las manecillas del reloj marcando las doce.
Te busqué en la playa y te encontré escondida entre las espumas del mar muy lejos de la orilla.
Te busqué en la noche y te encontré tras un velo de estrellas
Te busqué en la carretera y te encontré en en cada arbusto de la vera.
Te busqué pensando encontrarte aquí y me di cuenta de que realmente nunca te fuiste siempre estuviste, pues cada vez que cierro mis ojos te encuentro en los latidos de mi corazón.

Estás aquí....al lado de mi alma.

La niña en el jardin III y IV

EL PERSONAJE…LA NIÑA DEL JARDÍN III

Al otro día temprano, sábado, decidí ir al jardín para estar más tiempo. Al llegar al lugar llovía a cántaros y no había un alma en el lugar. Todo estaba enlodazado y el cielo solo anunciaba un día mojado. Aún así me animé a entrar.

Caminé hasta donde estaba el vetusto edificio no se veía ningún tipo de movimiento en su interior.

-Holaaaaa- me sorprendió Esmeralda saliendo de entre medio de unos arbustos.

- ¿Qué haces ahí? Mojándote con ésta lluvia. Dije.
- Venga - ella me respondió como siempre me había dicho.
- Sígame - añadió

La seguí extrañado. Me interné entre los arbustos y noté que había una vereda, un leve rastro de un camino incipiente. Esmeralda iba de prisa adelante.

-cuidado con el agujero- indicó

¿Qué aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..

Grité mientras caía de bruces en medio de un lodazal adquiriendo un tono marrón en toda mi cara.
-jajajajajajaja- se rió Esmeralda jajajajajaja.

Oye…le dije.
Más despacio. Acoté

Para ser ciega se conocía al dedillo aquella diminuta vereda y apenas yo le podía seguir el paso.
Seguimos el camino hasta llegar a la orilla del río. Un remanso de aguas claras y tranquilas. Esmeralda se acercó a la orilla, se detuvo un momento y metió sus pies en el agua.

-Ven…. Métete al agua está rica. Dijo Esmeralda al tiempo que se metía en el río y se alejaba de la orilla nadando hacia la orilla opuesta. Me acerqué a la orilla…y entonces la vi….

Una figura siniestra estaba parada justo al lado opuesto de la ribera, semieoculto entre los arbustos que crecían a la orilla.

Aquella visión no me gustó y llamé a Esmeralda que nadaba sin darse cuenta en la dirección donde estaba el extraño ser.

¡Esmeraaaaaldaaaa! Le grité con la esperanza de que me oyera. La niña siguió nadando…no me escuchaba. Me lancé al agua y comencé a nadar frenéticamente hacia Esmeralda, braceaba con fuerza y rapidez pero aún así Esmeralda llegó antes a la orilla. Levanté la vista justo al tiempo que la figura le extendía el brazo a Esmeralda y la sujetaba…
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- grité impotente al ver a la niña desaparecer entre el follaje junto a la siniestra figura. Un ser alto vestido con una túnica oscura y con una capucha que no permitía ver el rostro.
Llegué jadeando a la orilla y trastabillando salí del agua…corrí hacia donde los había visto por última vez. No había rastro. Ni siquiera se distinguía un camino, ni huellas…nada.

Me dejé caer aturdido por lo que pasaba. ¿Qué pasó, quién era o qué era aquel ser?, ¿cómo iba a regresar sin Esmeralda?, Era la única persona que estaba en el jardín y los demás al notar la ausencia de Esmeralda me señalarían como sospechoso.

Sólo allí entre aquellos pensamientos tenía que tomar una decisión….regresar y avisar a las autoridades o ir a buscar a la niña en aquel solitario paraje y justo ya con el anochecer encima.

















EL PERSONAJE...LA NIÑA DEL JARDÍN CAP IV



La búsqueda

Me levanté lleno de coraje decidido a encontrar a Esmeralda. Busqué entre los arbustos por alguna señal de paso….otra vez y entonces noté que los arbustos formaban un diminuto túnel que se hundía en la espesa maraña de bejucos con espinas.
Me metí y comencé la búsqueda. Iba en silencio. Sólo escuchaba mi respiración y los latidos de mi corazón. Los sonidos de la noche fueron haciendo su aparición según el velo negro extendía su alcance y sólo la luz mortecina de la luna permitía ver entre sombras, la débil silueta del camino.

La vereda se inclinaba cada vez más…iba bajando y de pronto no pude controlar la gravedad…comencé a deslizarme sin control hasta que paré encima de un montón de ramas secas. Todo machucado y rasgado con espinas hasta donde la espalda pierde el nombre…me levanté como mejor pude. El bosque se abría a un campo abierto con una hierba que llegaba a la cintura. Se podía distinguir la vereda ahora más clara por la luz de la luna.

Inicié la marcha. Iba mirando a todas partes…sólo veía hierba y los bordes del campo los marcaba una guardarraya de frondosos árboles que ocultaban cualquier atisbo a lo que estuviese detrás de ellos.

En aquella oscuridad me preguntaba ¿Qué haría si los encontraba?, ¿Qué haría aquel ser?, ¿Cómo estaría Esmeralda?...


De pronto mi vista captó un movimiento entre los árboles adelante. Un leve destello. Parecía la luz de un quinqué, un tenue farol en medio de aquella oscuridad.

Me agaché para no ser visto. Poco a poco me fui acercando al lugar.
En medio de aquel paraje se levantaba una pequeña y ruinosa choza de madera. Era un cajón de cuatro paredes y dos ventanas de puerta a cada lado de la puerta principal. La rodeé.
No tenía más entradas ni más salidas. Por lo que no podría tener la sorpresa a mi favor. Tendría que esperar. ¿Pero cuánto?


Pensaba en cómo estaría Esmeralda. Y en qué estaría haciendo la figura. Decidí acercarme a la ventana más cercana desde donde podía percibir el olor a querosén que quemaba la linterna.
Me coloqué justo al borde debajo del marco de la ventana y me asomé muy cauteloso para no ser visto.

Pude ver a Esmeralda sentada en el suelo. Aparentemente jugaba o estaba entretenida con algo. Desde donde yo estaba no podía ver que era. La figura de la túnica no se veía cerca. Al menos desde donde me encontraba.
Me agaché y pensé en el plan de acción. ¿Qué podría hacer?, decidí alejarme otra vez para vigilar y esperar por el momento oportuno para actuar.
Velaría a que la figura saliera. Si estaba con Esmeralda la seguiría y la atacaría por sorpresa para agarrar a Esmeralda y llevarla corriendo. Por supuesto que no tenía ni puta idea de para donde debía correr.

Esperé por varias horas…no había movimientos en la chocita. La luz seguía encendida y no se escuchaba nada desde adentro.


“Claro, Esmeralda no se da cuenta por ser ciega” A lo mejor está sola y la figura no está allí. Pensé a la vez que me incorporaba y me dirigía nuevamente a la casucha. Definitivamente que voy a entrar. Miré a mí alrededor buscando algo que me sirviera de arma. Un tronco pesado o una rama para golpear al secuestrador y emprender la huída.

Escuche de pronto lo que me pareció el sonido de agua en movimiento y me acerqué a ver de donde provenía.

-el río pasa por aquí también- me dije

Caminé en la dirección del sonido y llegué al río. Era un recodo estrecho, pero obviamente profundo con una caída de agua que lo alimentaba desde arriba. El agua se movía vertiginosamente en dirección del jardín.
Caminé a lo largo de la orilla buscando un punto por donde entrar al agua y poder nadar con Esmeralda río abajo.

Mientras buscaba el lugar me paré sobre una roca para auscultar mejor la ribera. La roca se movió y me hizo perder el balance…caí dentro de ella.
Me había parado en el extremo de una pequeña embarcación de madera que estaba oculta en la maleza. Tenía remos y se notaba en buen estado.
¡Había encontrado el medio de escape!...



Comencé a arrastrar la embarcación hacia el agua. La quería lista para cuando rescatara a Esmeralda. Una vez en el agua me di a la tarea de desamarrarla del cabo que la ataba, pero, el mismo estaba sumergido en el agua.

Me incliné por la borda de la embarcación y metí mis brazos en el agua agarrando la soga con todas mis fuerzas y halándola hacia fuera.

De pronto me siento bajo el agua, no puedo respirar, ¡alguien me está golpeando! , trato de zafarme pero por estar boca abajo se me hace imposible…me siento perder las fuerzas me ahogo….

¡Papá, papá!, dice la pequeña mientras trato de recuperarme, estoy jadeando y me encuentro con los ojitos y la risita de mi pequeña hijita de tres años que me acaba de vaciar un jarro de agua en la cara ¿sin querer?, trepada en mi espalda…. ¡estaba dormido!, era un sueño.

“Trick or Trick Hallowen” me dice riéndose….

- Ven- me haló por el brazo. Miro el reloj son las ocho de la noche. Afuera varios niños piden golosinas mientras van disfrazados de toda clase de personajes.


Salgo y me encuentro con todo un contingente de disfraces, y de caritas traviesas. Los invito a pasar, vienen acompañados de una mujer joven y más atrás veo una niñita vestida de blanco esperando afuera. La llamé y tímidamente se acercó. Vacilante e insegura.
-hola- le saludé
Acércate para que compartas los dulces. Más atrás un grupo de adultos vigilaba a los niños. Entre ellos había uno que me resultaba familiar. Era alto y estaba disfrazado con una túnica oscura y no se le veía el rostro.

La niñita llegó hasta la puerta y como no se atrevía a entrar con los demás niños le pregunté.

-¿Cómo te llamas?-
-Esmeralda-respondió, al tiempo que me miraba con aquellos hermosos ojos azules que no podían ver….

Fin

La Niña en el jardin II (republicado)

El personaje….la niña en el jardín II

Me acosté pensando en el extraño encuentro con Esmeralda. Su carita angelical, su ceguera, su seguridad me intrigaba. ¿Qué le había sucedido?, ¿Dónde vivía, quién era su padre, su madre, podría ayudarla?

Al día siguiente muy temprano como siempre, me levanté. El día perfecto ni una nube. Un sol prometedoramente brillante ya asomaba su luminosa cresta justo al borde de azul horizonte, bañando con destellos de plata y diamantes el oriente.

Me dirigí hacia mi trabajo…esperaba poder salir más temprano y así visitar nuevamente el jardín. Ese día apenas pude llegar justo una media hora antes de la hora de cierre.

Caminé por la vereda y no ví a nadie. Sólo algunas parejas que aprovechaban las últimas y tenues luces del atardecer. Ya la noche se apoderaba del lugar.

Me resigne a no encontrar la chiquilla de ojos azules. Al ir saliendo observé a un hombre vestido con uniforme verde…parecía jardinero.

Debe de ser el padre de la chica. Pensé.

Lo ví alejarse en su carro…pero no vi señales de la niña. A lo mejor no vino hoy. Me dije.

Me marché y me dirigí hacia mi casa. Debía de tomar el tren a Bayamón y luego guiar hasta la costa donde estaba ubicada mi residencia a pasos del mar.

Al otro día aparecí de nuevo y esta vez ya la niña estaba allí. En el mismo lugar…y no había chicos de la escuela. Vestía uno de esos overoles azules con una camisa rosa y blanca y unas tenis blancas. Su pelo recogido a trenzas permitía ver la perfección de aquel rostro claro de donde resaltaban aquellos ojos azules.

-Hola- le dije
-hola- respondió ella

- No te ví ayer- añadí

Ella me miró sin verme y me extendió su mano.

-acércate- me dijo al tiempo que me tomaba de la mano.

Quiero ver como es…

Su mano entonces la colocó justo en mi frente y fue recorriendo desde el comienzo de mi cuero cabelludo primero, luego las cejas, las pestañas, los ojos, la nariz, los labios, la boca, la barba, las orejas…

-tiene como 40 años y es de tez blanca-

Si, respondí.
-tiene el cabello claro, y los ojos los imagino claros. Por lo que veo gusta de pasar mucho tiempo al aire libre.

Si, volví a responder.

Ella continuó.

Se ve que trabaja en la calle y no en oficinas. Sus manos son ásperas pero se sienten gentiles. Trabajas con personas. Eres maestro.

En este punto no pude menos que reírme.

¿Cómo puedes saber todo eso con sólo tocarme?,

No lo sé. ¿Es cierto?,

¿O sea que andas adivinando? Le pregunté.

El adivinar es parte del conocer. Muchas de las cosas que aprendemos las aprendemos por casualidad o por error. Los sentidos en especial el de la vista nos permite literalmente conocer la existencia de una cosa aunque no sepamos nada de ella.
Igual pasa con las personas. Usted las observa en la calle y por su vestimenta o apariencia puede decir como es y posiblemente a que se dedica. Pero no mira, no ve más allá.

Yo en cambio he aprendido a ver con mis manos a sentir más allá del ruido, a escuchar lo que los demás no oyen.

-mmm- eres inteligente. Tienes razón, en todo lo que has dicho. Me has descrito totalmente.

-Venga- me llamó.

Acérquese al estanque y meta la mano en el agua… ¿Qué siente?

Metí la mano en el agua. Y respondí, “está fría”.

¿Eso es todo?, volvió a preguntar la niña.

¿No siente nada más? añadió


¿Qué debo sentir? Pregunto confundido.

Ella volvió a tomar la palabra.
“Al meter la mano en el estanque siento el agua pasar a través de cada uno de mis dedos. Siento la energía de la cascada adyacente y siento la ingravidez que el agua le da a mi mano. Al sacarla puedo “ver” las gotas regresando a su punto de origen y las siento al ellas salir de las puntas de mis dedos.

Puedo sentir la resistencia del agua al mover mi mano de atrás hacia adelante y las gotas salpicar cuando rompo la superficie de forma brusca…

Ahora…usted. Cierre los ojos. Me ordenó.

Y haga lo mismo nuevamente.


Cerré mis ojos e introduje mi mano en el agua… estaba fría, pero sentí como la misma se movía a cámara lenta, pude “ver el agua pasar entre mis dedos” y la energía fluir a través de los mismos.

Abrí los ojos y la miré….

-tienes razón- dije

Que mucho se puede ver con los ojos cerrados. Añadí.






La niña continuó hablando…
¿Ve?, a veces la gente me incomoda cuando da por sentado que soy minusválida. La verdad es que hay mucha gente allá afuera que con sus cinco sentidos apenas pueden sobrevivir. Terminó diciendo.

Yo estaba totalmente asombrado con la capacidad de aquella pequeña. Su madurez me puso a pensar. Hay gentes que por condiciones menos serias se suicidan y ésta chica estaba contemplando el paisaje en monocolor…en negro.

La tarde pasó y la niña me llevó por cuanto lugar tenía el jardín y me lo describía a la perfección con lujo de detalles. Apuesto que se conocía mejor el jardín que los propios administradores del lugar, siempre metidos en sus oficinas donde sólo florecían los papeles y formularios. Donde el aire tiene un aroma a humedad artificial y los sonidos más naturales son los que genera algún extracto del cuerpo al toser u otra cosa.


Al llegar la hora de partir me despedí de la niña y le hice la misma pregunta ¿con quién andas hoy?, sonrió y me dijo adiós con su manito mientras caminaba al toque de las plantas que le servían de guía en su dirección del camino.

La miré hasta que la vi desaparecer en un recodo del camino justo donde comenzaba la entrada del viejo edificio que albergaba las oficinas.

Me quedé con el deseo de saber más de la niña y como todavía tenía algunos minutos decidí ir a conocer al progenitor del que ella me había hablado.

Llegué hasta el recodo donde la vi por última vez. Y note la estructura vieja del edificio. Más que viejo parecía ruinoso. Cubierto en su totalidad por hiedra que le daba un aire de misterio en el entorno del jardín.

Al llegar a la puerta toqué el timbre…sonó lejano. Pasaron unos segundos y la misma se abrió. Una mujer joven me atendió.

- Buenas tardes- dije.
- Buenas tardes … ¿en qué puedo servirle? La mujer respondió.

- Bueno, la verdad es que tengo curiosidad de conocer a la persona encargada de la niñita ciega que he conocido en el jardín…Esmeralda es su nombre.

Espere aquí un momento. Dijo. Y se fue. Pasó algo más de un par de minutos y ella regresó acompañada de un hombre mayor…el encargado del jardín. Me lo presentó.

El es don Facundo…el es el encargado de Esmeralda. Dijo la mujer…al tiempo que se retiraba.

Buenas tardes, dije extendiéndole la diestra en el saludo.

-Buenas Tardes- me reciprocó el gesto.

Perdone mi atrevimiento comencé a hablar. Pero quería conocer al padre de la niña ciega que conocí en el jardín. Ella me ha hablado mucho de su pasión por este lugar y de lo bien que lo cuida. Es una chica muy inteligente, y se conoce este lugar mejor que cualquiera que haya vivido aquí. Y lo más sorprendente es que sea ciega.
Sólo quise dejarle saber que la conocí y que me agradó.

-Ahh, dijo el hombre.
-así que la conoció, ella no es así con todo el mundo. Es más bien tímida y retraída. Ya que pocos son los que le hablan o la buscan. Desde el accidente, estar en este jardín es lo que la llena, la motiva a salir…

-¿qué accidente? -pregunté

¿No le contó?- me volvió a decir el hombre.

-NO- respondí,
Pero si puedo hacer algo por ella me gustaría que me lo dijera.

-Bueno, creo que el hecho de que se haya preocupado por ella es algo.- respondió el viejo.

Bueno…el accidente que tuvo…ocurrió en el estanque. Dijo, mirando en dirección al cuerpo de agua.
Fue hace unos dos años justo donde están las piedras blancas que forman el dique. Desde entonces regresa al mismo lugar todos los días en la tarde.

-Veo.- Respondí ya sin deseos de seguir abundando.

De todas formas dígale que lo conocí y que le mando mis saludos. Ah perdone…no me presenté. Me llamo Santiago.

Muy bien Santiago así lo haré. Buenas tardes entonces. Dijo don Facundo y se despidió.

Salí hacia el jardín. Ya anochecía…estaba fresco el aire nocturno. Caminé hasta el terminal del tren…y me dejé caer en el asiento. Iba pensando en la experiencia de “ver” con los ojos cerrados.

Los sonidos del tren sobre la vía, las puertas que se abrían, el ruido rebotando en las paredes de los túneles…todos tenían presencia…mientras “veía” todo…

-“¡Oiga!...ya llegó el tren a su destino”.- La voz del policía me despertó al tiempo de que me indicaba el fin de la travesía…

El personaje La Niña en le jardin Cap 1 (republicado)

Este cuento lo escribí hace dos años ya. El resto está en el archivo. me pareció una buena forma de invitarte a leerme sin que se vuelva loco con tanto escrito. El resto del cuento esta para el mes de octubre de 2005 fecha del mes de las brujas jejeje.


Hacía tiempo que visitaba aquel lugar. La belleza y quietud del mismo me llamaban a diario. Solía ir allí a pensar a descansar y a veces hasta echaba una siesta.

Los Árboles y las plantas llenas de flores adornaban cada rincón del amplio lugar. Un enorme estanque cubierto por jacintos y lirios de agua servía de abrevadero para las aves y demás moradores del lugar. Peces de color dorado habitaban el mismo.

Varios banquillos alrededor del mismo recibían a las parejas de enamorados que gustaban de compartir de aquella belleza en medio de la ciudad.

Por las tardes un grupo de niños acostumbraba a pasear con una joven a lo largo de las veredas que bordeaban el jardín. Iban vestidos todos iguales por lo que eran estudiantes y ella la maestra.

Una joven de unos treinta y tantos años muy atenta a sus chicos. Ella les mostraba las flores, les enseñaba a oler su aroma, a tocar las hojas sin arrancarlas a sentir su textura. Les enseñaba a respirar aquel aire limpio a sentir la frescura que apaciguaba el calor del día.

En el grupo de niños había una niña en particular que parecía más ensimismada en el lugar que los demás. Mientras los otros correteaban por los alrededores, ella caminaba acercándose a las flores por más tiempo. Se detenía a recoger las semillas que encontraba a la orilla de los árboles y las tocaba incluso se las pasaba por la boca.

La maestra no la veía hacer eso…aunque al parecer no le preocupaba la niña porque en ningún momento le oí llamarla.

Al llegar a la orilla del estanque la niña se acuclilló justo donde había una pequeña caída de agua. Se quedó un rato extasiada con el murmurar del agua y extendió la mano hacia la misma. Por un momento el agua hizo aros concéntricos que salían desde sus pequeños dedos…la niña sonreía.

Seguí cada movimiento de la niña…, estaba tan absorta en lo que hacía que se había quedado totalmente rezagada del grupo. Me levanté del banquito y caminé hasta donde estaba ella.

-hola. Le dije.

Ella me miró pero no me vió…

-hola aquí…me señalé.

Entonces me di cuenta…era ciega.

Ella me devolvió el saludo…mirando al vacío con los ojos azules más hermosos que yo haya visto.

Que pena. Pensé.
Que unos ojos tan hermosos no puedan ver todo esto.

¿Cómo te llamas? Le pregunté.

Me llamo Esmeralda. Me respondió.

¿Y tú, cómo te llamas?

Me llamo Santiago. Respondí y de inmediato le comenté…


Tu grupo esta lejos.

No es mi grupo. Respondió.

¿NO? ¿Y estás sola?, volví a preguntar al tiempo que miraba a todos lados buscando a su madre o familiar…no veía a nadie.


No, no estoy sola…mi padre trabaja aquí en el jardín. Me deja que lo recorra mientras él cuida de las plantas.

Ahhh entonces ¿es el jardinero?- dije

No, no es el jardinero es el amigo de las plantas. Ella respondió.

Veo.

Ella continuó hablando. ¿Ve el árbol de cacao que está allí de frente a usted a la derecha del abedul?

Abrí mis ojos cuanto pude. Miré a la niña y luego mire de frente donde ella me señalaba, justo donde había un árbol de Cacao al lado de un abedul y me costó trabajo identificarlos entre medio de tanto verde.

El padre de mi padre los plantó hace mucho tiempo y ahora él los cuida.

Y aquí a la derecha de donde usted está parado ¿ve las veintidós piedras blancas cubiertas de musgo? Sirven de dique para las tortuguitas y las aves acuáticas. Mi padre las puso para que este estanque tuviese un lugar donde las criaturas del jardín pudiesen refrescarse.

Es muy diestro tu padre. Dije. Y ¿dónde está él ahora?,

Ya le dije. Trabajando…respondió la pequeña que no tendría más de ocho años.

¿Quieres que te acompañe aquí mientras esperas a tu papá? Le pregunté.

Está bien…dijo ella. Y añadió.

Es la primera vez que alguien me acompaña por el jardín.


¿De veras? Que raro,
Y todos esos niños que están aquí. ¿No son tus compañeritos de escuela?

La niña sonrió y muy segura de sí me tomó por la mano. Me fue guiando por la vereda que bordeaba el jardín hasta llegar a la orilla del río. Allí se erguía un viejo puente colgante. No había nadie alrededor por lo que me preocupé algo y le dije…
Mejor regresamos...no vaya a ser que tu padre se enoje si no te ve y yo me meta en problemas.

Esmeralda estuvo de acuerdo y ambos regresamos…por la misma vereda. Al llegar al lugar donde la encontré ella se despidió de mi agitando su mano
…espero verle de nuevo…Santiago. No se preocupe por mí, mi padre me recogerá justo aquí…

Me despedí de ella…mire mi reloj, marcaba la una de la tarde. Ya debía regresar a mi trabajo también.

El masaje

El Masaje

Cierro mis ojos. Estoy desnudo.

Esas manos recorren la espalda. Dedos que se adentran en ardientes nudos rompiéndolos en gemidos y suspiros. Al cuello llegan y dejando mis ojos cerrados siento alelado ese placer que generan. Bajan a los hombros esas manos hábiles en fuerza y presión, en cosquilleos y ternura. Allí se entierran en el trapecio, retuercen el cuerpo tocando el botón que mueve las pasiones.

Encuentran la dorsal y a cada lado los nudillos hacen mundillos de dolor y placer. Energía que absorben y a la vez liberan. Cada trazo erupta en un gemido callado en un tremor escapado al tiempo que mis ojos se vuelven al cielo.

Siguen esas manos y llegan al rincón donde la sensación es más abrupta, menos tolerable. Se portan amables y completan su misión. La baja de la espalda tiembla, cosquilleos y escalofríos recorren desde la base hasta el mismo nacimiento de mi río.

Buscan los soportes del cuerpo y una a una van, abrazando cada dedo cada centímetro de los pies. Tengo mis ojos cerrados mientras el abrazo sobre las plantas y sus diez jardineros disfrutan del calor y liberan la tensión de su arduo trabajo.

Volteado el cuerpo suben las manos hasta las rodillas, hacen cosquillas. Me río. Estoy entre el delirio y el éxtasis. Martirio que se acerca al llegar a los lindes de la pierna interna. Suben a las caderas y descaradamente visitan el centro para dejar saber que andan por allí.

Tengo mis ojos cerrados estoy desnudo y descontrolado. Esas manos se mantienen firmes, profesionales, ni un movimiento desviado hacia los más sensibles lugares.

Suben nuevamente las siento recorrer el frente hasta llegar al pecho. Late el corazón siento que llega al techo. Esas manos me hunden en un placer inmenso.

Vuelven las manos hasta donde está la energía. Se adentran y vuelven a recorrer el lugar visitado pero no conquistado. Ya ardo por dentro estoy por estallar. Esas manos me tienen desesperado cuando encuentran su lugar.

Mientras, recorren sin prisa cada detalle esperando que estalle en un mar de placer. Me siento renacer, cual ave fénix de las cenizas. Esas manos que hacen de la nada trizas responden con ternura dura.

Ya no puedo más. Tengo que clamar a esas manos que se apropien de lo que ahora ya tienen a su merced. Tengo los ojos cerrados y estoy desnudo, ahora los labios serán los caminantes de este cuerpo ya explorado, besaran desde el ápice del cabello y hurgarán la verdad. Tengo mis ojos cerrados y estoy desnudo mientras en tus aguas zambullo el más profundo masaje. Gimes y te contorsionas, me besas, mis manos, esas manos, te dieron el mensaje…

Sin margen de error

SIN MARGEN DE ERROR…



Era un día cualquiera, me alejaba de los trajines diarios a mi lugar secreto. La paz y tranquilidad en la que me sumía allí no la hallaba en ninguna otra parte.

El tiempo, estando allí se detenía. Entre sueños y recuerdos permanecía atrapado en aquel solitario pero hermoso paraje.

Manantiales de aguas tibias bañaban y mojaban sus entornos. Las montañas y sus contornos siempre me llamaban a explorarlas. Una y otra vez las subía, las bajaba para luego bañarme en aquellas aguas termales donde dejaba mil suspiros pensando en ella.

Sin embargo el camino, las veredas, las aguas y sus calores encerraban sus riesgos. El lugar era elevado, siempre existía el peligro de caer. A pesar de eso nunca tuve miedo.

Iba por el camino imaginándola. ¿Cómo sería? Con aquella sonrisa hermosa, sus nobles sentimientos, su mirada sensual su boca ávida de besos.

El abismo cercano, y yo, caminando por el filo de la roca mientras la escalaba por enésima vez. Ya me conocía el camino…no me dejaba caer.

Imaginaba el fondo del acantilado…sangrado. Mientras la mirada azul del hombre aparecía en los ojos de un extraño o extraña, no estoy seguro.

Seguía subiendo, subiendo, subiendo…mis jadeos evidenciaban el esfuerzo de llegar a la cima…estar allí era el Climax, el placer entero…a punto de caer de nuevo…tu me dices…

“mi amor adentro no”…entre gemidos y latidos.

Me incorporo y me dejo caer a tu lado…he despertado…afuera todo explota…echados uno al lado del otro…se que estoy…sin margen de error.

De mis archivos

Los escritos que aparecen abajo desde alegrate la vida hasta el masaje son de los archivos. Así seguiré colocando algunos para cubrir al menos el tiempo que estaré fuera y que puedan conocer un poco más de mi. No tengo fotos nunca las he tenido, tal vez por eso este blog no sea llamativo. Así que cuando lo leas pon la imagen en tu mente y así será diferente.

Espero les guste

Alegrate la vida....(republicado)

Alegrate la vida....

Hace unos dias..mientras caminaba por uno de estos centros comerciales..que se han convertido en el centro dominguero de reunion.Me sucedio algo que deseo compartir..con todos.

En estos dias donde el terrorismo, el fanatismo , la corrupcion y tantos males sociales que estamos viviendo, a veces es necesario toparse con una buena dosis de verdadera prioridad en la vida,para darnos cuenta de que lo importante no es el cuanto ni el como, sino el somos...


La gente bullia en ruidos, compras, distraidas en el fanatismo consumerista.Navegando en la falsa necesidad de la obtencion de un bien (o acaso un mal) material. Vi parejas, matrimonios , familias enteras caminando por el mall con la misma etiqueta "window shopping" para los que no entiendan mirar sin comprar.

En un rincon en uno de los muchos bancos (que estan dispuestos estrategicamente, para el reposo de los visitantes que mientras descansan pueden ver los escaparates de los comercios mas visitados,y asi seguir soñando con el stereo o la TV plasma que compraran o las joyas lujosas que mostaran una sola vez si es que pueden costearla) estaba este joven...mirando sonriente a todo aquel que le pasaba par el lado.

Les saludaba con la mano, desde el banco a todos y cada uno de los que pasaban frente a el. Algunos piadosamente le devolvian el saludo mientras apuraban el paso otros le hacian el menor de los casos y algunos lo miraban con malos ojos...como si no tuviese derecho de estar alli.

Los niños algunos sonreidos le devolvian el saludo otros atemorizados por la extraña vision se refugiaban detras de sus madres y alguno hizo algun comentario cruel ante lo que veian sus ojos, estos ultimos asumo que por ignorancia y creanme que la ignorancia puede ser cruel.

El joven quizas en los recientes 20 vestia comicamente unos pantalones con tirantes y bien subidos hasta mas arriba de la cintura, calzaba unos tenis viejos de esos que se ve le han dado mas lavadas que a los propios pies que le calzaban.
Una camisa a rayas color azules horizontales que hacian juego pastel con su pantalon gris.

Segun me fui acercando pude ver en la expresion de su rostro que algo no andaba bien (al menos eso pense).
Su mirada revelaba la existencia de un mas alla.Su mirada revelaba que no estaba alli ¿O si?.

Al verme acercarme me saludo como habia hecho con el centenar de personas anteriores a mi. Lo mire y le sonrei, le devolvi el saludo.

Le pregunte como te llamas?.

Jeremias
Y que haces Jeremias...?

Miro de pronto al suelo..como si algo se le hubiese extraviado...y se puso serio.

Trato de alegrarle la vida a la gente.

sus palabras me estuvieron curiosas...en especial viniendo de alguien a todas luces con retardo mental.
...le pregunte...
y la vida esta triste? le pregunte...
Intentando ponerme a su nivel y sin intencion de profundizar en su respuesta...
NOOOOOO...la vida esta alegre..repondio Jeremias.

Su respuesta categorica...me hizo..de pronto atisbar un poco mas alla ..

y le pregunte...Como lo sabes?

Sin titubear...me comenzo a explicar...

Hoy cuando me levante llovia....y vi un arcoiris...
Al salir a la calle el cielo estaba azul...y ya no llovia
Vi flores amarillas y un pajaro cantando....mi mama me preparo mi almuerzo favorito,
y hoy mi perrita tuvo un cachorrito...

Vine a comprar las cosas del cachorrito...mire

Vi que en la funda de plastico que me mostraba habian de esos huesitos de goma y otras chucherias para mascotas.Al mirarlo vi su alegria...
Y me sonrei...pero me sonrei de veras...
Me alegro por ti...Jeremias....por cierto me llamo Diego.

Ah..dijo...Diego...y me extendio su mano...y dijo...sonriendo...me voy...a alegrarle la vida a otra persona....

En ese momento mi mirada se nublo...pense que llovia..pero era yo...disimule y en silencio segui la marcha..tenia que salir del mall.

Al salir pude ver...en el estacionamiento atestado de vehiculos..en pleno centro de la ciudad...que el cielo estaba azul por un lado pero se acercaba una llovizna...precedida de un arcoiris....de pronto escuche un silbido melodioso y posada en una flor amarilla estaba esta ave cantora....

En el interior del mall en uno de esos bancos estrategicamente colocados estaba un hombre de unos cuarentaitantos ...con una sonrisa extrana...saludando...a todo aquel que pasaba....

A veces ..muchas veces...los mas menospreciados te dan la mayor de las ense~nazas.

En lo personal quien no dice que los discapacitados mentales no son los que estan en consultorios y si los que nos gobiernan...

lunes, septiembre 24, 2007

Gracias

Gracias debo dar por estar vivo
por poder mirar lo bueno y lo malo
y lo que está por pasar.

Gracias por los amigos y su amistad
por los enemigos que me hacen apreciar esta mucho más.

Gracias por la familia que está aún cuando no está
Por el amor no correspondido y por el que corresponderá.
Gracias por los hijos, por los que se van, por los que se quedan
por los que vendrán.

Gracias por el tiempo
por el lugar del momento.
El singular del encuentro y por todo
lo demás.
Gracias por este espacio, tan lleno de muchos
y tan vacío de pocos.
Gracias por dejarme ser loco
Gracias por mis desvaríos y mis aciertos
Gracias por este concierto
Inciertos de Inspiraciones
Gracias por las canciones
que calladas aún no se escuchan, gracias
por las emociones que hoy son muchas y mañana serán más.

Dar gracias no está de más
así que doy gracias y ya.

El Angel que Cantaba IV (FIN)

Mientras caminábamos de la mano; (no sé porqué lo hacía), sentía que nada malo pasaría. No obstante algo me decía que desconfiara. Apenas unas horas atrás había visto una joven transformarse en vieja frente a mis ojos y a mí me habían salido dos enormes y diábolicas alas en mi enjuta sombra.

Ella no decía nada, solo se escuchaba aquella melodía que era traída por el viento desde algún lugar exactamente en la dirección hacia donde íbamos. Yo no decía nada, en parte porque no quería decir nada que avejentara otra vez a la joven y que a mí no me volviesen a salir aquellas alas.

¨Es por aquí ya estamos próximos a llegar¨, me dijo la joven mientras me miraba de forma comprensiva y hasta cariñosa diría yo.

¿Llegar a donde? me pregunté mirando a todos lados sin lograr distinguir nada que me diera una pingüe pista de mi localización.

Ella se detuvo y me pidió que esperara en aquel lugar. Ya una luna llena servía de farol celestial e iluminaba con su luz robada tenuemente el paisaje. Fué entonces que pude distinguir con cierta dificultad un enorme depósito de artefactos raros, algunos incluso parecían moverse como si tuviesen vida propia. Otros apenas eran visibles, parecían pequeñas nebulosas, girando en torno a un vacío oscuro.

Yo miraba extrañado las siluetas y formas y por un momento me olvidé de ella. Hasta que su música me trajo de vuelta a su presencia.

¿Qué son?' le pregunté, ansioso por una respuesta.

Ella sonrió, y me dijo son sueños. Muchos sueños.

¿Sueños?, pregunté al tiempo que me acercaba a uno para observarlo.

Son sueños atrapados en el tiempo y el espacio. En un limbo donde esperan por alguien que los libere y se hagan realidad.

Al mirar bien pude distinguir que aquel depósito parecía no tener fin, las siluetas llegaban hasta donde alcanzaba mi vista.

!!Pero si son miles!!!exclamé asombrado.

Hay miles, millones, un mínimo de tres por cada habitante de este planeta. Desperdicio de sueños. Sueños en liquidación, vendidos a precios de ganga porque aquellos que los tuvieron no los valoraron y pasaron a este lugar esperando por alguien que los rescate. Dijo ella y continuó diciendo.

Los tuyos están aquí también.

¿Los mios?, cómo es que están aquí si no los he cumplido y trabajo para ello.

¿Estás seguro de que trabajas para lograrlos? ¿no es mejor vivirlos?, dio ella.

Llevo años luchando, pidiendo, remendando mis errores en mi búsqueda de ese sueño. He perdido el rumbo y el amor. La soledad se ha vuelto mi compañía más frecuente y la verdad es que no deberían estar aquí porque no los he desechado. Sigo soñando.

Pues si es así, ve por ese que está de frente a tí. Ese que te está llamando a que lo cumplas. Ese que te dará la respuesta que tanto esperas. Dijo ella

Entonces miré entre todos aquellos artefactos que eran sueños de tanta gente y en mi corazón distinguí cuál de aquellos era el mío. Caminé lentamente con cautela, por primera vez lo tenía tan cerca y me daba un miedo terrible el alcanzarlo. Me había enrredado tanto en mi vida que el sacrificio para lograr ese sueño era sencillamente enorme, debía abandonarlo todo para poder lograr el mismo y al final que era lo que deseaba...

He ahí la razón de que haya tantos sueños inconclusos. Todos aquellos que no logran sus sueños es porque cuando están justo frente a él y a punto de alcanzarlo ven el sacrificio que conllevan y sencillamente lo echan a un lado y se quedan donde están para luego con nostalgia pensar que no lograron su sueño.

¿y el amor? ¿ qué pasa con el amor que se pierde ese amor que te envuelve y te consume pero te llena y te da vida? Siento que nunca lo voy a encontrar y en camino hago infeliz a mucha gente.

Ese amor está ahí, tienes que tener fe, fe de que estará ahí para compartir contigo cuando alcances ese sueño si no eres feliz no harás a los demás felices. El tiempo pasa y no se detiene hasta que mueres por lo que siempre podrás tener más sueños. Mira por ahora ese que tienes de frente, rétalo, atrévete nunca sabrás cuán lejos puedes llegar si no te lanzas en ese viaje...ese sueño, el que tienes en frente.

La música era más clara y diáfana. Ella se veía más radiante. Por fin me atreví a mirarla de cuerpo entero. Una túnica blanca cubría su desnudo cuerpo que se reflejaba a traves de la transparencia del vestido gracias a la luz lunar. Su cabello era largo muy largo. Su cuerpo delgado y de delicada figura. Era hermosa, muy hermosa, demasiado para ser real.
La miré con admiración, era una obra de arte. Un arte celestial.

Me acerqué a ella, no iba con mis problemas y carencias ni necesidades y necedades. Sólo iba con una pregunta.

¿quién eres, cómo te llamas?

Ella se me acercó al oído y puso sus manos a modo de secreto. Pude distinguir su sonrisa mientras se acercaba a mi oído y con un susurro de brisa fresca me dijo quedamente Soy OPORTUNIDAD Y DESEO QUE ME TOMES PARA TI, al tiempo que me besaba en la mejilla.

Temblé de pronto porque sentí aquel beso suave con aroma a flor, me volteé listo para encontrarme con unos labios y se había desvanecido, todavía sentía sus labios en mi mejilla. me llevé la mano al rostro y entre mis dedos un pétalo de rosas llegó desde mi piel. Un beso de un Ángel que Cantaba.

Fin

Receso por unos dias

El proximo 27 parto para Shangai China a participar de Los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales. Regreso el día 12 de octubre. Estos juegos Olimpicos son de personas con discapacidad mental. Soy entrenador de un grupo de ellos y representaremos a Puerto Rico en dichos juegos en el deporte de la natación.
Por ese tiempo no podré postear ningún comentario, espero terminar esta historia antes de irme y tal vez recojer historias pasadas para que puedan leerlas quienes no las han leído.

Espero retomar el blog entonces.

No me dejen de visitar...e inviten a otros.

El Angel que Cantaba III (Ayuda)

Me largué de aquel sitio lo más rápido que pude, ni miré atrás, ni miré mi maldita sombra ni pusé el radio al montarme en el vehículo otra vez. El sudor me bañaba la frente y la espalda.Mis manos temblaban y por si fuera poco mi estómago también.

Arranqué hacia donde se suponía fuese mi hogar, la ruta de siempre...ya no era la misma. Hacía tiempo que me había marchado y ya no sabía si era mi hogar o sólo yo era una visita. Me sentía extraño en mi propia rutina. No había risas mañaneras, ni abrazos, ni besos, sólo rutina.

Según avanzaba la carretera se me antojaba angosta. A cada lado de la misma el pasto crecía y se hacía más espeso y tupido. No daba espacio para ver mas allá. Solo el camino. Era de noche y no había luces que iluminaran la carretera. las líneas blancas siempre paralelas se unían en espejismo al final donde alcanzaban las luces de auto. Todo estaba oscuro.

¿Dónde estoy?' me pregunté al tiempo que buscaba ubicarme en aquel lugar que se suponía fuese conocido. No reconocía ni las estrellas. Seguí avanzando, y me di cuenta de que el pasto ya no era tan alto y que se alcanzaba a distinguir algo más allá después de los matorrales. Según iba avanzando sentía como si el camino estuviese a punto de acabarse, aún estaba nervioso con la experiencia y ...

De pronto el camino se acabó. Paré bruscamente el auto frente a un camino en tierra, ¿cómo había llegado allí?...en algún lugar de la ruta me debí haber desviado inadvertidamente. Me parecía extrañamente familiar aquel lugar. Nunca lo había visto pero sentía que sabía donde estaba aunque no lo sabía.

Manejé despacio hasta que el camino no me permitió continuar la marcha. La vegetación impedía el paso del auto, tenía dos opciones, salir de allí como llegué o seguir caminando hasta ver donde llegaba. Yo estaba muy cansado por lo que opté por una tercera opción... recliné el asiento y me eché a dormir...justo cuando escuché otra vez la música, miré a todos lados. Nada pero no decidí esperar. Encendí nuevamente la marcha y comencé a dar reversa por donde había venido. Apenas había retrocedido cuando sentí como mi camioneta caía en un zanjón que por la inclinación que tomó el vehículo supe de inmediato que no saldría de alí sin una grúa.

Saqué el celular, y para sorpresa lo obvio era de esperarse, no había señal. La música se hizo evidente parecía provenir de mas adelante y pues no me quedó mas remedio que quedarme allí. Pero no dormiría. Entonces la volvi a ver, esta vez ella estaba de pie justo en frente a unos metros invitándome a que le siguiera.

No seas tonto- me dijo
Ven y descansa en mis aposentos, necesitas despejarte de todos esos agobios para poder enfrentar los demonios que allá afuera te esperan.

No sé porqué pero sentí que ella tenía razón y que de todas formas no iba a salir de allí sin ayuda.
Así que me bajé del vehículo y me acerqué a la dama que bajo la luz de los focos se veía hermosa y resuelta. Me tendió la mano y me llevó con ella.

Necesito ayuda-dije

Ella me miró y sonrió.

Lo sé- me respondió por eso estoy aquí.

sábado, septiembre 22, 2007

El Angel que Cantaba II (el vampiro)

Busqué en todos lados sin suerte. Un frío de muerte se me trepó en pleno calor del día. Las gotas de sudor me corrían desde la frente y yo allí paralizado ante lo que no comprendía pero que acababa de suceder. Algo muy extraño, demasiado. rápidamente me subí al auto y encendí la máquia. Volví la mirada al promontoria de la orilla, ¿cómo era posible que unos segundos antes hubiese una mujer sentada allí y ahora no había nada, nadie en la redonda.

Me fuí, intentando despejar mi mente y pusé nuevamente la radio en la Música Clásica o Nueva Era, y allí estaba nuevamente aquella melodía, claramente definida y entonada por aquella voz celestial. ¿Qué me estaba pasando?, estaba alucinando o algo parecido. Manejé hacia el trabajo, ya era tarde, comencé a laborar casi una hora después de inventar no se que excusa acerca de un vehículo dañado.

No me podía sacar la escena de la cabeza, así que decidí regresar a la hora de la tarde justo antes del ocaso, al mismo lugar.
Llegué exactamente a la hora de la puesta del sol, apenas había algunas parejas y un grupo de pescadores que desde la orilla buscaban tener suerte de poder llevar algo de comer diferente de los acostumbradas comidas rápidas. Un tibi sol, anaranjado encendido poco a poco se ocultaba, apenas quedarían unos 20 minutos de luz natural, luego vendrían las luces de los postes con su blanco artificial.

Caminé hacia el promontorio de la orilla, y me senté justo donde había visto a la fémina sentada. Una suave brisa me acariciaba la espalda y creaba el efecto calmante en las olas que venían de la dirección opuesta, convirtiéndolas en un marullo sólo identificable por su murmurar de mar.

Hola- dijo una voz fina y melodiosa.

Me volví hacia ella, y me encontré con el rostro más hermoso que hubiese visto jamás. No era una modelo, ni un rostro de revista, era sencillo sin maquillaje lleno de vida y juventud. Su cabello largo, sedoso y ondulado. No me atreví a mirar más allá de su rostro, no quería ofenderla si la miraba como un hombre mira a una mujer físicamente. Sencillamente no era necesario, aquel era un ser perfecto. Su mirada se encontró con la mía y me sonrío.
De pronto me extendió su mano y me dijo, ven..

-Te esperaba- continuó al tiempo que me decía todo lo que sabía de mí...mis verdades. Yo estaba verdaderamente asustado.

Mientras me hablaba, yo sólo escuchaba, sin decir una sola palabra. Poco a poco fue callando hasta que su voz se torno en un mero murmullo, y así como empezó terminó en la nada.

Ahora es tu turno- me dijo, - háblame de tú.

Comencé a contarle de mis carencias y necesidades, de mis incidencias y necedades, ella se había sentado justo al frente mío pero me daba la espalda. Podía ver que me escuchaba pues a cada momento se movía justo cuando yo hablaba de algún tema que me ofuscaba. Después de un rato ella levanto su mano y me hizo el ademán de que me callara.

Cerré la boca. Ella se volteó hacia mí, ya no era el rostro juvenil y lleno de vida, no se veía siquiera por asomo una mujer joven. Era mas bien el rostro de una mujer cansada y agobiada. El de una muejr que esperaba que la vida le recogiese y la llevara a otro lugar. Mi cara de sorpresa le dió risa, una risa irónica.

vaya, vaya- dijo

Ahora ya no me ves tan linda ¿verdad?,

No sabía que contestar...era verdad, ya no era linda. Estaba añejada y vieja, pero ¿cómo?

Veras- me dijo ella como si supiera mis exactos pensamientos.

Hoy me topé con un vampiro. Un vampiro de energías, un vampiro de felicidades, un vampiro de alegrías.

Apenas le escuchaba y sus palabras poco a poco se fueron desvaneciendo al igual que ella, todo esto justo frente a mis ojos.

En un momento ya se había ido, y ni siquiera sabía quién o qué era aquel ser. Sólo sabía una cosa, cantaba. La música siempre estuvo allí mientras ella estaba presente, y se calló al ella desvanecerse. Me quedé un rato allí esperando verle otra vez pero no regresó...estuve un par de horas mirando las estrellas bañarse en el horizonte. Decidí regresar...la luz artificial de los postes me daba en la espalda dibujando mi sombra justo enfrente a mis pies.

Mi sombra!!!! ?? No era una sombra cualquiera, ni siquiera era mía...parecía ser un ente salido de una película de misterio, mi sombra tenía vida propia y no era totalmente humana, dos tenebrosas alas le salían de los lados como las de un...vampiro.

lunes, septiembre 17, 2007

Mirada..

Mirada...que se oculta en la sombra
esperando aquel que la nombra su dueña esperada
Mirada que presente se asombra cuando encuentra
la honra de ser la agraciada
Mirada que se encumbra hacia el cielo y mirando hacia el suelo
ve el universo que tiene, mirada que no se detiene, que va y luego viene
sin mirar nunca atrás.
Mirada que se mira por dentro, encontrando su centro para volver a mirar
mirar hacia afuera, donde miradas la esperan para poderla admirar.
Mirada que te lee los labios, que la tiene el sabio y el ingenuo también.
Mirada que se posa en tu escenario que te engalana sin vestuario y te quiere quemar.
Mirada que solo mira por mirar, me mira mirarte mirando el arte de poderte admirar.
Mirada...te regalo mi mirada

El Angel que cantaba Cap I

Iba rumbo a mi trabajo, absorto en los problemas cotidianos. La radio anunciaba la más reciente matanza y en los diarios los titulares eran oscuros y lúgubres. Violencia contra los niños y la mujer, guerras calamidades etc., ¿quién quiere empezar un día así?.

Cambié la estación pero era más de lo mismo. No se si se han dado cuenta de que el tema que más se discute en las noticias y los programas radiales es el mismo que nos lacera y lastima, que nos indigna e indispone y hasta el que se antepone a los posibles triunfos en la vida.

En fin, que andaba ya hastiado de lo mismo, así que saqué un CD para escuchar música sin letra, sólo música. Me desligué por un momento del fastidioso tráfico mañanero y dejé que las notas musicales se apoderaran del ambiente cerrado con aire acondicionado de mi camioneta. Mientras escuchaba la música, me distraje con el paisaje que a diario veía y nunca me detenía a admirar. A las 6 de la mañana un sol anaranjado, un disco perfecto y de bordes dorados con un collar de perlas níveas me recordaba que hay todavía cosas lindas que admirar.

Miré el reloj faltaba por lo menos una hora para entrar a mi trabajo así que decidí salirme de aquel desquiciante embotellamiento y me desvié por un camino que me llevaría a la orilla de la bahía desde donde podía admirar el paisaje con la caricia de una brisa fresca matutina.

Me bajé y caminé tranquilo hasta llegar donde el agua besaba la arena y brindaba el encuentro con burbujeante champaña de ola. Atrás quedaba el mundanal río de autos y bocinas, el mar de mal humores y las mentadas de madre consabidas. Respiré profundo y el aroma a salitre impregnó mis pulmones dándome la sensación de limpieza que a veces necesita el alma. Que bien se sentía. ¨Tal vez haga esto todos los días¨pensé.

Más allá bordeando la orilla se podía divisar un rompeolas que valiente se adentraba a la bahía. Cientos de enormes rocas sombreadas por las algas y brillosas por la humedad del rocío que hacía explosión cada varios segundos al compás de una caprichosa marea. Me volví al reloj, ya me tenía que marchar llevaba media hora, ahora iba tarde y me iba a meter en aquel maldito tapón de autos. Regresaba a la camioneta, y me pareció que había dejado la radio encendida, pues una música me era traída desde aquella dirección. Pero no era del radio, no podía serlo pues lo había apagado. Sin embargo escuchaba claramente la melodía aunque no podía entender lo que decía la letra.

Al acercarme distinguí una silueta sentada en la orilla de donde venía el viento, el sol me daba de frente por lo que sólo podía distinguir la forma fina y femenina que se arrellanaba sobre un pequeño promontorio que justo se erguía en el agua somera de la orilla. Una voz en armonía con el sonido del mar y el viento, cantaba. Me acerqué lentamente algo me llamaba a escucharla más de cerca. Poco a poco fuí callado acercándome, no deseaba interrumpirla pero tampoco deseaba asustarla así que me detuve, cuando el rechinar de unos neumáticos me hicieron voltear la mirada hacia donde estaba mi camioneta. Un imbécil casi me la chocaba. Di un respingo y salí hacia el vehículo, y me volví hacia la fémina que cantaba solo para darme cuenta de que ya no estaba alli...

Rapidamente

Rápidamente me descuelgo de la mente y me dejo caer aquí. En veloz recorrido de dedos que piensan ligero lo que la conciencia les dice. Aquí se maldicen o se bendicen con la sentencia de sus escritos. Rapidamente se vuelven santitos o diablitos, son solo 10 deditos que bailan en el teclado sin mas que decir que no se haya ya hablado.

Nada que en un momento fugaz me pierdo en el trajín del trabajo y me tengo que ir al carajo por que tengo que laborar. Solo por decir algo mejor que callar, escucharme con los ojos y rimas practicar. Solemne bobo que me siento sin tiempo y le robo al reloj de sus minutos para luego quejarme de los que no tengo pero que mas da. Si me gusta escribir. En fin que este fue un rapidito sin mucho por exigir así que solo por placer me hice presente y dispare incoherente palabras a mansalva, que nadie me salva de mi propia identidad...

domingo, septiembre 16, 2007

Simple...no tanto.

Decisiones que se toman con el corazón.
Tiene de ser, su razón y su motivo.
Tiras la moneda al aire la misma cae de canto,
parece simple...no tanto.

Miras la ventana abierta que te ofrece la vida
Esperabas una puerta para poder salir, ahora
tienes que subir y saltar la boardilla
Un ave te saluda con su canto
por tus mejillas se escurre un llanto,
parece simple...no tanto.

Caminas resuelto, decidido, afirmando que tienes el poder
joder...te sientes vencido,
retenido y deseas correr.
Vas y aceleras el paso,
entras en un interno repaso
eres humano, demonio y hasta santo...
parece simple
no tanto.

Callas y te concentras,
todo se centra en un solo lugar,
tu soledad se presenta y te cubre con su manto.
Te acurrucas
con ella y le haces el amor, te sientes bien
ya no hay espanto,
hasta que vuelves otra vez
y te das cuenta de que parece simple,
pero no tanto.

Sigue la vida con sus quehaceres, tu a tus deberes.
Un día a la vez en semanas de quereres.
Y mientras todo pasa,
otro tanto llega y
se hace corta la espera
y eterna la reacción,
y no hay evolución
en la proyectada absolución
de tu vida quimera.

Buscas la manera
de dar forma a esa madera
sin mutilar el árbol,
y te das cuenta de que para hacer algo bello
de ese leño con raíces profundas
y arrugada corteza,
tienes que aceptar su belleza mientras vive,
porque después sólo te sentaras en un hermoso mueble
hecho de recuerdos
que ya sombra ni fresco te dará,
sólo te recibirá para que descanses en sus cojines
y te pierdas en los confines de tu vasta intimidad...

Simple...No tanto

sábado, septiembre 15, 2007

TRANQUILO

Ando perseguido, buscando refugios silenciosos, ociosos y duraderos.
Me monto en los aperos de este corcel que me lleva cabalgando a las afueras de mis aposentos.
Me siento pensativo, busco un paliativo para dormir la ofuscación del momento. Me tomo un vino
a ver como me siento. Su cálido sabor me asienta y antoja otro sorbo, me absorbo en el aroma, en una noche se quemó Roma,y yo aquí preparando otro incendio.
Todo un compendio de experiencias compartidas, algunas en partidas, otras en ausencias todas en vivencias.
Un libro de vida uno más sobre experiencias. Millones de letras y amalgama de palabras compuestas, descompuestas inventadas y rebuscadas todas existentes en la mente y en el alma.
Me invade el desespero y de pronto estoy dormido, la droga del sueño hace su efecto ya no soy dueño ni de mis defectos. Cierro los ojos, estoy despierto viendo las imágenes pasar fugazmente en frente. Tiendo mi mano como imaginario puente, intento atrapar hasta la más incipiente. Se me escapan, no se detienen no las detengo, están ahí tangibles y presentes evidentes, y poderosas.

Sigo paseando en los pensamientos, aspavientos que se remueven y me agitan el alma, y yo mirando el cielo raso, en el suelo mi espalda blandiendo la espada que empuño con mi diestra a pesar de que mi siniestra tiene mayor dominancia. Busco a donde clavar la mirada, airada e insolente, impotente de mover las estrellas pero insistente en encontrar el fondo del vasto universo.
Un sentir adverso, un poema sin versos una historia sin final.
Una lucha marginal,con una batalla campal entre dos verdades opuestas y un resultado que espera por respuesta
una decisión ideal. No la hay, solo existe lo que persiste, todo se resiste y nada es igual, lo que mantiene el sueño en vilo, yo con la copa de vino dejándome emborrachar...tranquilo.

martes, septiembre 11, 2007

Si pudieras entender...

Que cuando te digo que me haces falta es porque tu respiración me da vida.
Que cuando te digo no me dejes solo es porque tu presencia son los latidos de mi corazón.
Que cuando te digo que no me importa nada es porque estoy dispuesto a afrontar los terrores de afuera para estar a tu lado
Que cuando te digo que no me esperes es porque deseo que camines a mi lado.
Que cuando te digo que te ves linda, estoy siendo modesto para guardar el QUE HERMOSA ERES y decírtelo en tus labios en forma de beso.
Que cuando te digo se feliz es porque lo deseo y más deseo serlo a tu lado.
Que cuando te digo que voy a aprender a bailar es porque ya me diste la música ahora me toca buscar el ritmo.
Que cuando te digo tómame de la mano es porque de la punta de tus suaves manos puedo descolgar mi alma sin temor a caer al vacío.
Que cuando te digo te amo es porque TE AMO y no lo oculto
Que cuando deseo pasarte la mano y abrazarte es porque no puedo obligar a mi alma a no sentir la esencia de la tuya
Que cuando deseo hacerte el amor y no lo hago es porque he aprendido a tu lado que un amor como el tuyo es SAGRADO y debo purificarme para merecerte.
Que cuando te digo que no renunciaré a lo que siento por ti es porque estoy comprometido a vencer cualquier obstáculo para estar a tu lado por el resto de mis días.
Que cuando te digo soy tuyo es porque lo soy.
Que ese día llegará porque lo deseamos con nuestros corazones.
Que tengo miedos como cualquier ser humano, pero que a tu lado me siento seguro.

He vuelto

He vuelto pero no he regresado, todavía siento que estoy del otro lado.
Toma tiempo caer en tiempo, muchas noches sin luna y muchas lunas faltas de una buena noche.
Caminando entre los coches, en un mar de gentío, voy recogiendo el mío para llevarlo lejos donde
el mar a las estrellas le hace el cortejo y el universo a la tierra le hace el amor.
No hablo del coche, hablo del gentío...por si me expliqué mal.

En la fina estela que divide la aurora de la penumbra que se escapa tras de mí
pienso en tí y un dolor se elabora.
Flores que se abren a recibir el rocío de la mañana, y yo pensándote en la cama
con tu cabello suelto y desparramado haciéndole el amor a tu almohada porque
yo no estoy a tu lado. El tiempo malvado me sigue aplastando las esperanzas,
mientras como punta de lanza amanezco sin tener una batalla donde estocar
y hacer sangrar la vida con el amor desenfrenado que hoy me lastima por que duele
no poder liberarlo.

Amar sin ser amado...o sin esperar ser amado.Esperar amar, amando la espera.
De la mano con las estrellas, pidiendo al infinito que me de otra oportunidad.
Hasta el más duro...dobla las rodillas y llora ante la necesidad de sentirse amado.

En la soledad

La soledad es buena para visitar ,
más no es buena para vivir con ella.


Extraño tus besos, tiernos, llenos de alegría.
Juego a la armonía y pierdo.
Ya las miradas serán de lejos, un recuerdo de la intensidad del llanto.
Un beso lejano de los labios,
en la mejilla, una sana despedida con un dolor despiadado.

Tu mirada en la mía, vacía sin esperanza, resignada a seguir sin mi y yo muriendo por dentro de saberte alejándote ¿para siempre?.
No lo sabemos. Sí sé que el amor está presente en los gestos y las miradas.
Nos buscamos y nos despedimos despedazando sentimientos para ocultarlos en muchos lugares fáciles de disimular.
Nada que estimular sólo las trivialidades de la vida.
A Dios lo que le pida,
poco habrá de ser que no sea por querer
y si por carecer.
Que débil soy,
antes no tenía miedos
hoy no sé quién soy.

El fin no es el final sino el propósito,
el objetivo pero no la meta.
Un camino mil veces andado y mil veces virgen para quién lo recorre.
Un día nuevo un amanecer nuevo, un día desconocido y planificado.

Miro lo que tengo,
lo que he destruido y aún cuando lo arregle jamás queda igual,
queda marcado para siempre, pero sigue siendo mío.
Egoísmo céntrico, yoísmo maduro en plena pubertad.
Huyo de la libertad para condenarme en solitario,
puedo hacer lo que me venga en gana, pero, a quién agrado.

Hasta quedo desterrado de mis tierras palaciegas
por mi terquedad ciega y de mi querer despilfarro.
Agotado el recurso, navego sin curso buscando fijar un derrotero.
Necesito desesperado el cerrajero que me abra la puerta de ese corazón que hoy no abre.
Desde adentro voces piden salir a la vida, voces no,
una sola voz
que retumba en su propio eco creado por las paredes del silencio y las mentiras que son verdades.
Es la voz de mi corazón.

domingo, septiembre 02, 2007

En fiebre

Dolor que me revienta las cejas y la frente.
Los oidos y los lentes sin mas explicación.

Pulsando el cuero cabelludo me halo el pelo
y sufro duro y hasta me voy de mal humor
Y es que el sueño se hizo dueño y el imsonio
fue el mas terco rematando esta ilusión.

De verte al abrir mis ojos, de darte mil besos
sin reojos y de calmar esta pasión.
Que de pronto pienso en fiebre
que tu vas como una liebre
huyendole al lobo feroz.

Y entre tantas incoherencias
sueño con dejar mi herencia
posada cerca de tu flor
y mientras tanto tu no llamas ni te acercas a mi cama
porque no te queda amor.

Y el dolor se hace intenso, un volcán que explota lento acumulando
la presión. Y cuando ya no quedan ganas de mirarte ni en la cama es que hace erupción.
Quemándome con tus recuerdos de cenizas piroclásticas
en convulsiones orgásmicas
mientras muero por mis manos
y despierto ardiendo en fiebre...de amor.

Encuentros en la Soledad

Por vez primera un temor le invadía su cuerpo. Tanto daño hecho y un demonio quedando atrás. Un ángel le cantaba al amor y el se enamoró como en los años de juventud. Buscó con prontitud de donde provenía aquel cantar, aquella melodiosa tonada que le hacía requintos a la vida. Allí estaba una silueta bella, una sonrisa de estrellas y una mirada de amor puro. vestía de blanco, puro color de inmaculación. No importaba si aquel ángel había caído alguna vez era obvio que había sido relevado de sus cargas.

Lo sabía, el demonio había huído ante la presencia de aquel ser. Ahora los ojos azules brillaban y destellaban esperanza y amor. Amor para no querer someter a la divina figura de voz celestial, amor para verle volar aún cuando lejos quedase su deseo de amarla por siempre como mujer. Sí, aquel ángel era ella, aparecida de los sueños que nunca recordaba y a los que hoy despertaba en camino a la soledad. Una soledad que hacía años le era ajena. Hoy era suya, toda suya y la verdad le temía.

Según caminaba y pasaba de largo, intentando no mirar a su amada angelical otra figura le esperaba mas adelante justo donde se dividía el atardecer con la noche. Vestía un manto negro adornado de estrellas, su rostro serio pero bondadoso, no dejaba dudas de que había firmeza en sus gestos, que sin haberlos mostrados ya sabría el hombre que serían explícitos y firmes.

Su mirada brillaba como dos luceros incandescentes uno fuego el otro con luz aparente. Un poco más cerca vió que en realidad los ojos de aquel ser eran un sol y una luna llena y que el rostro en realidad semejaba una galaxia nebulosa.
¿Quién eres?- preguntó el hombre

Tu acompañante y sanador. Soy Tiempo, necesitas de mí ahora. Soledad ha cambiado y es muy peligrosa. Te vuelve y te envuelve en sus tramas físicas y en sus redes psíquicas. Ya no es la soledad para sacar tiempo para tí, ese se te acabó. Ese lo gastaste y yo estoy aquí para recordárte que ya no te pertenezco. Se te acabó el tiempo de ser egoísta.

El hombre no habló, bajó la cabeza y murmuró. No puede ser que todo lo que hice sea egoísta. ¿En dónde me perdí?

A ver- dijo Tiempo y escucha bien.

Deja de luchar y la lucha será de otros
Deja de pelear y la pelea será paz
El dinero llegará está ahí y si lo aguantas no lo tendrás
Esta es más difícil por que tendras que poner tu corazón a toda prueba...
Ese ángel con voz divina fue un obsequio de Dios, y tú, para ese ángel has sido la más dura prueba. Ella le pertenece a EL y para que tu la puedas tener a tu lado debes empezar por dejarla ir. Bien ya conoces el dicho.

El hombre cabizbajo asintió. Si amas algo déjalo libre, si no regresa nunca fue tuyo, si regresa estará contigo por siempre. Dijo

Tiempo respondió:
Siempre es una palabra muy corta y muy larga. Siempre es ahora, porque ayer ya pasó y mañana aún no llega. Obra cada minuto con amor y siempre amarás. La vida es hoy. Cómo vives mañana no lo sabrás. Así que sigue adelante y no temas a Soledad que ella no tortura cuando amas aún en silencio.

la conversación fue interrumpida por una dama que se acercaba a pasos silenciosos pero tangibles daban escalofríos al acercarse, y allí el hombre apenas la reconoció. Era ella, la de siempre la misma pero a la vez diferente su rostro seguía siendo el de una dama hermosa pero en su aura algo siniestro se perfilaba.

He llegado- dijo Soledad