lunes, diciembre 03, 2007

Cuento de Navidad cap II

Capítulo II


Un hombre de mediana estatura, con una barba rojiza y un acento extranjero estaba parado justo en frente. Mire a sus ojos, azules…y de pronto sentí que me hablaban en la mente, telepáticamente.

El hombre sonreía pero a la vez sentía que lo que me iba a decir era sumamente importante. En mi mente escuché las palabras “Soy yo, el de hace 37 años en el pasillo de tu casa. El de la túnica esmeralda bordada de oro” El Rey Mago”

Sacudí mi cabeza…no era algo sencillo de asimilar…pero sentí que era verdad.

Me llamo Baltasar, como sabrás soy uno de los Tres Reyes Magos. El mismo que viste hace ya tanto tiempo.

Pero, pero, pero…balbuceé

Pero nada…nunca has dejado de creer en nosotros, es la verdad, por eso estoy aquí. Necesito de tu ayuda.

¿Yo? , ¿Cómo puedo ayudarte?, soy un simple mortal y pecador…

“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” dijo al tiempo que me extendía la mano.

Le extendí la mía y de pronto me sentí flotar, me iba en un sueño profundo…


No sé cuánto tiempo dormí, pero no podía estar despierto. Al abrir los ojos noté que estoy en una especie de grandes cojines dentro de una carpa blanca como las que usan algunas iglesias, elegantemente adornada con plantas, helechos y pequeñas palmeras,el piso era tierra.

Me incorporé al escuchar voces provenientes del exterior.Veo un par de sandalias puntiagudas de esas que tipo aladino (no sé como llamarlas) al pie de lecho y una túnica verde esmeralda con bordes dorados al lado, y junto a ellas, un tipo de sombrero árabe con una esmeralda del tamaño de un limón en su frente.

Me doy cuenta de que ya no tengo mis ropas, solo algo así como un pijama blanco y una camisa del mismo color,por cierto, sumamente cómodas.

Me puse las sandalias pero no la túnica y caminé hasta la entrada de aquella carpa. Al levantar la cortina que servía de puerta un resoplido me asustó.

¡Un camello!, NOOO!, ¡tres camellos! Me pellizqué para despertarme. El camello me empujó hacia al frente.

Al mirar nuevamente, vi una hoguera y a su alrededor tres figuras sentadas de forma relajada. El paisaje era sobrecogedor. Estaba en medio de un oasis en pleno desierto. El cielo jamás lo había visto tan sembrado de estrellas pero noté que en el horizonte había una enorme, que brillaba más que todas y su luz era perfecta.

Vacilé al principio, pero me dirigí hacia los hombres. La noche estaba fría y aunque aún lo toleraba, no sería por mucho tiempo.

Según me acercaba a la hoguera fui notando los rostros de aquellos tres hombres. Si allí estaba Baltasar el que me encontré en San Juan y los otros dos.

Baltasar se levantó y se me acercó.

“Regresa y ponte la túnica y el turbante luego vienes y te sientas con nosotros”dijo el Mago.


Hice lo que me pidió y regresé. Los tres hombres me hicieron señas de que me les uniera.

Al sentarme los vi claramente. Uno de ellos, el más joven estaba ataviado con un vestido dorado y azul. Su tez era pálida y sus ojos algo almendrados, obviamente debía ser de algún lugar de oriente. El otro, más maduro era de tez oscura, seguramente de aquellas zonas africana, vestía de un rojo brillante con una capa que le hacía competencia a las estrellas. Y por último estaba Baltasar. Curiosamente vestía de una túnica blanca pero no llevaba nada llamativo excepto por un cayado con una enorme perla negra que servía de apoyo para la mano.

Santiago-dijo Baltasar. Te presento a Gaspar…el mago de las riberas del Nilo y a Melchor el mago de oriente. Yo soy el mago del cáucaso y hoy tu me sustituirás.

¿Queeeeeeeeeeeeeeeeee?, exclamé


¿Por qué yo?, pregunté azorado.

Hace 37 años vi en tu mirada esa ilusión…y hace 37 segundos la sigo observando.


Entonces es verdad? no estoy soñando?…Son ustedes los Tres Reyes Magos!!!

Ellos me miraron y se encogieron de hombros como diciéndome “claaaaro bruuuto”,- bueno esa fue mi percepción, creo que ellos no serían capaces de mentir sobre algo que a todas luces es obvio. Porque lo que se ve no se pregunta.


Verás- continuó diciendo Baltasar, que era el más viejo del grupo.

El mundo ha cambiado tanto, las guerras, el hambre, la miseria y todas las calamidades juntas han hecho mella en nosotros.En especial en mi que soy el más viejo. Dijo y continuó;

Gracias a la tradición no tenemos que visitar todos los hogares que creen en nosotros aunque los hemos visitado una vez en la vida, las demás pues ustedes los padres son los encargados de esa tradición en representación nuestra.
El tuyo lo visitamos aquella noche que me viste. Continuó diciendo Baltasar.

¿Pero que pinto yo aquí?, pregunté


Pues tú,Santiago !hoy serás Rey Mago!.

¡Ja ja j, comencé a reir, pero al ver los rostros de los Tres, hice buche y tragué gordo.
Pero si yo no se nada,de sus tareas-me quejé.

Sabes todas y cada una de ellas,lo llevas realizando todas las veces que te acuerdas del prójimo. Por eso te busqué. Se que tienes la madera para sustituirme esta próxima noche de Reyes.

¿Y mi familia?- pregunté

Ellos no se darán cuenta, para cuando todo termine será como si nada hubiese pasado.
Tu deberás visitar éstos lugares que te hemos asignado,son sólo tres hogares.

¿Y cuando llegue a esos hogares que obsequios debo dejar?

-Esa será tu decisión, una sabia. Dijo Gaspar en tono solemne.

-Solo podrás obsequiar tres regalos-. Dijo Melchor,un regalo por hogar.
-Ven conmigo-. Me llamó Baltasar.

Seguí al Viejo Mago que me llevó hasta donde estaba su camello.

Esta es tu montura. Es un buen camello. No te dará problemas y se conoce la ruta. EL te llevará por todos los lugares, dale agua y asegura de que coma solo el mejor pasto,la hierba mala no le sienta bien.
Ahora súbete en él. Que ya los demás están listos. Dijo el mayor de los Magos.

De hecho ya Melchor y Gaspar estaban listos para partir. Me subí a mi montura y me les uní.
¿Qué harás tú, Baltasar?, le pregunté al Sabio

Esperar aquí que me regreses el camello, me contestó mientras me daba la espalda y caminaba a sentarse frente a la hoguera.

Jajaja. Reí

¡Apúrate Santiago!, el camino puede ser hostil- me llamaron los otros dos.

¿Hostil?, para los Reyes Magos.Me pregunté.

Baltasar palmeó el anca del Camello y éste comenzó a galopar frenéticamente sin control.

Suuu suuuu le decía mientras intentaba detener a la bestia. De pronto veo a los otros dos Magos justo a mi lado galopando también, cada vez mas aprisa.Acababa de descubrir a que hostilidad se referían. Ellos sonreían mientras miraban mi cara de pánico intentando encontrar los frenos del desbocado animal.

Una nube de polvo se levantaba según avanzaban los rumiantes. En un momento estábamos sobre el desierto y al próximo segundo estaba galopando sobre las aguas del mar. Aunque nos movíamos a una velocidad increíble era como si fuésemos pastoreando. Dicha calma me tranquilizó, aunque estaba más agarrado que un vaquero amarrado a la montura de un toro salvaje. No me iba a caer.

Nos fuimos acercando a nuestro destino.

Melchor me dijo- aquí nos separamos.

¿Separamos?, pregunté…

¿Acaso no son los tres Reyes Magos que visitan?

Sí,en esencia somos los tres. En la práctica tenemos que dividirnos aunque en caso de necesidad nos encontramos en el segundo de necesitarlo.

Estos son tus tres destinos…me dijo Gaspar, y me entregó un pequeño pergamino con tres direcciones pero solo la primera era visible.Las otras dos, solo sombras oscuras en el papel.
Una vez hayas terminado en ese hogar se te revelará otra dirección hasta que completes todas tus visitas.

Dicho esto tomaron rumbos opuestos dejándome sólo con el camello y la nota.

Leí detenidamente la dirección del papel, no entendía como iba a encontrarla.Era un mero dibujo lleno de siluetas de estrellas, lunas y sombras.

2 Comments:

Blogger Dejame que te cuente said...

Imagino que algunn indicio que ahora mismo se escapa., te lelvara a encontrar esa direcion...
estoy segura de que todo saldra bien..
;-)
un beso

1:15 p. m.  
Blogger SR. R said...

Bueno...estás en lo correcto. Sigue la historia...

2:45 p. m.  

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