La Hamaca
mecedora táina.Movida al vaivén
de los cuerpos.
Tejida en mil nudos, calma la sed
de descanso. Una red que es remanso
del cuerpo en ocio.
Rústico reposo
de gran resistencia
dueña y señora
de la paciencia.
Básica ciencia
y simple tecnología
de almoldar
el cuerpo al capullo
de una flor que imita la ambrosía.
Recuesto en ella mi presencia
me dejo llevar por la experiencia
de flotar al tiempo de la brisa.
Mientras las ramas de los árboles
me invitan a bailar al ritmo de la música
antillana, naturaleza que es nana,de las musas
de mis sueños.
Y allí desbordo el sentimiento y recorro
el horizonte con la mirada. Que me lleva
donde está el pensamiento y te siento
a mi lado acurrucada.
Tu cabeza sobre mi pecho,
tú en silencio, ensimismada.
Y mis dedos se escurren suavemente
en tus cabellos. Salen destellos
de suspiros y sopla una brisa de beso.
Y allí entre sueños
y musa te siento a mi lado
aunque estés del mar al otro lado
Y me dejo caer languidamente
mientras mi mente
y mi corazón, ideas empacan.
Y así entre arrullos del mar
y caricias del viento,
dejo que la musa me haga el amor
aquí meciéndome en la hamaca.
