El Ultimo Beso
El último beso…
El vacío se hizo lleno. La necesidad del alma brotó. En las miradas se abría paso un fuego que consumía el aire que respiraba.
El abrazo se hizo presente y la lluvia manó del corazón. Un dejo de tristeza se apoderó de ambos.
Ese beso sería el último. Ya sus seres separados por las circunstancias marcharán por rumbos distintos.
Las manos recorrieron los labios y se entrelazaron en las hebras doradas de su cabello. Buscaron en las cuencas de los ojos acariciando unos párpados rendidos al querer. Temblor a cuerpo entero. Sus manos recorrieron mi espalda por última vez. Pechos descubiertos esperaron anhelantes la flor que formaron mis labios. Vientre ondulante por la acción de unos dedos atrevidos. Un gemir a mi oído y yo redescubro aquel placer.
Me recuesto en la mirada que se pierde en las aguas de la pasión, ahogando un llanto lastimero que emite mi corazón.
Respiro sus aromas más íntimos y me nutro de su sabor. Ella me regala sus néctares yo le obsequio mi pasión.
Y de pronto entablada está la lucha, nos fundimos en amor. Cada cual lo manifiesta en su máxima expresión.
Muy dentro de ella muero, vivo, vuelvo a morir. Siento mi cuerpo blandir su vigoroso elemento en una lucha sin cuartel por no dejar ir ese maravilloso momento. Un gemir, un aullido como el del lobo solitario que le aúlla a la luna, escapa de mi garganta como un grito ahogado que pide al amor que no huya.
Tendido quedo sobre su pecho. Sus piernas me abrazan, siento su placer y deseo renacer. Allí mismo le echo una mirada anhelante ella me abraza contra su pecho.
¿Qué amor puede ser tan real que tenga que transformarse y conformarse con ser virtual? Invisible a las miradas. Imposible a las circunstancias.
Allí en un abrazo que no quería desabrazarse ví como mi alma al vacío se lanzaba y se convertía en ángel.
Otra vez mis dedos recorrían su cuerpo. Esta vez en marcha de despedida. Llegó el momento de la partida y volví a encontrar aquella mirada, brillaba.
Sus labios se hicieron cuna y volví a mecerme en ellos. Otra vez nuestras bocas se hacían una. Me levanté pesadamente. Una atracción me obligaba a mantenerme allí justo en frente a su portal. El abrazo se hizo potente su cuerpo se negaba a soltar. Muy poco a poco, el beso fue despertando, los cuerpos flotando pudieron otra vez descansar. Las miradas y el silencio hablaron de todo. Amor…eso es amor, eso es amar.
Un último beso al despedirme me fundió ese sentimiento para siempre….por siempre un último beso.
El vacío se hizo lleno. La necesidad del alma brotó. En las miradas se abría paso un fuego que consumía el aire que respiraba.
El abrazo se hizo presente y la lluvia manó del corazón. Un dejo de tristeza se apoderó de ambos.
Ese beso sería el último. Ya sus seres separados por las circunstancias marcharán por rumbos distintos.
Las manos recorrieron los labios y se entrelazaron en las hebras doradas de su cabello. Buscaron en las cuencas de los ojos acariciando unos párpados rendidos al querer. Temblor a cuerpo entero. Sus manos recorrieron mi espalda por última vez. Pechos descubiertos esperaron anhelantes la flor que formaron mis labios. Vientre ondulante por la acción de unos dedos atrevidos. Un gemir a mi oído y yo redescubro aquel placer.
Me recuesto en la mirada que se pierde en las aguas de la pasión, ahogando un llanto lastimero que emite mi corazón.
Respiro sus aromas más íntimos y me nutro de su sabor. Ella me regala sus néctares yo le obsequio mi pasión.
Y de pronto entablada está la lucha, nos fundimos en amor. Cada cual lo manifiesta en su máxima expresión.
Muy dentro de ella muero, vivo, vuelvo a morir. Siento mi cuerpo blandir su vigoroso elemento en una lucha sin cuartel por no dejar ir ese maravilloso momento. Un gemir, un aullido como el del lobo solitario que le aúlla a la luna, escapa de mi garganta como un grito ahogado que pide al amor que no huya.
Tendido quedo sobre su pecho. Sus piernas me abrazan, siento su placer y deseo renacer. Allí mismo le echo una mirada anhelante ella me abraza contra su pecho.
¿Qué amor puede ser tan real que tenga que transformarse y conformarse con ser virtual? Invisible a las miradas. Imposible a las circunstancias.
Allí en un abrazo que no quería desabrazarse ví como mi alma al vacío se lanzaba y se convertía en ángel.
Otra vez mis dedos recorrían su cuerpo. Esta vez en marcha de despedida. Llegó el momento de la partida y volví a encontrar aquella mirada, brillaba.
Sus labios se hicieron cuna y volví a mecerme en ellos. Otra vez nuestras bocas se hacían una. Me levanté pesadamente. Una atracción me obligaba a mantenerme allí justo en frente a su portal. El abrazo se hizo potente su cuerpo se negaba a soltar. Muy poco a poco, el beso fue despertando, los cuerpos flotando pudieron otra vez descansar. Las miradas y el silencio hablaron de todo. Amor…eso es amor, eso es amar.
Un último beso al despedirme me fundió ese sentimiento para siempre….por siempre un último beso.

1 Comments:
Aysss el amorrr!!! muy lindo ...
Besis desde Madrid
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