Encuentros II
Encuentros II
Era tarde, sus manos estaban deshechas de tanto trabajar ese día. Sudorosas y con ampollas. Miró su obra, aún faltaba mucho por hacer.
Recogió sus cosas lo mejor que pudo y se marchó. Podía ver las luces de las calles cercanas y le parecía como si hiciesen un túnel para escoltar su humanidad a través de aquellas ya penumbrosas aceras.
Miraba sin ningún tipo de objetivo, sólo caminaba y caminaba. Un reflejo claro le llamó la atención en una esquina al lado de un buzón. Era un sobre. Miró entonces a todas partes y como no vio a nadie lo guardó y siguió su rumbo hacia su casa.
Al llegar a su hogar se sentó en el comedor y dejó caer su cansado cuerpo reclinándolo sobre la silla. Allí estaba cuando decidió mirar el contenido del sobre. ¿Debía?, no era destinatario y no conocía al remitente.
Se levantó y con el sobre en la mano buscó un mapa. Después de varios minutos encontró una dirección que era similar a la del sobre y no muy lejos de donde vivía.
Decidió llevar la carta. Caminó los cuatro bloques que había entre su casa y la del remitente.
Se acercó a la puerta y tocó el timbre.
Una mujer madura en sus 40 muy guapa y de estatus social muy pudiente le abrió.
-Buenas- dijo
Encontré este sobre cerca de un buzón y me dio esta dirección. Y vine a devolverlo.
La mujer miró el sobre y sonrió.
-pase por favor- dijo al tiempo que abría la puerta.
Deseo mostrarle algo.
Me gustaría que me hiciera un trabajo. Es algo muy especial y delicado. He visto como usted trabaja y he observado cada día que pasa por aquí.
Entonces la mujer le extendió el sobre.
-Ábralo- dijo la mujer
-Pero no va dirigido a mí- respondió la cansada figura.
-Bueno, quizás no lleva su nombre pero sí es dirigido para usted, pues usted lo encontró.
La mujer observó mientras, aquellas manos abrían el sobre y los ojos se posaban en una faja de billetes había allí fácilmente $5000.00 dólares.
-Son suyos- Se que hará el trabajo que le voy a encomendar porque su carta de presentación así me lo dice. El trabajo vale $15,000 pero decidí arriesgar una parte para encontrar a alguien como usted.
-¿cuál carta de presentación?- preguntó con cierta sorpresa a la mujer rica.
SU HONRADEZ-respondió ella
Era tarde, sus manos estaban deshechas de tanto trabajar ese día. Sudorosas y con ampollas. Miró su obra, aún faltaba mucho por hacer.
Recogió sus cosas lo mejor que pudo y se marchó. Podía ver las luces de las calles cercanas y le parecía como si hiciesen un túnel para escoltar su humanidad a través de aquellas ya penumbrosas aceras.
Miraba sin ningún tipo de objetivo, sólo caminaba y caminaba. Un reflejo claro le llamó la atención en una esquina al lado de un buzón. Era un sobre. Miró entonces a todas partes y como no vio a nadie lo guardó y siguió su rumbo hacia su casa.
Al llegar a su hogar se sentó en el comedor y dejó caer su cansado cuerpo reclinándolo sobre la silla. Allí estaba cuando decidió mirar el contenido del sobre. ¿Debía?, no era destinatario y no conocía al remitente.
Se levantó y con el sobre en la mano buscó un mapa. Después de varios minutos encontró una dirección que era similar a la del sobre y no muy lejos de donde vivía.
Decidió llevar la carta. Caminó los cuatro bloques que había entre su casa y la del remitente.
Se acercó a la puerta y tocó el timbre.
Una mujer madura en sus 40 muy guapa y de estatus social muy pudiente le abrió.
-Buenas- dijo
Encontré este sobre cerca de un buzón y me dio esta dirección. Y vine a devolverlo.
La mujer miró el sobre y sonrió.
-pase por favor- dijo al tiempo que abría la puerta.
Deseo mostrarle algo.
Me gustaría que me hiciera un trabajo. Es algo muy especial y delicado. He visto como usted trabaja y he observado cada día que pasa por aquí.
Entonces la mujer le extendió el sobre.
-Ábralo- dijo la mujer
-Pero no va dirigido a mí- respondió la cansada figura.
-Bueno, quizás no lleva su nombre pero sí es dirigido para usted, pues usted lo encontró.
La mujer observó mientras, aquellas manos abrían el sobre y los ojos se posaban en una faja de billetes había allí fácilmente $5000.00 dólares.
-Son suyos- Se que hará el trabajo que le voy a encomendar porque su carta de presentación así me lo dice. El trabajo vale $15,000 pero decidí arriesgar una parte para encontrar a alguien como usted.
-¿cuál carta de presentación?- preguntó con cierta sorpresa a la mujer rica.
SU HONRADEZ-respondió ella

2 Comments:
los encuentrso siempre son buenas, sin definiciones, con palabras abundantes o sin ellas.Me parecen buenos.
Te dejo un beso
un periodo de vacaciones me he tomado. Posteo de soslayo y sigo mi camino hasta la semana entrante.
Te saludo amiguita...con otro beso
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