El Angel que Cantaba II (el vampiro)
Busqué en todos lados sin suerte. Un frío de muerte se me trepó en pleno calor del día. Las gotas de sudor me corrían desde la frente y yo allí paralizado ante lo que no comprendía pero que acababa de suceder. Algo muy extraño, demasiado. rápidamente me subí al auto y encendí la máquia. Volví la mirada al promontoria de la orilla, ¿cómo era posible que unos segundos antes hubiese una mujer sentada allí y ahora no había nada, nadie en la redonda.
Me fuí, intentando despejar mi mente y pusé nuevamente la radio en la Música Clásica o Nueva Era, y allí estaba nuevamente aquella melodía, claramente definida y entonada por aquella voz celestial. ¿Qué me estaba pasando?, estaba alucinando o algo parecido. Manejé hacia el trabajo, ya era tarde, comencé a laborar casi una hora después de inventar no se que excusa acerca de un vehículo dañado.
No me podía sacar la escena de la cabeza, así que decidí regresar a la hora de la tarde justo antes del ocaso, al mismo lugar.
Llegué exactamente a la hora de la puesta del sol, apenas había algunas parejas y un grupo de pescadores que desde la orilla buscaban tener suerte de poder llevar algo de comer diferente de los acostumbradas comidas rápidas. Un tibi sol, anaranjado encendido poco a poco se ocultaba, apenas quedarían unos 20 minutos de luz natural, luego vendrían las luces de los postes con su blanco artificial.
Caminé hacia el promontorio de la orilla, y me senté justo donde había visto a la fémina sentada. Una suave brisa me acariciaba la espalda y creaba el efecto calmante en las olas que venían de la dirección opuesta, convirtiéndolas en un marullo sólo identificable por su murmurar de mar.
Hola- dijo una voz fina y melodiosa.
Me volví hacia ella, y me encontré con el rostro más hermoso que hubiese visto jamás. No era una modelo, ni un rostro de revista, era sencillo sin maquillaje lleno de vida y juventud. Su cabello largo, sedoso y ondulado. No me atreví a mirar más allá de su rostro, no quería ofenderla si la miraba como un hombre mira a una mujer físicamente. Sencillamente no era necesario, aquel era un ser perfecto. Su mirada se encontró con la mía y me sonrío.
De pronto me extendió su mano y me dijo, ven..
-Te esperaba- continuó al tiempo que me decía todo lo que sabía de mí...mis verdades. Yo estaba verdaderamente asustado.
Mientras me hablaba, yo sólo escuchaba, sin decir una sola palabra. Poco a poco fue callando hasta que su voz se torno en un mero murmullo, y así como empezó terminó en la nada.
Ahora es tu turno- me dijo, - háblame de tú.
Comencé a contarle de mis carencias y necesidades, de mis incidencias y necedades, ella se había sentado justo al frente mío pero me daba la espalda. Podía ver que me escuchaba pues a cada momento se movía justo cuando yo hablaba de algún tema que me ofuscaba. Después de un rato ella levanto su mano y me hizo el ademán de que me callara.
Cerré la boca. Ella se volteó hacia mí, ya no era el rostro juvenil y lleno de vida, no se veía siquiera por asomo una mujer joven. Era mas bien el rostro de una mujer cansada y agobiada. El de una muejr que esperaba que la vida le recogiese y la llevara a otro lugar. Mi cara de sorpresa le dió risa, una risa irónica.
vaya, vaya- dijo
Ahora ya no me ves tan linda ¿verdad?,
No sabía que contestar...era verdad, ya no era linda. Estaba añejada y vieja, pero ¿cómo?
Veras- me dijo ella como si supiera mis exactos pensamientos.
Hoy me topé con un vampiro. Un vampiro de energías, un vampiro de felicidades, un vampiro de alegrías.
Apenas le escuchaba y sus palabras poco a poco se fueron desvaneciendo al igual que ella, todo esto justo frente a mis ojos.
En un momento ya se había ido, y ni siquiera sabía quién o qué era aquel ser. Sólo sabía una cosa, cantaba. La música siempre estuvo allí mientras ella estaba presente, y se calló al ella desvanecerse. Me quedé un rato allí esperando verle otra vez pero no regresó...estuve un par de horas mirando las estrellas bañarse en el horizonte. Decidí regresar...la luz artificial de los postes me daba en la espalda dibujando mi sombra justo enfrente a mis pies.
Mi sombra!!!! ?? No era una sombra cualquiera, ni siquiera era mía...parecía ser un ente salido de una película de misterio, mi sombra tenía vida propia y no era totalmente humana, dos tenebrosas alas le salían de los lados como las de un...vampiro.
Me fuí, intentando despejar mi mente y pusé nuevamente la radio en la Música Clásica o Nueva Era, y allí estaba nuevamente aquella melodía, claramente definida y entonada por aquella voz celestial. ¿Qué me estaba pasando?, estaba alucinando o algo parecido. Manejé hacia el trabajo, ya era tarde, comencé a laborar casi una hora después de inventar no se que excusa acerca de un vehículo dañado.
No me podía sacar la escena de la cabeza, así que decidí regresar a la hora de la tarde justo antes del ocaso, al mismo lugar.
Llegué exactamente a la hora de la puesta del sol, apenas había algunas parejas y un grupo de pescadores que desde la orilla buscaban tener suerte de poder llevar algo de comer diferente de los acostumbradas comidas rápidas. Un tibi sol, anaranjado encendido poco a poco se ocultaba, apenas quedarían unos 20 minutos de luz natural, luego vendrían las luces de los postes con su blanco artificial.
Caminé hacia el promontorio de la orilla, y me senté justo donde había visto a la fémina sentada. Una suave brisa me acariciaba la espalda y creaba el efecto calmante en las olas que venían de la dirección opuesta, convirtiéndolas en un marullo sólo identificable por su murmurar de mar.
Hola- dijo una voz fina y melodiosa.
Me volví hacia ella, y me encontré con el rostro más hermoso que hubiese visto jamás. No era una modelo, ni un rostro de revista, era sencillo sin maquillaje lleno de vida y juventud. Su cabello largo, sedoso y ondulado. No me atreví a mirar más allá de su rostro, no quería ofenderla si la miraba como un hombre mira a una mujer físicamente. Sencillamente no era necesario, aquel era un ser perfecto. Su mirada se encontró con la mía y me sonrío.
De pronto me extendió su mano y me dijo, ven..
-Te esperaba- continuó al tiempo que me decía todo lo que sabía de mí...mis verdades. Yo estaba verdaderamente asustado.
Mientras me hablaba, yo sólo escuchaba, sin decir una sola palabra. Poco a poco fue callando hasta que su voz se torno en un mero murmullo, y así como empezó terminó en la nada.
Ahora es tu turno- me dijo, - háblame de tú.
Comencé a contarle de mis carencias y necesidades, de mis incidencias y necedades, ella se había sentado justo al frente mío pero me daba la espalda. Podía ver que me escuchaba pues a cada momento se movía justo cuando yo hablaba de algún tema que me ofuscaba. Después de un rato ella levanto su mano y me hizo el ademán de que me callara.
Cerré la boca. Ella se volteó hacia mí, ya no era el rostro juvenil y lleno de vida, no se veía siquiera por asomo una mujer joven. Era mas bien el rostro de una mujer cansada y agobiada. El de una muejr que esperaba que la vida le recogiese y la llevara a otro lugar. Mi cara de sorpresa le dió risa, una risa irónica.
vaya, vaya- dijo
Ahora ya no me ves tan linda ¿verdad?,
No sabía que contestar...era verdad, ya no era linda. Estaba añejada y vieja, pero ¿cómo?
Veras- me dijo ella como si supiera mis exactos pensamientos.
Hoy me topé con un vampiro. Un vampiro de energías, un vampiro de felicidades, un vampiro de alegrías.
Apenas le escuchaba y sus palabras poco a poco se fueron desvaneciendo al igual que ella, todo esto justo frente a mis ojos.
En un momento ya se había ido, y ni siquiera sabía quién o qué era aquel ser. Sólo sabía una cosa, cantaba. La música siempre estuvo allí mientras ella estaba presente, y se calló al ella desvanecerse. Me quedé un rato allí esperando verle otra vez pero no regresó...estuve un par de horas mirando las estrellas bañarse en el horizonte. Decidí regresar...la luz artificial de los postes me daba en la espalda dibujando mi sombra justo enfrente a mis pies.
Mi sombra!!!! ?? No era una sombra cualquiera, ni siquiera era mía...parecía ser un ente salido de una película de misterio, mi sombra tenía vida propia y no era totalmente humana, dos tenebrosas alas le salían de los lados como las de un...vampiro.

1 Comments:
el final me puso el vello de punta..
buen escrito..
un beso...
:-)
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