martes, junio 13, 2006

Encuentros IX capitulo 5 Fin

CAPITULO V


A tientas otra vez en el oscuro fondo del bote volcado hurgó con rapidez el espacio del compartimiento. Nada, al parecer no quedaba nada más.

Comenzó a salir cuando sitió algo que se le atoraba en la pierna impidiéndole salir completamente de debajo de la superficie. Apenas podía sacar la nariz del agua lo suficiente para respirar. Se volvió a sumergir y buscó su pierna para llegar a lo que le apresaba.

Ligeramente lo fue tocando, era la correa de un bulto. El bulto donde guardaba algunas herramientas tales como cuchillo y algunos hilos de pescar así como señuelos. Se zafó a tiempo para volver a respirar y logró sacar el bulto fuera del agua.

Trabajosamente se subió a su asidero. El último lugar donde podía sostenerse fuera del agua.

La madrugada era cruelmente fría, pero él apenas lo sentía. Era el sexto día en madrugada y presentía que su suerte iba a cambiar con la salida del sol.

Se tiró sobre el casco del bote y por vez primera en tres días decidió dormirse sin importar sino despertaba.

- ¿Tanto esperar por este momento y ahora no te vas?- le dijo una voz con acento de ola.
- ¿qué vas a hacer?, cuando ya no puedas seguir. Repitió la voz.
- ¡Anda te reto a que me venzas!-volvió a exclamar con voz de espuma
- Hasta aquí llegaste eres mío y de mi mar dijo el hades…ya no puedes mas te he vencido. Mañana serás mío.

El hombre murmuraba entre sueños…

Una niña de cabellos dorados le sonreía. Sus bracitos se le enroscaron en el cuello y con su dulce vocecita le decía que la cargara al hombro y la llevara con el.

Se la montó a cuestas, “te amo” decía con voz melodiosa la pequeña. El hombre la paseaba entre risas por las arenas blancas de su isla preferida.

¿Papá me muestras las sirenas? ¡Papá…papá…papá!

Poco a poco el hombre fue abriendo los ojos. Una luz le cegaba. Ya no había agua a su alrededor…un grupo de rostros le miraban y unas manitos le agarraban las quemadas mejillas.

Sus ojos encontraron los de su niña…había regresado. Una voz le habló desde lo profundo de su cabeza.

¿Y bien?, preguntó. Ahora que estás aquí ¿qué harás?
El hombre cerró los ojos mientras abrazaba a su hijita que no dejaba de darle besos y abrazos.

Vivir- respondió y sonrió.

Pues que así sea dijo la voz…


Fin

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Best regards from NY! » » »

3:14 p. m.  

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