El Angel que Cantaba III (Ayuda)
Me largué de aquel sitio lo más rápido que pude, ni miré atrás, ni miré mi maldita sombra ni pusé el radio al montarme en el vehículo otra vez. El sudor me bañaba la frente y la espalda.Mis manos temblaban y por si fuera poco mi estómago también.
Arranqué hacia donde se suponía fuese mi hogar, la ruta de siempre...ya no era la misma. Hacía tiempo que me había marchado y ya no sabía si era mi hogar o sólo yo era una visita. Me sentía extraño en mi propia rutina. No había risas mañaneras, ni abrazos, ni besos, sólo rutina.
Según avanzaba la carretera se me antojaba angosta. A cada lado de la misma el pasto crecía y se hacía más espeso y tupido. No daba espacio para ver mas allá. Solo el camino. Era de noche y no había luces que iluminaran la carretera. las líneas blancas siempre paralelas se unían en espejismo al final donde alcanzaban las luces de auto. Todo estaba oscuro.
¿Dónde estoy?' me pregunté al tiempo que buscaba ubicarme en aquel lugar que se suponía fuese conocido. No reconocía ni las estrellas. Seguí avanzando, y me di cuenta de que el pasto ya no era tan alto y que se alcanzaba a distinguir algo más allá después de los matorrales. Según iba avanzando sentía como si el camino estuviese a punto de acabarse, aún estaba nervioso con la experiencia y ...
De pronto el camino se acabó. Paré bruscamente el auto frente a un camino en tierra, ¿cómo había llegado allí?...en algún lugar de la ruta me debí haber desviado inadvertidamente. Me parecía extrañamente familiar aquel lugar. Nunca lo había visto pero sentía que sabía donde estaba aunque no lo sabía.
Manejé despacio hasta que el camino no me permitió continuar la marcha. La vegetación impedía el paso del auto, tenía dos opciones, salir de allí como llegué o seguir caminando hasta ver donde llegaba. Yo estaba muy cansado por lo que opté por una tercera opción... recliné el asiento y me eché a dormir...justo cuando escuché otra vez la música, miré a todos lados. Nada pero no decidí esperar. Encendí nuevamente la marcha y comencé a dar reversa por donde había venido. Apenas había retrocedido cuando sentí como mi camioneta caía en un zanjón que por la inclinación que tomó el vehículo supe de inmediato que no saldría de alí sin una grúa.
Saqué el celular, y para sorpresa lo obvio era de esperarse, no había señal. La música se hizo evidente parecía provenir de mas adelante y pues no me quedó mas remedio que quedarme allí. Pero no dormiría. Entonces la volvi a ver, esta vez ella estaba de pie justo en frente a unos metros invitándome a que le siguiera.
No seas tonto- me dijo
Ven y descansa en mis aposentos, necesitas despejarte de todos esos agobios para poder enfrentar los demonios que allá afuera te esperan.
No sé porqué pero sentí que ella tenía razón y que de todas formas no iba a salir de allí sin ayuda.
Así que me bajé del vehículo y me acerqué a la dama que bajo la luz de los focos se veía hermosa y resuelta. Me tendió la mano y me llevó con ella.
Necesito ayuda-dije
Ella me miró y sonrió.
Lo sé- me respondió por eso estoy aquí.
Arranqué hacia donde se suponía fuese mi hogar, la ruta de siempre...ya no era la misma. Hacía tiempo que me había marchado y ya no sabía si era mi hogar o sólo yo era una visita. Me sentía extraño en mi propia rutina. No había risas mañaneras, ni abrazos, ni besos, sólo rutina.
Según avanzaba la carretera se me antojaba angosta. A cada lado de la misma el pasto crecía y se hacía más espeso y tupido. No daba espacio para ver mas allá. Solo el camino. Era de noche y no había luces que iluminaran la carretera. las líneas blancas siempre paralelas se unían en espejismo al final donde alcanzaban las luces de auto. Todo estaba oscuro.
¿Dónde estoy?' me pregunté al tiempo que buscaba ubicarme en aquel lugar que se suponía fuese conocido. No reconocía ni las estrellas. Seguí avanzando, y me di cuenta de que el pasto ya no era tan alto y que se alcanzaba a distinguir algo más allá después de los matorrales. Según iba avanzando sentía como si el camino estuviese a punto de acabarse, aún estaba nervioso con la experiencia y ...
De pronto el camino se acabó. Paré bruscamente el auto frente a un camino en tierra, ¿cómo había llegado allí?...en algún lugar de la ruta me debí haber desviado inadvertidamente. Me parecía extrañamente familiar aquel lugar. Nunca lo había visto pero sentía que sabía donde estaba aunque no lo sabía.
Manejé despacio hasta que el camino no me permitió continuar la marcha. La vegetación impedía el paso del auto, tenía dos opciones, salir de allí como llegué o seguir caminando hasta ver donde llegaba. Yo estaba muy cansado por lo que opté por una tercera opción... recliné el asiento y me eché a dormir...justo cuando escuché otra vez la música, miré a todos lados. Nada pero no decidí esperar. Encendí nuevamente la marcha y comencé a dar reversa por donde había venido. Apenas había retrocedido cuando sentí como mi camioneta caía en un zanjón que por la inclinación que tomó el vehículo supe de inmediato que no saldría de alí sin una grúa.
Saqué el celular, y para sorpresa lo obvio era de esperarse, no había señal. La música se hizo evidente parecía provenir de mas adelante y pues no me quedó mas remedio que quedarme allí. Pero no dormiría. Entonces la volvi a ver, esta vez ella estaba de pie justo en frente a unos metros invitándome a que le siguiera.
No seas tonto- me dijo
Ven y descansa en mis aposentos, necesitas despejarte de todos esos agobios para poder enfrentar los demonios que allá afuera te esperan.
No sé porqué pero sentí que ella tenía razón y que de todas formas no iba a salir de allí sin ayuda.
Así que me bajé del vehículo y me acerqué a la dama que bajo la luz de los focos se veía hermosa y resuelta. Me tendió la mano y me llevó con ella.
Necesito ayuda-dije
Ella me miró y sonrió.
Lo sé- me respondió por eso estoy aquí.

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