miércoles, marzo 08, 2006

Hola...

HOLA…


Hola- se lee en la imagen.


Un ser invisible saluda. No sabes quién es pero igual le saludas. Como si le conocieras de siempre.

Una conversación casual como un encuentro en la calle con un desconocido que te parece simpático. Nada más sabes de esa persona.

Ni siquiera te importa como se ve. No en estos momentos.

Comienzas una conversación que por lo general va de lo superficial hasta llegar a lo íntimo y personal. Sin inhibiciones. Puedes ser quien quieras, mientras no te llegue la hora de presentarte de veras.

Visitas lugares que tal vez nunca pensaste conocer. Lo más increíble es que son lugares que siempre has llevado dentro. Y que en este lugar los exhibes como tu más llamativo traje. Te vistes de coraje y dejas la timidez a un lado. Aquí puedes ser juez, testigo o abogado. Hasta un poco Dios si eres alocado.

Hablas y te ríes en una conversación silenciosa dejando escapar risas calladas y carcajadas misteriosas.

Así es este espacio donde incluso muchos han encontrado el amor de su vida. Donde otros se resguardan en palabras y poemas y otros más discuten con el mundo sus dilemas.

Viajan libres de amarras. Pues el pensamiento es dueño del camino y el corazón señor del paisaje.

Aquí el peso es puro equipaje de mano. No nos cansamos de cargar las penas, las alegrías y las cotidianas de tantos humanos.

Evolucionamos a un mundo más interior, más intelectual. Filosofamos sobre la vida y sobre el tema más trivial.

Y al final nos damos cuenta de que en todas partes somos en esencia iguales. Que sufrimos de los mismos males y tenemos los mismos anhelos. Eso es lo que he podido ver por todos estos lugares.

Algo que puedo al menos teorizar basado en mi experiencia, aquí se conoce más desde adentro a la gente que desde afuera.

Eso es lo que lo hace especial.

Por eso:

A ti que ya vas de retirada y que se me visitarás de vez en cuando te doy mi amor y que vaya contigo a donde tú vayas. Tienes mi bendición y mi amor sin condición, convertido en amistad.

A ti que me lees y que de casualidad visitas y comentas. Gracias por ese tiempo que dedicas a escuchar mis pensamientos y dejar breves respuestas. Es bueno tener con quien conversar.

A todo aquel que lea y se anime a dejar huella. Gracias por caminar descalzo en estas arenas sinceras.

Este blog seguirá. Mientras lo alimenten con su presencia.