CUENTO DE NAVIDAD cap III
YO VIAJÉ CON LOS TRES REYES MAGOS
Capítulo III
Me monté en el camello que se notaba feliz por el festín. No hubo necesidad de mirar el papel. Busqué en el cielo la estrella. Y partí rumbo a ella.
Crucé otro mar. Este menos extenso. Al llegar a tierra, no nos detuvimos.
Íbamos como bólidos entre senderos y valles. Cruzamos par de ríos y llegamos a una pequeña aldea en medio de la nada.
Las montañas que la rodeaban se veían despobladas de árboles y desnudas de todo vestigio de vida. Una de ellas humeaba a lo lejos. Era un volcán. La estrella nos guiaba hacia el final de la aldea, allí al fondo había un despeñadero y en el fondo del mismo se veían los escombros de lo que fue la otra parte de la aldea. Un deslizamiento de lodo había sepultado aquel lugar,la imagen era sobrecogedora.
Justo en aquel borde del abismo estaba la última de las chozas. Y allí era donde señalaba la estrella. Como en la anterior había una tenue luz en su interior.
Al asomarme vi tres niños durmiendo juntos, estaban solos. Un varón que tendría unos quince años, una niña de unos 12 años y uno que estaría por los 10.
Tres montoncitos de pasto estaban estratégicamente colocados al lado de una sola lámpara y justo al lado de unas viejas fotos de una pareja de adultos. Su padre y madre.La tragedia los había tocado en el huracán Mitch hacía unos años atrás.
Noté la carta firmada por los tres.
Queridos Reyes Magos
Hace ya mucho tiempo que estamos solos. Extrañamos a nuestros padres. Martita está creciendo y tiene un don para cantar hermoso. Eso es lo que le han dicho en la iglesia. Joselito es tremendo atleta a sus diez años se gana a niños mas grandes de la escuela. Y yo estoy aprendiendo el oficio de albañil por que algún día me gustaría construir casas más seguras para la gente pobre. Se que tienen que visitar a tantos niños que están peor que nosotros pero nos gustaría lo siguiente. A Joselito unas zapatillas de correr, Martita un vestido para los domingos y yo un libro de construcción. Eso es todo.
Gracias
Pedro
Otro nudo en el corazón, otra decisión difícil, un solo obsequio.
Bien,manos a la obra. Comencé por responderles la carta lo mejor que pude
Queridos Pedro, Martita y Joselito
Sus pedidos serán honrados porque han tenido fe. Vayan a la Iglesia y enciendan tres velas. Una por cada uno de ustedes. Y dos velas por sus padres que los cuidan desde el cielo.
Allí recibirán sus obsequios.Terminé escribiendo esto sin saber porqué.
Con amor los Tres Reyes Magos
Luego tal y como hice en el primer hogar busqué que dejar como evidencia de mi visita. Algún regalo, un solo obsequio.
Miré y busqué el turbante sin la esmeralda. Entonces reparé en el bordado de oro de la túnica que llevaba puesta. Esto es oro puro. Servirá para que puedan tener una mejor oportunidad de salir adelante y dar lo mejor de ellos al mundo.
Con cuidado fui rasgando el borde de oro hasta quedarme con una túnica desgarrada como bandera que ha sido destruida por el vendaval. Ahora si que Baltasar me va a escocotar…
El camello comió de aquel pasto. La tierra a pesar de lo pasado era fértil y la hierba fresca y suave. El camello se hartó. Iba feliz y yo con deseos de una ensalada.
Capítulo III
Me monté en el camello que se notaba feliz por el festín. No hubo necesidad de mirar el papel. Busqué en el cielo la estrella. Y partí rumbo a ella.
Crucé otro mar. Este menos extenso. Al llegar a tierra, no nos detuvimos.
Íbamos como bólidos entre senderos y valles. Cruzamos par de ríos y llegamos a una pequeña aldea en medio de la nada.
Las montañas que la rodeaban se veían despobladas de árboles y desnudas de todo vestigio de vida. Una de ellas humeaba a lo lejos. Era un volcán. La estrella nos guiaba hacia el final de la aldea, allí al fondo había un despeñadero y en el fondo del mismo se veían los escombros de lo que fue la otra parte de la aldea. Un deslizamiento de lodo había sepultado aquel lugar,la imagen era sobrecogedora.
Justo en aquel borde del abismo estaba la última de las chozas. Y allí era donde señalaba la estrella. Como en la anterior había una tenue luz en su interior.
Al asomarme vi tres niños durmiendo juntos, estaban solos. Un varón que tendría unos quince años, una niña de unos 12 años y uno que estaría por los 10.
Tres montoncitos de pasto estaban estratégicamente colocados al lado de una sola lámpara y justo al lado de unas viejas fotos de una pareja de adultos. Su padre y madre.La tragedia los había tocado en el huracán Mitch hacía unos años atrás.
Noté la carta firmada por los tres.
Queridos Reyes Magos
Hace ya mucho tiempo que estamos solos. Extrañamos a nuestros padres. Martita está creciendo y tiene un don para cantar hermoso. Eso es lo que le han dicho en la iglesia. Joselito es tremendo atleta a sus diez años se gana a niños mas grandes de la escuela. Y yo estoy aprendiendo el oficio de albañil por que algún día me gustaría construir casas más seguras para la gente pobre. Se que tienen que visitar a tantos niños que están peor que nosotros pero nos gustaría lo siguiente. A Joselito unas zapatillas de correr, Martita un vestido para los domingos y yo un libro de construcción. Eso es todo.
Gracias
Pedro
Otro nudo en el corazón, otra decisión difícil, un solo obsequio.
Bien,manos a la obra. Comencé por responderles la carta lo mejor que pude
Queridos Pedro, Martita y Joselito
Sus pedidos serán honrados porque han tenido fe. Vayan a la Iglesia y enciendan tres velas. Una por cada uno de ustedes. Y dos velas por sus padres que los cuidan desde el cielo.
Allí recibirán sus obsequios.Terminé escribiendo esto sin saber porqué.
Con amor los Tres Reyes Magos
Luego tal y como hice en el primer hogar busqué que dejar como evidencia de mi visita. Algún regalo, un solo obsequio.
Miré y busqué el turbante sin la esmeralda. Entonces reparé en el bordado de oro de la túnica que llevaba puesta. Esto es oro puro. Servirá para que puedan tener una mejor oportunidad de salir adelante y dar lo mejor de ellos al mundo.
Con cuidado fui rasgando el borde de oro hasta quedarme con una túnica desgarrada como bandera que ha sido destruida por el vendaval. Ahora si que Baltasar me va a escocotar…
El camello comió de aquel pasto. La tierra a pesar de lo pasado era fértil y la hierba fresca y suave. El camello se hartó. Iba feliz y yo con deseos de una ensalada.

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