martes, julio 08, 2008

Cuantas?...

otros besos, en otro cuerpo.
Sigo aquí en el mismo lugar de los hechos en un llamado hogar que no es un hecho y sí un desecho. Sigo aquí por lecho y por soledad, con penas raras y prioridades vanas rodeando mis amores, presos y en sinsabores. En permanente ocaso que se niega a anochecer para dar paso a una nueva mañana.
Ira, de la soledad hermana me acomete por ratos, ya los recuerdos gratos se han convertido en suplicios, Dios… levanta este maleficio que han posado sobre mi alma. Libérame de este karma y déjame amar y ser amado (si sé que en el amor no te metes que es cosa de los corazones pero me sobran razones). Mátame el día después y seré feliz porque habré muerto amando y haber sido amado por el ser que más quiero. Eso es lo que te pido Dios.
Sabes que no soy feliz, sabes que con ella encontré mi felicidad y nada ha podido cambiar eso. Pero si tienes otro deber adicional en mi vida. Dímelo. Sabes que la amo.