jueves, octubre 27, 2005

El Libro de los Suenos

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS

Capítulo I

La paciencia se agotaba…allí sentadas aquellas diez almas esperaban su tutor. El que sería en las tardes su mentor para sacarlos del marasmo, del aburrimiento, del ocio…sin trabajo…del dormir sin soñar…del insomnio despierto.

No tendrían más de 16 años y ya allí estaban…mirándose las caras con caras de indiferencia.

Néstor…era el mayor de los que estaban presentes. Joven que guardaba bien sus pensamientos, pero que andaba por malos pasos. Hacía poco las autoridades lo había sacado del punto junto con otro amigos. Su abogado le consiguió la oportunidad de estar afuera con la condición de que terminaría sus estudios. Su familia a pesar de que se preocupaba por él no había podido influir sobre las amistades, hasta aquel día que los agarraron a todos. Cada uno de sus amigos estaba preso…menos él.

Javier…era todo lo opuesto a Néstor. Un muchacho tranquilo, hábil en los números y la ciencia. Su padre se había marchado del hogar hacia ya ocho años y a pesar de que lo procuraba, Javier nunca le devolvió las llamadas ni los recados. Para él su padre no existía. En su mirada había un dejo de tristeza aunque lo disimulaba.

Rebeca…tendría unos 15 años cuando quedó embarazada. Ahora llevaba como seis meses de embarazo. Su futuro no perfilaba nada sencillo. A esa edad a punto de ser madre. El padre de la criatura en la huída. Ella estaba allí por que deseaba poder prepararse para su futuro a pesar de lo que le venía.

Lorenzo…era el atleta del grupo, no andaba en vicios y tenía fama de enamorado. Le sobraban las chicas. Era un joven con un aire de grandeza y algo arrogante. Estaba allí porque no era muy aplicado en los estudios y el entrenador lo obligó a participar o le quitaban la beca deportiva.


Siempre en los grupos hay un payaso, el que siempre anda con buen humor a pesar de que se les esté cayendo la casa encima. Esos que tienen un comentario jocoso para cada situación, no importaba la seriedad que tuvieran. Así era Frankie, necesitaba mantener su promedio…tantas bromas habían agotado la paciencia de sus maestros.


Aliana era la imagen de la chica popular. Vestía a la moda y siempre estaba bien maquillada. Le había puesto los ojos a Lorenzo desde el primer momento en que lo vio. Su actitud hacia los demás era de menosprecio. Ella era una damita de clase…aunque tampoco estaba bien el él colegio. Sus padres la matricularon en aquel curso, que a ella le pareció absurdo hasta que conoció a Lorenzo.


Pilar…la más seria, parecía de esas come libros, pero tenía problemas de atención. Se le dificultaba la lectura. Era muy inteligente pero sus notas reflejaban otra cosa. Su madre y su padre deseaban ayudarla pero no sabían cómo así que la apuntaron en aquellas tutorías que habían visto en un anuncio del dominical.


Ramón y Sigfredo…hermanos gemelos. Traviesos. Tenían el mismo problema. Ambos eran hiperactivos y volvían locos a todos sus maestros. Si uno era terrible el otro hacía el entry y el tiempo de la clase se le iba al maestro llamando a uno pensando que era el otro…terminando por sacar a ambos.


Gloria…era por decirlo así la atrevida del grupo. Como dicen por ahí…iba a todas…
Era menuda pero se le veía con una energía y unos deseos de explorar cosas nuevas. Estaba allí por su propio interés. Había visto el anuncio y decidió averiguar de qué se trataba.


Así pues estaban todos sentados en los escritorios de aquel lugar extraño. El edificio sólo tenía una sala grande. Era más bien una casona a la que le quitaron todas las paredes. Estaba ubicada al lado de varios edificios altos los cuales la ocultaban de la vista.

Era una estructura vieja, pero bien cuidada. Por fuera los jardines se observaban podados y en el patio trasero había un camino vecinal que conectaba aquel lado del vecindario con otro vecindario adyacente.

Los muchachos estaban cada cual en lo suyo…en silencio. Nada normal para esa edad.


La puerta del salón se abrió y cargad0 de libros y cuadernos…que le ocultaban el rostro venía este hombre, flaco, vestido con sudadera y mirando al piso a través de los libros para no caer.

¿Profesor?- preguntó Gloria al tiempo que todos levantaban la vista hacia la enclenque figura cargada de libros…

-no- no soy el profesor. Dijo el hombre.

El profesor es….
Y mirando hacia la puerta señaló…

Ella. Dijo para completar.

En la puerta estaba una mujer en sus 40. Muy bien arreglada. Con una cara de ángel y un cuerpo de pecado.

Lorenzo abrió la boca y casi se le salen las babas.
Aliana la miró como la contrincante. La enemiga.
Y le metió un codazo a Lorenzo…como diciéndole eres mío ¿que te crees?

Javier…la miró interesado, pero, no dijo nada. El estaba en su propio pensar. Callado se limitó a esperar que la maestra hablara.

Rebeca…se enderezó en el pupitre como mejor pudo. Su barriga abultada apenas le permitía alguna comodidad y tenía que ir al baño cada cinco minutos y la verdad era que estaba cansada. No obstante había hecho una promesa a su criatura por nacer. Terminaría sus estudios y haría el grado universitario.


Frankie bromeaba a Pilar mofándose de la apariencia de estofota de la chica. Esta lo miraba con cierto coraje, pero lo ignoraba. A veces los varones cuando están interesados en una chica actúan de las formas más estúpidas.

A los gemelos les había dado con Gloria. Y ella parecía llevarse bien con ellos. Le agradaban aunque notaba que ellos le estaban haciendo de bromas haciéndose pasar el uno por el otro.

-“buenos días”- dijo la dama
“mi nombre es Raquelín Osorio y soy la encargada de asegurarme de que puedan completar las tareas para las cuales están aquí.


La voz de aquella mujer los paralizó por un instante. Su presencia menuda…de complexión delgada cabellos ensortijados y una mirada penetrante pero a la vez receptiva.

-buenos diassss- todos dijeron como rebaño de becerros repitiendo los mugidos de la vaca.

Muy bien…Ya que estamos aquí por que no se presentan uno a uno…
Dijo la maestra


Todos y cada uno fueron levantando la mano y más o menos contaron algo de su vida.

Ella leía todos los expedientes y poco a poco iba conociendo a sus muchachos.

Las primeras semanas fueron tranquilas. Ella se mantenía ayudando a todos…y en esencia los muchachos habían hecho el trabajo, pero no se veían satisfechos. Había algo en sus semblantes de que les faltaba algo.

Una tarde luego de un día especialmente cargado; Rebeca presentaba malestares frecuentes, Javier estaba sumido en un cavilar profundo, Lorenzo y Aliana (ya se habían convertido en noviecitos) habían discutido, Néstor tenía cita con el oficial de probatoria, Pilar no se estaba quieta en su pupitre y sólo deseaba marcharse, estaba cansada. Los gemelos estaban con Frankie haciendo bromas a Gloria que al parecer estaba por esos días por que su nivel de tolerancia estaba…digamos en el fregadero…la maestra Osorio se paró a mitad de clase…

-¡BASTA YA!, le dijo a los muchachos. A ver que van a hacer con sus vidas. Continuó hablando.

Vamos a hacer algo distinto.

Todos callaron….

Mientras se cruzaban las miradas Osorio buscaba afanosamente algo en su maleta…una especie de bulto cartera con espacio para llevar toda una compra de la semana.

Buscó y rebuscó. Todos la miraban extrañados. Era como si la vida de la maestra dependiera de lo que buscaba… ¡que equivocados estaban!, era la de ellos y no lo sabían.

- Listo- dijo aliviada la profesora.

Y sacó una pequeña libreta de direcciones y teléfonos. Urgó nuevamente en aquella trampa llamada cartera. Sacó el celular y marcó rápidamente un número.

Nadie hablaba…todos la miraban…

¿Qué hacía ella? Esa era la pregunta.

¿Hola?- preguntó la profesora

Si, es la profesora Osorio ¿se acuerda?,

Muy bien ¿y usted?

Le llamo porque creo que ha llegado el momento indicado…

“momento indicado” aquellas palabras levantaron una serie de murmullos entre los jóvenes. Estaban tan absortos en la conversación de su maestra que habían dejado todo para escucharla.


-bien- continuó hablando con su interlocutor al otro lado del teléfono.

Me parece perfecto…el viernes saldremos para allá y el domingo estamos de vuelta.

Todos se miraban extrañados…de ¿qué hablaba su maestra?, ¿quienes saldrían el viernes para regresar domingo?

La profesora terminó la llamada y se dirigió a sus alumnos.

-este viernes saldremos para quedarnos en un lugar especial- ya sus padres sabían de esto. Los permisos estaban allí en la mano de la profesora. Era un acuerdo desde el principio del programa…

Y, ¿a dónde vamos? Preguntó Néstor…con rostro desafiante.

-Néstor- dijo la profesora

Irás a donde vaya el grupo o con tu oficial de probatoria.

Néstor sonrió tímidamente y se volvió a sentar…no se le escuchó ni un suspiro.

El viernes iremos a un lugar apartado…traigan ropa adecuada y vengan listos y despiertos. Todos a las ocho de la mañana para aprovechar el día…- dijo sonriendo la profesora.

¡Nadie está excusado!, ¿entendido?...

Todos asintieron a su modo…

Al otro día todos estaban presentes a la hora señalada. Cuando llegaron la profesora ya estaba allí.

¿Esta maestra duerme aquí?- preguntó Frankie bromeando

Un Autobús esperaba frente al edificio….

3 Comments:

Blogger coral said...

me gustó...

4:29 a. m.  
Blogger SR. R said...

Gracias...y bienvenida a mi aposento...ya le estare visitando no lo dude..

6:23 a. m.  
Blogger இலை Bohemia இலை said...

Hola gracias por tu visita y tu inspirador y reflexivo comentario. Me quedo por aquí leyéndote, hay mucho por leer...
Un abrazo

3:59 p. m.  

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