La nina en el jardin III y IV
EL PERSONAJE…LA NIÑA DEL JARDÍN III
Al otro día temprano, sábado, decidí ir al jardín para estar más tiempo. Al llegar al lugar llovía a cántaros y no había un alma en el lugar. Todo estaba enlodado y el cielo solo anunciaba un día mojado. Aún así me animé a entrar.
Caminé hasta donde estaba el vetusto edificio no se veía ningún tipo de movimiento en su interior.
-Holaaaaa- me sorprendió Esmeralda saliendo de entre medio de unos arbustos.
- ¿Qué haces ahí? Mojándote con ésta lluvia. Dije.
- Venga - ella me respondió como siempre me había dicho.
- Sígame - añadió
La seguí extrañado. Me interné entre los arbustos y noté que había una vereda, un leve rastro de un camino incipiente. Esmeralda iba de prisa adelante.
-cuidado con el agujero- indicó
¿Qué aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..
Grité mientras caía de bruces en medio de un lodazal adquiriendo un tono marrón en toda mi cara.
-jajajajajajaja- se rió Esmeralda jajajajajaja.
Oye…le dije.
Más despacio. Acoté
Para ser ciega se conocía al dedillo aquella diminuta vereda y apenas yo le podía seguir el paso.
Seguimos el camino hasta llegar a la orilla del río. Un remanso de aguas claras y tranquilas. Esmeralda se acercó a la orilla, se detuvo un momento y metió sus pies en el agua.
-Ven…. Métete al agua está rica. Dijo Esmeralda al tiempo que se metía en el río y se alejaba de la orilla nadando hacia la orilla opuesta. Me acerqué a la orilla…y entonces la vi….
Una figura siniestra estaba parada justo al lado opuesto de la ribera, semieoculto entre los arbustos que crecían a la orilla.
La aquella visión no me gustó y llamé a Esmeralda que nadaba sin darse cuenta en la dirección donde estaba el extraño ser.
¡Esmeraaaaaldaaaa! Le grité con la esperanza de que me oyera. La niña siguió nadando…no me escuchaba. Me lancé al agua y comencé a nadar frenéticamente hacia Esmeralda, braceaba con fuerza y rapidez pero aún así Esmeralda llegó antes a la orilla. Levanté la vista justo al tiempo que la figura le extendía el brazo a Esmeralda y la sujetaba…
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- grité impotente al ver a la niña desaparecer entre el follaje junto a la siniestra figura. Un ser alto vestido con una túnica oscura y con una capucha que no permitía ver el rostro.
Llegué jadeando a la orilla y trastabillando salí del agua…corrí hacia donde los había visto por última vez. No había rastro. Ni siquiera se distinguía un camino, ni huellas…nada.
Me dejé caer aturdido por lo que pasaba. ¿Qué pasó, quién era o qué era aquel ser?, ¿cómo iba a regresar sin Esmeralda?, Era la única persona que estaba en el jardín y los demás al notar la ausencia de Esmeralda me señalarían como sospechoso.
Sólo allí entre aquellos pensamientos tenía que tomar una decisión….regresar y avisar a las autoridades o ir a buscar a la niña en aquel solitario paraje y justo ya con el anochecer encima.
EL PERSONAJE...LA NIÑA DEL JARDÍN CAP IV
La búsqueda
Me levanté lleno de coraje decidido a encontrar a Esmeralda. Busqué entre los arbustos por alguna señal de paso….otra vez y entonces noté que los arbustos formaban un diminuto túnel que se hundía en la espesa maraña de bejucos con espinas.
Me metí y comencé la búsqueda. Iba en silencio. Sólo escuchaba mi respiración y los latidos de mi corazón. Los sonidos de la noche fueron haciendo su aparición según el velo negro extendía su alcance y sólo la luz mortecina de la luna permitía ver entre sombras, la débil silueta del camino.
La vereda se inclinaba cada vez más…iba bajando y de pronto no pude controlar la gravedad…comencé a deslizarme sin control hasta que paré encima de un montón de ramas secas. Todo machucado y rasgado con espinas hasta donde la espalda pierde el nombre…me levanté como mejor pude. El bosque se abría a un campo abierto con una hierba que llegaba a la cintura. Se podía distinguir la vereda ahora más clara por la luz de la luna.
Inicié la marcha. Iba mirando a todas partes…sólo veía hierba y los bordes del campo los marcaba una guardarraya de frondosos árboles que ocultaban cualquier atisbo a lo que estuviese detrás de ellos.
En aquella oscuridad me preguntaba ¿Qué haría si los encontraba?, ¿Qué haría aquel ser?, ¿Cómo estaría Esmeralda?...
De pronto mi vista captó un movimiento entre los árboles adelante. Un leve destello. Parecía la luz de un quinqué, un tenue farol en medio de aquella oscuridad.
Me agaché para no ser visto. Poco a poco me fui acercando al lugar.
En medio de aquel paraje se levantaba una pequeña y ruinosa choza de madera. Era un cajón de cuatro paredes y dos ventanas de puerta a cada lado de la puerta principal. La rodeé.
No tenía más entradas ni más salidas. Por lo que no podría tener la sorpresa a mi favor. Tendría que esperar. ¿Pero cuánto?
Pensaba en cómo estaría Esmeralda. Y en qué estaría haciendo la figura. Decidí acercarme a la ventana más cercana desde donde podía percibir el olor a querosén que quemaba la linterna.
Me coloqué justo al borde debajo del marco de la ventana y me asomé muy cauteloso para no ser visto.
Pude ver a Esmeralda sentada en el suelo. Aparentemente jugaba o estaba entretenida con algo. Desde donde yo estaba no podía ver que era. La figura de la túnica no se veía cerca. Al menos desde donde me encontraba.
Me agaché y pensé en el plan de acción. ¿Qué podría hacer?, decidí alejarme otra vez para vigilar y esperar por el momento oportuno para actuar.
Velaría a que la figura saliera. Si estaba con Esmeralda la seguiría y la atacaría por sorpresa para agarrar a Esmeralda y llevarla corriendo. Por supuesto que no tenía ni puta idea de para donde debía correr.
Esperé por varias horas…no había movimientos en la chocita. La luz seguía encendida y no se escuchaba nada desde adentro.
“Claro, Esmeralda no se da cuenta por ser ciega” A lo mejor está sola y la figura no está allí. Pensé a la vez que me incorporaba y me dirigía nuevamente a la casucha. Definitivamente que voy a entrar. Miré a mí alrededor buscando algo que me sirviera de arma. Un tronco pesado o una rama para golpear al secuestrador y emprender la huída.
Escuche de pronto lo que me pareció el sonido de agua en movimiento y me acerqué a ver de donde provenía.
-el río pasa por aquí también- me dije
Caminé en la dirección del sonido y llegué al río. Era un recodo estrecho, pero obviamente profundo con una caída de agua que lo alimentaba desde arriba. El agua se movía vertiginosamente en dirección del jardín.
Caminé a lo largo de la orilla buscando un punto por donde entrar al agua y poder nadar con Esmeralda río abajo.
Mientras buscaba el lugar me paré sobre una roca para auscultar mejor la ribera. La roca se movió y me hizo perder el balance…caí dentro de ella.
Me había parado en el extremo de una pequeña embarcación de madera que estaba oculta en la maleza. Tenía remos y se notaba en buen estado.
¡Había encontrado el medio de escape!...
Comencé a arrastrar la embarcación hacia el agua. La quería lista para cuando rescatara a Esmeralda. Una vez en el agua me di a la tarea de desamarrarla del cabo que la ataba, pero, el mismo estaba sumergido en el agua.
Me incliné por la borda de la embarcación y metí mis brazos en el agua agarrando la soga con todas mis fuerzas y halándola hacia fuera.
De pronto me siento bajo el agua, no puedo respirar, ¡alguien me está golpeando! , trato de zafarme pero por estar boca abajo se me hace imposible…me siento perder las fuerzas me ahogo….
¡Papá, papá!, dice la pequeña mientras trato de recuperarme, estoy jadeando y me encuentro con los ojitos y la risita de mi pequeña hijita de tres años que me acaba de vaciar un jarro de agua en la cara ¿sin querer?, trepada en mi espalda…. ¡estaba dormido!, era un sueño.
“Trick or Trick Hallowen” me dice riéndose….
- Ven- me haló por el brazo. Miro el reloj son las ocho de la noche. Afuera varios niños piden golosinas mientras van disfrazados de toda clase de personajes.
Salgo y me encuentro con todo un contingente de disfraces, y de caritas traviesas. Los invito a pasar, vienen acompañados de una mujer joven y más atrás veo una niñita vestida de blanco esperando afuera. La llamé y tímidamente se acercó. Vacilante e insegura.
-hola- le saludé
Acércate para que compartas los dulces. Más atrás un grupo de adultos vigilaba a los niños. Entre ellos había uno que me resultaba familiar. Era alto y estaba disfrazado con una túnica oscura y no se le veía el rostro.
La niñita llegó hasta la puerta y como no se atrevía a entrar con los demás niños le pregunté.
-¿Cómo te llamas?-
-Esmeralda-respondió, al tiempo que me miraba con aquellos hermosos ojos azules que no podían ver….
Fin
Al otro día temprano, sábado, decidí ir al jardín para estar más tiempo. Al llegar al lugar llovía a cántaros y no había un alma en el lugar. Todo estaba enlodado y el cielo solo anunciaba un día mojado. Aún así me animé a entrar.
Caminé hasta donde estaba el vetusto edificio no se veía ningún tipo de movimiento en su interior.
-Holaaaaa- me sorprendió Esmeralda saliendo de entre medio de unos arbustos.
- ¿Qué haces ahí? Mojándote con ésta lluvia. Dije.
- Venga - ella me respondió como siempre me había dicho.
- Sígame - añadió
La seguí extrañado. Me interné entre los arbustos y noté que había una vereda, un leve rastro de un camino incipiente. Esmeralda iba de prisa adelante.
-cuidado con el agujero- indicó
¿Qué aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..
Grité mientras caía de bruces en medio de un lodazal adquiriendo un tono marrón en toda mi cara.
-jajajajajajaja- se rió Esmeralda jajajajajaja.
Oye…le dije.
Más despacio. Acoté
Para ser ciega se conocía al dedillo aquella diminuta vereda y apenas yo le podía seguir el paso.
Seguimos el camino hasta llegar a la orilla del río. Un remanso de aguas claras y tranquilas. Esmeralda se acercó a la orilla, se detuvo un momento y metió sus pies en el agua.
-Ven…. Métete al agua está rica. Dijo Esmeralda al tiempo que se metía en el río y se alejaba de la orilla nadando hacia la orilla opuesta. Me acerqué a la orilla…y entonces la vi….
Una figura siniestra estaba parada justo al lado opuesto de la ribera, semieoculto entre los arbustos que crecían a la orilla.
La aquella visión no me gustó y llamé a Esmeralda que nadaba sin darse cuenta en la dirección donde estaba el extraño ser.
¡Esmeraaaaaldaaaa! Le grité con la esperanza de que me oyera. La niña siguió nadando…no me escuchaba. Me lancé al agua y comencé a nadar frenéticamente hacia Esmeralda, braceaba con fuerza y rapidez pero aún así Esmeralda llegó antes a la orilla. Levanté la vista justo al tiempo que la figura le extendía el brazo a Esmeralda y la sujetaba…
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- grité impotente al ver a la niña desaparecer entre el follaje junto a la siniestra figura. Un ser alto vestido con una túnica oscura y con una capucha que no permitía ver el rostro.
Llegué jadeando a la orilla y trastabillando salí del agua…corrí hacia donde los había visto por última vez. No había rastro. Ni siquiera se distinguía un camino, ni huellas…nada.
Me dejé caer aturdido por lo que pasaba. ¿Qué pasó, quién era o qué era aquel ser?, ¿cómo iba a regresar sin Esmeralda?, Era la única persona que estaba en el jardín y los demás al notar la ausencia de Esmeralda me señalarían como sospechoso.
Sólo allí entre aquellos pensamientos tenía que tomar una decisión….regresar y avisar a las autoridades o ir a buscar a la niña en aquel solitario paraje y justo ya con el anochecer encima.
EL PERSONAJE...LA NIÑA DEL JARDÍN CAP IV
La búsqueda
Me levanté lleno de coraje decidido a encontrar a Esmeralda. Busqué entre los arbustos por alguna señal de paso….otra vez y entonces noté que los arbustos formaban un diminuto túnel que se hundía en la espesa maraña de bejucos con espinas.
Me metí y comencé la búsqueda. Iba en silencio. Sólo escuchaba mi respiración y los latidos de mi corazón. Los sonidos de la noche fueron haciendo su aparición según el velo negro extendía su alcance y sólo la luz mortecina de la luna permitía ver entre sombras, la débil silueta del camino.
La vereda se inclinaba cada vez más…iba bajando y de pronto no pude controlar la gravedad…comencé a deslizarme sin control hasta que paré encima de un montón de ramas secas. Todo machucado y rasgado con espinas hasta donde la espalda pierde el nombre…me levanté como mejor pude. El bosque se abría a un campo abierto con una hierba que llegaba a la cintura. Se podía distinguir la vereda ahora más clara por la luz de la luna.
Inicié la marcha. Iba mirando a todas partes…sólo veía hierba y los bordes del campo los marcaba una guardarraya de frondosos árboles que ocultaban cualquier atisbo a lo que estuviese detrás de ellos.
En aquella oscuridad me preguntaba ¿Qué haría si los encontraba?, ¿Qué haría aquel ser?, ¿Cómo estaría Esmeralda?...
De pronto mi vista captó un movimiento entre los árboles adelante. Un leve destello. Parecía la luz de un quinqué, un tenue farol en medio de aquella oscuridad.
Me agaché para no ser visto. Poco a poco me fui acercando al lugar.
En medio de aquel paraje se levantaba una pequeña y ruinosa choza de madera. Era un cajón de cuatro paredes y dos ventanas de puerta a cada lado de la puerta principal. La rodeé.
No tenía más entradas ni más salidas. Por lo que no podría tener la sorpresa a mi favor. Tendría que esperar. ¿Pero cuánto?
Pensaba en cómo estaría Esmeralda. Y en qué estaría haciendo la figura. Decidí acercarme a la ventana más cercana desde donde podía percibir el olor a querosén que quemaba la linterna.
Me coloqué justo al borde debajo del marco de la ventana y me asomé muy cauteloso para no ser visto.
Pude ver a Esmeralda sentada en el suelo. Aparentemente jugaba o estaba entretenida con algo. Desde donde yo estaba no podía ver que era. La figura de la túnica no se veía cerca. Al menos desde donde me encontraba.
Me agaché y pensé en el plan de acción. ¿Qué podría hacer?, decidí alejarme otra vez para vigilar y esperar por el momento oportuno para actuar.
Velaría a que la figura saliera. Si estaba con Esmeralda la seguiría y la atacaría por sorpresa para agarrar a Esmeralda y llevarla corriendo. Por supuesto que no tenía ni puta idea de para donde debía correr.
Esperé por varias horas…no había movimientos en la chocita. La luz seguía encendida y no se escuchaba nada desde adentro.
“Claro, Esmeralda no se da cuenta por ser ciega” A lo mejor está sola y la figura no está allí. Pensé a la vez que me incorporaba y me dirigía nuevamente a la casucha. Definitivamente que voy a entrar. Miré a mí alrededor buscando algo que me sirviera de arma. Un tronco pesado o una rama para golpear al secuestrador y emprender la huída.
Escuche de pronto lo que me pareció el sonido de agua en movimiento y me acerqué a ver de donde provenía.
-el río pasa por aquí también- me dije
Caminé en la dirección del sonido y llegué al río. Era un recodo estrecho, pero obviamente profundo con una caída de agua que lo alimentaba desde arriba. El agua se movía vertiginosamente en dirección del jardín.
Caminé a lo largo de la orilla buscando un punto por donde entrar al agua y poder nadar con Esmeralda río abajo.
Mientras buscaba el lugar me paré sobre una roca para auscultar mejor la ribera. La roca se movió y me hizo perder el balance…caí dentro de ella.
Me había parado en el extremo de una pequeña embarcación de madera que estaba oculta en la maleza. Tenía remos y se notaba en buen estado.
¡Había encontrado el medio de escape!...
Comencé a arrastrar la embarcación hacia el agua. La quería lista para cuando rescatara a Esmeralda. Una vez en el agua me di a la tarea de desamarrarla del cabo que la ataba, pero, el mismo estaba sumergido en el agua.
Me incliné por la borda de la embarcación y metí mis brazos en el agua agarrando la soga con todas mis fuerzas y halándola hacia fuera.
De pronto me siento bajo el agua, no puedo respirar, ¡alguien me está golpeando! , trato de zafarme pero por estar boca abajo se me hace imposible…me siento perder las fuerzas me ahogo….
¡Papá, papá!, dice la pequeña mientras trato de recuperarme, estoy jadeando y me encuentro con los ojitos y la risita de mi pequeña hijita de tres años que me acaba de vaciar un jarro de agua en la cara ¿sin querer?, trepada en mi espalda…. ¡estaba dormido!, era un sueño.
“Trick or Trick Hallowen” me dice riéndose….
- Ven- me haló por el brazo. Miro el reloj son las ocho de la noche. Afuera varios niños piden golosinas mientras van disfrazados de toda clase de personajes.
Salgo y me encuentro con todo un contingente de disfraces, y de caritas traviesas. Los invito a pasar, vienen acompañados de una mujer joven y más atrás veo una niñita vestida de blanco esperando afuera. La llamé y tímidamente se acercó. Vacilante e insegura.
-hola- le saludé
Acércate para que compartas los dulces. Más atrás un grupo de adultos vigilaba a los niños. Entre ellos había uno que me resultaba familiar. Era alto y estaba disfrazado con una túnica oscura y no se le veía el rostro.
La niñita llegó hasta la puerta y como no se atrevía a entrar con los demás niños le pregunté.
-¿Cómo te llamas?-
-Esmeralda-respondió, al tiempo que me miraba con aquellos hermosos ojos azules que no podían ver….
Fin

1 Comments:
Correcto...un cacique Taino.
Ya sabe pues de donde vengo.
Pronto comienzo la proxima entrega...algo mas complicada por el tema y los personajes pero ya mismito sale el primer capitulo. Por ahora un entremes...
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