miércoles, abril 12, 2006

Encuentros III

Encuentros III


Siempre lo hacía. Había tenido a doña fortuna de su parte todo el tiempo. Nadie se explicaba como podía llegar siempre a la hora en que se suponía estaría en otra parte. Ese era su arte su artimaña.

Se sentó como siempre en el mismo lugar de todos los miércoles junto con su primo que siempre le alcahueteaba cuanto capricho se le antojaba, esperando de alguna forma una recompensa carnal de ella. Nunca perdía las esperanzas de poder tener algo con ella.

Ese día como los otros tantos, se sentó a buscar la manera de sonsacar a su primo para que le soltara más dinero para sus sobrados gastos en necedades.

Él como siempre, con cara de complacencia con su cuerpo enjuto entrado en años y pidiendo clemencia le hablaba de todo lo que le daría con tal de que ella le diera de su miel. Le puso la mano sobre la piel y al oído le dijo una poca vergüenza. Ella se retiró pero no se fue, sonrío y le dijo…

-tu siempre, no cambias- al tiempo que le mostraba levemente insinuante uno de los senos. Así lo mantendría interesado pero a la vez de lejos. Él todo babeado ante la visión de aquella voluptuosidad semi mostrada.

Y mientras él la miraba con disimulada lujuria (había demasiada gente alrededor para poder hacer algún movimiento atrevido), por la puerta principal del negocio entró quién menos esperaban.

Se acercó a donde estaban ellos pero sin darse cuenta de su presencia y se sentó justo en la mesa del lado. Ordenó un almuerzo.


La mujer no sabía qué hacer. El primo de pronto se quedó callado y buscó la manera de levantarse de la mesa e ir a pagar la cuenta de forma elusiva para escapar del lugar sin ser visto…

Demasiado tarde…

-buenas tardes Sofía- dijo quién recién llegaba.
¡Veo que ya terminó su visita de las 11 de la mañana! ¡Y bien rápido!, porque son las once y cinco.

¿Cómo le fue?- preguntó

El primo ya había pagado pero se quedó congelado de impotencia al darse cuenta de la situación.
Sofía parecía transparente del miedo. Estaba toda pasmada.

Err, este, que, pues en esas estaba cu..cu..cuaaando me …

-No diga más Sofía se ve que ha estado muy ocupada- cuando termine su informe me lo hace llegar. Ah y, ¡buen provecho!

En la noche… la mujer llega a su casa. Su rostro reflejaba una seriedad inusitada. La casa estaba a oscuras. Su marido no regresaba aún del trabajo. Aunque no lo esperaba a esa hora. Por lo general él trabajaba hasta tarde.

Al encender la luz sin embargo se llevó tremenda sorpresa. Su marido estaba allí esperándola. Había estacionado lejos y caminado hasta la casa.

-Quise sorprenderte- dijo él. Al tiempo que se le acercaba a besarla. Ella no le correspondió el beso…lentamente le dijo.

-Me quedé sin trabajo- y bajó la cabeza.

El la miró detenidamente. Luego le dijo.

-Lo se-

Ella alzó la vista sorprendida.

¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo dijo?,

Verás-dijo el.
-Hace algún tiempo vengo sospechando de ciertas cosas, pero nunca me había motivado a indagar…hasta hoy.

Llamé a tu trabajo, para invitarte a comer pues me fue bien en un negocio y quería celebrarlo. Me dijeron que no estabas que tenías una visita que hacer. Eso fue como a las 10am. Así que me dije, bueno voy a ir a comer solo entonces. Y espero que ella me llame. De hecho te llame varias veces y solo respondió la contestadora.

En fin, justo cuando iba al lugar de almorzar vi tu auto estacionado en ese acogedor restaurante. Y decidí sorprenderte con la buena noticia.

Al asomarme por la puerta te vi en la mesa del fondo, no estabas sola, y vi como le mostrabas medio seno a tu primo que se babeaba de verte. Iba a arrancarles las cabezas a ambos pero entonces vi a tu jefa llegar.

Por la cara que pusiste entendí perfectamente que te habían atrapado haciendo lo que siempre te dije que no hicieras, que te iban a agarrar. Lo que jamás pensé es que te iban a agarrar por partida doble jajaja.

En fin, que quise sorprenderte, te quedaste sin trabajo…y sin marido.

Dicho esto se marchó.

A la mañana siguiente iba el ex esposo en dirección a su trabajo. Había dormido bien, desayunado y a pesar de que se acababa de separar de su mujer no mostraba señales de depresión o coraje.

Caminó hasta la puerta y fue a la calle donde un automóvil se detuvo a recogerlo.

Su mujer por otro lado iba de camino a su ex trabajo a recoger sus pertenencias cuando ve el auto de su jefa pasar por la calle del lado…con su marido de pasajero y su mano en el regazo de ella.