Encuentros...
Una serie de casualidades o causalidades rodean nuestras acciones. Una serie de encuentros modifican nuestros pasos dia a dia. Todos los dias nos encontramos.
Encuentro
Un día antes había investigado el lugar. Parecía seguro. Los rumores no serían confirmados. El destino estaba de su lado.
No había miradas furtivas ¿o si?, rostros desconocidos y conversaciones ajenas al entorno.
- ¿Qué desea tomar?- pregunta la dependiente del bar.
-Una cerveza- dice el hombre de mediana edad al tiempo que mira su reloj y apura el primer sorbo de la helada levadura.
Mucho tiempo hacía que deseaba conocerla. Un secreto callado. Un silencio que se ocultaba en el disimulo de la indiferencia.
Hoy ella le había confesado que también quería conocerle. Y allí estaba él tranquilo, intranquilo, esperando que hubiesen sido verdad las palabras de aquella hermosa mujer que de pronto se le anunciaba presente.
Iba por su segunda cerveza. Cuando sintió pasar una sombra cerca. Con el rabo del ojo miró de forma disimulada y extendió una silla al tiempo que se volteaba para encontrarse con la imagen de aquella figura.
Trigueña esbelta, de mirada resuelta y paso seguro. Vestía de chaqueta negra con una blusa del mismo color que adornaba con las siluetas de sus hermosos senos escondidos bajo un collar de escamas tornasol.
Su cabello teñido de rubio y sus labios levemente pintados de un rosa purpúreo, invitaban a leerlos con un beso.
Ella se sentó mirando desconfiada hacia todas partes. Ambos sabían las reglas del juego.
-¿Qué deseas tomar?- dijo él.
Una cerveza liviana respondió ella al tiempo que llevaba su cabello hacia atrás en una forma sensual que deleitaba los ojos de su acompañante.
Charlaron por algún rato. Secretos y no secretos. Se sinceraron. Algo estaba en juego. ¿Sería verdad?, Cada vez se hacía más evidente lo que pasaba y llegó la hora de marcharse.
El se levantó primero, ella decidió ir al tocador en lo que él pagaba la cuenta y ambos coincidieron en la salida.
Fueron caminando distraídamente hasta sus respectivos autos. Allí ella se despidió.
-Gracias- dijo
La he pasado muy bien espero que podamos repetir el encuentro.
El hombre sonrío y le dijo
También la pasé muy bien, y sí, deseo volver a verte…
Acto seguido ella se despidió con un beso que rozó las comisuras de sus labios.
Eso era más de lo que podía esperar él. Quedó de pronto establecido. ¡Si quieres más tendrás que buscarlo!, El se acercó a ella, al tiempo que ella se acomodaba en el vehículo.
¿Esa es la forma en que de verdad te quieres despedir?, dijo él conociendo de antemano la respuesta.
Se acercó a sus labios, y la besó. Tiernamente con sentimiento. Sólo así los besos cuentan. Cuando llevan sentimiento. Sus ojos cerrados fueron cómplices de aquel efímero placer.
Dulces y suaves, quería explorarlos a fondo, pero sólo fue una muestra, otro día sería, un día a la vez.
Ambos sonrieron. El hielo del miedo, y la confidencia había desaparecido. Otro encuentro comenzaba a gestar. No había marcha atrás.
Ambos marcharon por rumbos opuestos, ambos iban por el mismo rumbo…
Encuentro
Un día antes había investigado el lugar. Parecía seguro. Los rumores no serían confirmados. El destino estaba de su lado.
No había miradas furtivas ¿o si?, rostros desconocidos y conversaciones ajenas al entorno.
- ¿Qué desea tomar?- pregunta la dependiente del bar.
-Una cerveza- dice el hombre de mediana edad al tiempo que mira su reloj y apura el primer sorbo de la helada levadura.
Mucho tiempo hacía que deseaba conocerla. Un secreto callado. Un silencio que se ocultaba en el disimulo de la indiferencia.
Hoy ella le había confesado que también quería conocerle. Y allí estaba él tranquilo, intranquilo, esperando que hubiesen sido verdad las palabras de aquella hermosa mujer que de pronto se le anunciaba presente.
Iba por su segunda cerveza. Cuando sintió pasar una sombra cerca. Con el rabo del ojo miró de forma disimulada y extendió una silla al tiempo que se volteaba para encontrarse con la imagen de aquella figura.
Trigueña esbelta, de mirada resuelta y paso seguro. Vestía de chaqueta negra con una blusa del mismo color que adornaba con las siluetas de sus hermosos senos escondidos bajo un collar de escamas tornasol.
Su cabello teñido de rubio y sus labios levemente pintados de un rosa purpúreo, invitaban a leerlos con un beso.
Ella se sentó mirando desconfiada hacia todas partes. Ambos sabían las reglas del juego.
-¿Qué deseas tomar?- dijo él.
Una cerveza liviana respondió ella al tiempo que llevaba su cabello hacia atrás en una forma sensual que deleitaba los ojos de su acompañante.
Charlaron por algún rato. Secretos y no secretos. Se sinceraron. Algo estaba en juego. ¿Sería verdad?, Cada vez se hacía más evidente lo que pasaba y llegó la hora de marcharse.
El se levantó primero, ella decidió ir al tocador en lo que él pagaba la cuenta y ambos coincidieron en la salida.
Fueron caminando distraídamente hasta sus respectivos autos. Allí ella se despidió.
-Gracias- dijo
La he pasado muy bien espero que podamos repetir el encuentro.
El hombre sonrío y le dijo
También la pasé muy bien, y sí, deseo volver a verte…
Acto seguido ella se despidió con un beso que rozó las comisuras de sus labios.
Eso era más de lo que podía esperar él. Quedó de pronto establecido. ¡Si quieres más tendrás que buscarlo!, El se acercó a ella, al tiempo que ella se acomodaba en el vehículo.
¿Esa es la forma en que de verdad te quieres despedir?, dijo él conociendo de antemano la respuesta.
Se acercó a sus labios, y la besó. Tiernamente con sentimiento. Sólo así los besos cuentan. Cuando llevan sentimiento. Sus ojos cerrados fueron cómplices de aquel efímero placer.
Dulces y suaves, quería explorarlos a fondo, pero sólo fue una muestra, otro día sería, un día a la vez.
Ambos sonrieron. El hielo del miedo, y la confidencia había desaparecido. Otro encuentro comenzaba a gestar. No había marcha atrás.
Ambos marcharon por rumbos opuestos, ambos iban por el mismo rumbo…

2 Comments:
Sólo un suspiro!!! ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Que hermoso!!!!!
Besos!!!!
:)
jajajaj es verdad...un frangelico o un vino para la dama...
pero la verdad no es relevante coincido.
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