El reino de la reina...
No quedó nada más por hablar. Ella se retiraba a sus territorios. Él se marchaba para los suyos. El acuerdo ya estaba sellado.
Ambos sabían que el tiempo y la confianza harían el resto. Todas aquellas miradas, aquellas caricias, aquellas soledades compartidas quedaron atrás, como parte de un hermoso recuerdo que les acompañaría por el resto de sus días.
Qué gran alegría de él de saberse protector de un tesoro tan valioso como lo era ese amor transformado en amistad. Más valioso que el más preciado metal que la más brillante gema.
Ahora para uno vendrían tiempos borrascosos para la
Otra, tiempos de aventura y exploración. Tiempos de vida.
La palabra compromiso, adquirió otro significado. La palabra amor se hizo tan grande que ocupó todo el aire que les rodeaba y les llenó de su aliento.
El tiempo se hizo lento…interminablemente lento ante la ya decidida partida.
Aún así, el supo su misión y la aceptó con gallardía, Era un caballero y ella una reina. No podía aspirar a ella, aunque se sentía rey sin corona.
El se retiró a defender la bandera de su señora y la del futuro rey. Ella a reinar en su castillo junto al monarca de su corazón.
Así las cosas, galopa hacia el lejano país de la tolerancia. Ella su reina, lo ve alejarse y una sonrisa le regala al tiempo que se lleva la mano al pecho en una señal que el conocía. Así lo sintió y marchó tranquilo. Siempre estaría allí por ella.
Ambos sabían que el tiempo y la confianza harían el resto. Todas aquellas miradas, aquellas caricias, aquellas soledades compartidas quedaron atrás, como parte de un hermoso recuerdo que les acompañaría por el resto de sus días.
Qué gran alegría de él de saberse protector de un tesoro tan valioso como lo era ese amor transformado en amistad. Más valioso que el más preciado metal que la más brillante gema.
Ahora para uno vendrían tiempos borrascosos para la
Otra, tiempos de aventura y exploración. Tiempos de vida.
La palabra compromiso, adquirió otro significado. La palabra amor se hizo tan grande que ocupó todo el aire que les rodeaba y les llenó de su aliento.
El tiempo se hizo lento…interminablemente lento ante la ya decidida partida.
Aún así, el supo su misión y la aceptó con gallardía, Era un caballero y ella una reina. No podía aspirar a ella, aunque se sentía rey sin corona.
El se retiró a defender la bandera de su señora y la del futuro rey. Ella a reinar en su castillo junto al monarca de su corazón.
Así las cosas, galopa hacia el lejano país de la tolerancia. Ella su reina, lo ve alejarse y una sonrisa le regala al tiempo que se lleva la mano al pecho en una señal que el conocía. Así lo sintió y marchó tranquilo. Siempre estaría allí por ella.

4 Comments:
Antes de acostarme a dormir. Quiero decir que me acuesto feliz porque pude ver seres sonreir...y yo sentir esa risa tambien
No dejarme ganar. No dejar de decir la ultima palabra. No querer que el sueño lo atrape.
Que tendrán las noches que me hacen desear que el sueño no venga.
Sellar un acuerdo. Sellarlo entre él y ella es hermoso.
Irse sabiendo que hay un lugar donde volver. Irse para saber que él se queda ahí, en su territorio con su reina pero regalando confianza, simplemente regalando.
Tu escrito me gusta, me llega y me hace sonreír, una vez más.
Te mando un beso
Un escrito que hace sonreir al pensar como algo triste se puede transformar en bello y darnos alegría.
"La palabra amor se hizo tan grande que ocupó todo el aire que les rodeaba y les llenó de su aliento."
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