Encuentros VII
ENCUENTRO VII
Iba por la autopista a toda velocidad. La música llenaba el aire que le encerraba en su mundo de cuatro ruedas y poderoso corazón movido por combustión explosiva.
Serían poco más de las cuatro de la tarde y el tráfico pico iba acumulándose en una hilera interminable de luces rojas que evidenciaban en detenida hegemonía la mayúscula congestión que se formaba.
Su mirada estaba perdida en el asfalto…no vio nada, ni siquiera un sobresalto.
-¿vamos?- preguntó la mujer que estaba sentada a su lado.
El la miró y le sonrió.
-¿vamos?- dijo él.
Si….acompáñame dijo ella nuevamente. Esto no se va a mover más.
El hombre la miró con cierta confusión. Tenía prisa por llegar pero sintió de pronto que no avanzaba y que todo a su alrededor se movía aceleradamente.
De pronto vio con horror lo que causaba el enorme embotellamiento.
Un terrible choque de autos…aparentemente un camión de arrastre de contenedores contra un pequeño auto deportivo.
Quiso ir a ver pero la mujer lo detuvo.
-No, mejor no vayas- dijo ella mirándolo a los ojos.
-¡Pero puedo ayudar!- respondió el hombre
¡Voy a ver que puedo hacer!
Y presuroso se dirigió hacia el lugar siniestrado.
La gente se arremolinaba alrededor pero no podía hacer nada. El pequeño vehículo apenas se veía debajo de la mole metálica que lo aprisionaba. Un brazo se veía colgando inerte de la puerta del conductor.
El hombre ya estaba cerca y lo único que veía era a la gente arremolinada….
-déjenme pasar-habló en voz alta para poder llegar hasta la víctima
Nadie le respondió. El hombre volvió a hablar y entonces la mujer que le acompañaba le alcanzó y le dijo.
- Ven ya hiciste todo lo que podías hacer aquí, te esperan en otro lugar
El hombre se volteó hacia ella. No comprendía. Entonces volvió su vista hacía el brazo inerte que colgaba de la puerta.
Llevaba un reloj que le pareció conocido. Se miró su muñeca y notó que no llevaba su reloj.
Volvió a mirar el choque…aquel auto…deportivo se parecía al de…!él!...
No…no…no… no puede ser
Entonces la mujer que estaba le tomó de la mano y se lo llevó alejándolo de la escena.
- Ven…vamos, te esperan.
El hombre comenzó a temblar y de pronto sintió una fuerza muy superior a él sacándolo hacia una luz en medio de un oscuro túnel.
Unas manos fuertes lo sostuvieron pues casi no podía respirar.
En una sala de un hospital, el médico le decía a su paciente.
Señora aquí tiene usted una hermosa y saludable niña.
Iba por la autopista a toda velocidad. La música llenaba el aire que le encerraba en su mundo de cuatro ruedas y poderoso corazón movido por combustión explosiva.
Serían poco más de las cuatro de la tarde y el tráfico pico iba acumulándose en una hilera interminable de luces rojas que evidenciaban en detenida hegemonía la mayúscula congestión que se formaba.
Su mirada estaba perdida en el asfalto…no vio nada, ni siquiera un sobresalto.
-¿vamos?- preguntó la mujer que estaba sentada a su lado.
El la miró y le sonrió.
-¿vamos?- dijo él.
Si….acompáñame dijo ella nuevamente. Esto no se va a mover más.
El hombre la miró con cierta confusión. Tenía prisa por llegar pero sintió de pronto que no avanzaba y que todo a su alrededor se movía aceleradamente.
De pronto vio con horror lo que causaba el enorme embotellamiento.
Un terrible choque de autos…aparentemente un camión de arrastre de contenedores contra un pequeño auto deportivo.
Quiso ir a ver pero la mujer lo detuvo.
-No, mejor no vayas- dijo ella mirándolo a los ojos.
-¡Pero puedo ayudar!- respondió el hombre
¡Voy a ver que puedo hacer!
Y presuroso se dirigió hacia el lugar siniestrado.
La gente se arremolinaba alrededor pero no podía hacer nada. El pequeño vehículo apenas se veía debajo de la mole metálica que lo aprisionaba. Un brazo se veía colgando inerte de la puerta del conductor.
El hombre ya estaba cerca y lo único que veía era a la gente arremolinada….
-déjenme pasar-habló en voz alta para poder llegar hasta la víctima
Nadie le respondió. El hombre volvió a hablar y entonces la mujer que le acompañaba le alcanzó y le dijo.
- Ven ya hiciste todo lo que podías hacer aquí, te esperan en otro lugar
El hombre se volteó hacia ella. No comprendía. Entonces volvió su vista hacía el brazo inerte que colgaba de la puerta.
Llevaba un reloj que le pareció conocido. Se miró su muñeca y notó que no llevaba su reloj.
Volvió a mirar el choque…aquel auto…deportivo se parecía al de…!él!...
No…no…no… no puede ser
Entonces la mujer que estaba le tomó de la mano y se lo llevó alejándolo de la escena.
- Ven…vamos, te esperan.
El hombre comenzó a temblar y de pronto sintió una fuerza muy superior a él sacándolo hacia una luz en medio de un oscuro túnel.
Unas manos fuertes lo sostuvieron pues casi no podía respirar.
En una sala de un hospital, el médico le decía a su paciente.
Señora aquí tiene usted una hermosa y saludable niña.

4 Comments:
Lo que es muerte para uno para otro es vida...es lo que se dice la dicotomia de la existencia. Una contradiccion necesaria y real. Los polos opuestos.Lo real y lo imaginado.
Lo cierto y lo desconocido.
el ying y el yang...
Hola Sr. R. ¿Cómo estás? Espero que muy bien.
Besotes!!!!!
Lei.
Siempre leo y siempre tengo gaans de dejarte un beso
Very pretty site! Keep working. thnx!
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