(Republicado) cuento de navidad Capitulo I
YO VIAJE CON LOS REYES MAGOS
INTRODUCCION
Hace muchos años cuando era solo un chamaquito de cinco años, en una noche de Reyes tuve el encuentro más anhelado que pueda tener un niño. Encontrarse con que su ilusión se hizo realidad. Salía del dormitorio al cuarto de baño cuando los vi.
Me quedé sin saber que hacer…su vestimenta esmeralda relucía bordados de oro…apenas me dio tiempo para poder verle el rostro…en un fugaz momento ya no estaba ahí pero yo bien sabía que lo había visto y en mi corazón sabia que el lo sabía…
Al día siguiente…la hierba depositada en las cajas de zapatos había desaparecido…los camellos se habían dando un buen atracón. Siempre mis cajas eran abundantes en verdes pastos.
Los regalos…ah todos los que esperaba…el camión TONKA, la nave espacial, los muñecos de acción…todos.
Fue un día muy feliz.
De eso hace ya 37 años…
Capitulo I
Es Navidad…ando como loco pensando ¿qué voy a regalar?, ¿Qué ropa me pondré para la próxima fiesta?, ¿con cuánto dinero dispongo para ésta época?
Apenas tengo tiempo de charlar o de dedicarme a otras cosas. La vida se me hace tan corta. Trabajo, trabajo y más trabajo. Eso es bueno…estoy generando el dinero para festejar. Me podré dar un viajecito y disfrutar de todas esas cosas tan buenas.
Ir al cine, comer en buenos restaurantes, comprarme esas ropas y joyas de marca y hasta ese tan necesario equipo de música para poder ir en mi vehículo con lo más moderno.
Mientras me muevo por el día, ocupado en tantas responsabilidades me entra un mensaje a mi celular…
Lo curioso es que el mensaje entra pero el celular no repicó. Sólo aparece en la pantalla del mismo que “usted tiene un mensaje de voz”…
Me conecto al aparatito mientras con una mano conduzco…zigzagueo un poco…casi me llevo al vehículo de al lado pero el me esquiva hábilmente con un rápido movimiento y dos buenas mentás de madre.
Escucho el mensaje…y el mismo decía así
Hola Santiago… necesito de su ayuda, favor de dirigirse al Parque de las Palomas en frente de la capilla del Cristo. Debe de estar ahí mañana 4 de enero a las 6 de la tarde.
Me quedé esperando algún número a donde llamar, ni siquiera aparecía el número registrado en mi celular que bloquea las llamadas no identificadas.
-Debe de ser algún loco o número equivocado, pero, me llamó por mi nombre…-
Eso me dejó intrigado…pero a los cinco minutos ya lo había borrado de mi lista de asuntos por resolver.
Al llegar a mi casa, me detengo a revisar el correo. Hay varios sobres, facturas de luz, agua, teléfono, cuentas y más cuentas. Entre ellos un sobre más pequeño sin sello postal, sin remitente. Era un sobre de esos que se usan para enviar postales.
Al abrirlo encontré una postal con el arte de un firmamento azul y una solitaria estrella de seis puntas. Una oración llamó mi atención.
Santiago…le espero mañana a las 6 de la tarde en el Parque de las palomas frente a la capilla del Cristo.
Me quedé atónito. Miré a todas partes, esperando encontrar al bromista pero no lo hallé.
Noté que en el reverso de la postal había unas iniciales grabadas en letras esmeraldas con bordes dorados. GMS… ¿Qué significaban?, Bueno si deseaba averiguarlo debía de ir al Parque de las Palomas. Estaba totalmente intrigado a la vez que asustado, pero interesado en resolver el misterio… así que decidí llegarme hasta el sitio señalado.
En la mañana siguiente a pesar de que trabajé con más energías que nunca me sentía ansioso por lo que habría de acontecer. Terminé mis asuntos temprano cosa de no estar a la carrera a la hora de ir al lugar del encuentro. Eran ya las cinco de la tarde. El parque estaba cerrando, así que me quedé observando la bahía desde la muralla que está en la parte trasera de la capilla del Cristo.
La tarde era preciosa. El sol hacía ver las aguas de la bahía de San Juan tan brillantes como la plata más reluciente, mirar demasiado lastimaba un poco la vista. Según avanzaba la puesta del sol los colores del cielo fueron tornándose rosados y anaranjados con breves brochazos de azul añil tiñendo el horizonte cada vez más sombrío. Ya se acercaba la noche.
A las seis me dirigí al frente de la capilla del Cristo. Una bella arquitectura del siglo XVI o XVII…de la época colonial española. Ni un alma en la calle.
El atardecer estaba fresco…
-Hola Santiago- escuché mi nombre.
Me volteé para ver quién era el misterioso autor de los mensajes...
INTRODUCCION
Hace muchos años cuando era solo un chamaquito de cinco años, en una noche de Reyes tuve el encuentro más anhelado que pueda tener un niño. Encontrarse con que su ilusión se hizo realidad. Salía del dormitorio al cuarto de baño cuando los vi.
Me quedé sin saber que hacer…su vestimenta esmeralda relucía bordados de oro…apenas me dio tiempo para poder verle el rostro…en un fugaz momento ya no estaba ahí pero yo bien sabía que lo había visto y en mi corazón sabia que el lo sabía…
Al día siguiente…la hierba depositada en las cajas de zapatos había desaparecido…los camellos se habían dando un buen atracón. Siempre mis cajas eran abundantes en verdes pastos.
Los regalos…ah todos los que esperaba…el camión TONKA, la nave espacial, los muñecos de acción…todos.
Fue un día muy feliz.
De eso hace ya 37 años…
Capitulo I
Es Navidad…ando como loco pensando ¿qué voy a regalar?, ¿Qué ropa me pondré para la próxima fiesta?, ¿con cuánto dinero dispongo para ésta época?
Apenas tengo tiempo de charlar o de dedicarme a otras cosas. La vida se me hace tan corta. Trabajo, trabajo y más trabajo. Eso es bueno…estoy generando el dinero para festejar. Me podré dar un viajecito y disfrutar de todas esas cosas tan buenas.
Ir al cine, comer en buenos restaurantes, comprarme esas ropas y joyas de marca y hasta ese tan necesario equipo de música para poder ir en mi vehículo con lo más moderno.
Mientras me muevo por el día, ocupado en tantas responsabilidades me entra un mensaje a mi celular…
Lo curioso es que el mensaje entra pero el celular no repicó. Sólo aparece en la pantalla del mismo que “usted tiene un mensaje de voz”…
Me conecto al aparatito mientras con una mano conduzco…zigzagueo un poco…casi me llevo al vehículo de al lado pero el me esquiva hábilmente con un rápido movimiento y dos buenas mentás de madre.
Escucho el mensaje…y el mismo decía así
Hola Santiago… necesito de su ayuda, favor de dirigirse al Parque de las Palomas en frente de la capilla del Cristo. Debe de estar ahí mañana 4 de enero a las 6 de la tarde.
Me quedé esperando algún número a donde llamar, ni siquiera aparecía el número registrado en mi celular que bloquea las llamadas no identificadas.
-Debe de ser algún loco o número equivocado, pero, me llamó por mi nombre…-
Eso me dejó intrigado…pero a los cinco minutos ya lo había borrado de mi lista de asuntos por resolver.
Al llegar a mi casa, me detengo a revisar el correo. Hay varios sobres, facturas de luz, agua, teléfono, cuentas y más cuentas. Entre ellos un sobre más pequeño sin sello postal, sin remitente. Era un sobre de esos que se usan para enviar postales.
Al abrirlo encontré una postal con el arte de un firmamento azul y una solitaria estrella de seis puntas. Una oración llamó mi atención.
Santiago…le espero mañana a las 6 de la tarde en el Parque de las palomas frente a la capilla del Cristo.
Me quedé atónito. Miré a todas partes, esperando encontrar al bromista pero no lo hallé.
Noté que en el reverso de la postal había unas iniciales grabadas en letras esmeraldas con bordes dorados. GMS… ¿Qué significaban?, Bueno si deseaba averiguarlo debía de ir al Parque de las Palomas. Estaba totalmente intrigado a la vez que asustado, pero interesado en resolver el misterio… así que decidí llegarme hasta el sitio señalado.
En la mañana siguiente a pesar de que trabajé con más energías que nunca me sentía ansioso por lo que habría de acontecer. Terminé mis asuntos temprano cosa de no estar a la carrera a la hora de ir al lugar del encuentro. Eran ya las cinco de la tarde. El parque estaba cerrando, así que me quedé observando la bahía desde la muralla que está en la parte trasera de la capilla del Cristo.
La tarde era preciosa. El sol hacía ver las aguas de la bahía de San Juan tan brillantes como la plata más reluciente, mirar demasiado lastimaba un poco la vista. Según avanzaba la puesta del sol los colores del cielo fueron tornándose rosados y anaranjados con breves brochazos de azul añil tiñendo el horizonte cada vez más sombrío. Ya se acercaba la noche.
A las seis me dirigí al frente de la capilla del Cristo. Una bella arquitectura del siglo XVI o XVII…de la época colonial española. Ni un alma en la calle.
El atardecer estaba fresco…
-Hola Santiago- escuché mi nombre.
Me volteé para ver quién era el misterioso autor de los mensajes...

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