Sin Margen De Error
En lo que sale la segunda entrega del libro... un corto interludio.
SIN MARGEN DE ERROR…
Era un día cualquiera, me alejaba de los trajines diarios a mi lugar secreto. La paz y tranquilidad en la que me sumía allí no la hallaba en ninguna otra parte.
El tiempo, estando allí se detenía. Entre sueños y recuerdos permanecía atrapado en aquel solitario pero hermoso paraje.
Manantiales de aguas tibias bañaban y mojaban sus entornos. Las montañas y sus contornos siempre me llamaban a explorarlas. Una y otra vez las subía, las bajaba para luego bañarme en aquellas aguas termales donde dejaba mil suspiros pensando en ella.
Sin embargo el camino, las veredas, las aguas y sus calores encerraban sus riesgos. El lugar era elevado, siempre existía el peligro de caer. A pesar de eso nunca tuve miedo.
Iba por el camino imaginándola. ¿Cómo sería? Con aquella sonrisa hermosa, sus nobles sentimientos, su mirada sensual su boca ávida de besos.
El abismo cercano, y yo, caminando por el filo de la roca mientras la escalaba por enésima vez. Ya me conocía el camino…no me dejaba caer.
Imaginaba el fondo del acantilado…sangrado. Mientras la mirada azul del hombre aparecía en los ojos de un extraño o extraña, no estoy seguro.
Seguía subiendo, subiendo, subiendo…mis jadeos evidenciaban el esfuerzo de llegar a la cima…estar allí era el Climax, el placer entero…a punto de caer de nuevo…tu me dices…
“mi amor adentro no”…entre gemidos y latidos.
Me incorporo y me dejo caer a tu lado…he despertado…afuera todo explota…echados uno al lado del otro…se que estoy…sin margen de error.
SIN MARGEN DE ERROR…
Era un día cualquiera, me alejaba de los trajines diarios a mi lugar secreto. La paz y tranquilidad en la que me sumía allí no la hallaba en ninguna otra parte.
El tiempo, estando allí se detenía. Entre sueños y recuerdos permanecía atrapado en aquel solitario pero hermoso paraje.
Manantiales de aguas tibias bañaban y mojaban sus entornos. Las montañas y sus contornos siempre me llamaban a explorarlas. Una y otra vez las subía, las bajaba para luego bañarme en aquellas aguas termales donde dejaba mil suspiros pensando en ella.
Sin embargo el camino, las veredas, las aguas y sus calores encerraban sus riesgos. El lugar era elevado, siempre existía el peligro de caer. A pesar de eso nunca tuve miedo.
Iba por el camino imaginándola. ¿Cómo sería? Con aquella sonrisa hermosa, sus nobles sentimientos, su mirada sensual su boca ávida de besos.
El abismo cercano, y yo, caminando por el filo de la roca mientras la escalaba por enésima vez. Ya me conocía el camino…no me dejaba caer.
Imaginaba el fondo del acantilado…sangrado. Mientras la mirada azul del hombre aparecía en los ojos de un extraño o extraña, no estoy seguro.
Seguía subiendo, subiendo, subiendo…mis jadeos evidenciaban el esfuerzo de llegar a la cima…estar allí era el Climax, el placer entero…a punto de caer de nuevo…tu me dices…
“mi amor adentro no”…entre gemidos y latidos.
Me incorporo y me dejo caer a tu lado…he despertado…afuera todo explota…echados uno al lado del otro…se que estoy…sin margen de error.

5 Comments:
Que bueno encontrarse con el amor sin esos márgenes: los del error.
Me gustó mucho su descripción.
Un beso.
exelente descripcion, no hay errores cuando se ama de verdad y se llega a un encuentro tan placenteramente extremo para el cuerpo y el ama ocmo eso! besoootes!
Que bueno saber que no se es invisible en este mundo de anonimos....gracias por las visitas.
Se empieza a leer y te engancha totalmente...Te felicito!!!
Es un relato hermoso, una preciosa fusión de elementos que estimula, que arrastra tras de sí y... enciende el deseo...
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