El Personaje...visitando las Animas
El Personaje…Visitando las ánimas.
Eran casi las 5 de la tarde y el crepúsculo se tornaba azul oscuro con pinceladas rosas, anaranjadas y doradas. El aire estaba fresco…había caído una corta llovizna y soplaba una brisa ligera.
Llegué justo antes de que el hombre cerrara los portones del recinto. Me miró e iba a decir algo, pero me dejó pasar al tiempo que decía…
“Me marcho en media hora”,
Le respondí que media hora estaba bien, y que no creía que fuese a molestar a nadie y que nadie se quejaría de mi presencia.
Mientras caminaba entre las veredas de aquel lugar sentí todas aquellas presencias vigilando cada paso. No decían nada. Estaban allí siempre.
Seguí caminando mientras buscaba donde detenerme a descansar. Las flores eran abundantes y había tantas hasta donde se perdía la vista.
Justo ya anochecía cuando llegué a un espacio amplio con unas flores recientemente plantadas. Rosas.
Las había blancas y rojas.
“!Hey!” , dijo el hombre…
“se le acaba el tiempo”…
Dígame por donde salgo sin molestar a nadie…deseo quedarme un rato más… le pedí mientras le ponía un billete en el bolsillo de su camisa…(SOBORNO)…
“Oiga yo no se nada ni he visto nada….al final a la izquierda hacia donde queda el arroyo hay un agujero en la verja. Salga por ahí pero tenga cuidado…no todo lo que se ve es como se ve…”finalizó por decir el hombre mientras daba media vuelta y apuraba el paso hacia la salida.
Ya solo, me senté al lado de las rosas.
Hola… ¿cómo estás?
La anciana me preguntó.
Hola…tanto tiempo sin verte. Dije, sin inmutarme…
Su rostro lleno de arrugas no evitaba que su mirar dulce y comprensivo reluciera de aquellos ojos y su sonrisa igual que siempre.
¿Has descansado?, pregunté…
Si…estoy tal y como Dios quiere.
Tú no te ves así. Dijo ella.
¿Yo?, bueno, vine por consejo…siempre has sido bien simple en tus respuestas.
¿Consejo? , con lo terco que eres dudo mucho que te sirvan de algo.
Bueno…estoy en una situación….
Siempre estas en una situación. Lo estarás todos los días.
Es que…
Es que no acabas de entender que tu misión en la vida es dar…aunque apenas tengas.
¿Dar?, pregunto
Si, DAR…dijo ella
Pero si apenas tengo para dar…no tengo para siquiera los míos.
Mira hijo…me dijo ella.
Toda la vida nos la pasamos buscando de todo para poder compartir…para poder dejar algo a los seres queridos ¿no te has dado cuenta?
Si…pero siempre estoy atrás.
Estar atrás no es tan malo como no estar. Sabes que Dios aprieta…pero no ahoga. Me respondió la vieja.
Oye pero me tiene bien apretado….y no afloja. Me quejé.
¿Crees que estás apretado?
Tienes tantas cosas. Te has olvidado de la esencia y solo estás concentrado en la consistencia.
Mira tu trabajo. ¿Crees que alguien ahora mismo lo puede hacer?
Mira todo lo que has luchado…hasta donde has llegado. Tú elegiste ese camino. Nadie te obligó. Y has llegado bien lejos.
Ahora…tu mismo lo has dicho una y otra vez. Vivir un día a la vez, pero debes planificar, organizar, las puertas se irán abriendo y verás que se te presentarán nuevos retos y llegarás bien lejos.
Gracias por tu apoyo siempre. Le dije.
Te ves linda. Ese es el vestido que tenías la última vez que te ví hace ya tres años.
“¡Si que se ve linda!” De pronto dice otra voz esta vez masculina. Y nos prepara un arroz con pollo delicioso. Un viejo con complexión fuerte, pelo negro y una sonrisa nos interrumpe...
¡¿Abuelo?!
……….
Eran casi las 5 de la tarde y el crepúsculo se tornaba azul oscuro con pinceladas rosas, anaranjadas y doradas. El aire estaba fresco…había caído una corta llovizna y soplaba una brisa ligera.
Llegué justo antes de que el hombre cerrara los portones del recinto. Me miró e iba a decir algo, pero me dejó pasar al tiempo que decía…
“Me marcho en media hora”,
Le respondí que media hora estaba bien, y que no creía que fuese a molestar a nadie y que nadie se quejaría de mi presencia.
Mientras caminaba entre las veredas de aquel lugar sentí todas aquellas presencias vigilando cada paso. No decían nada. Estaban allí siempre.
Seguí caminando mientras buscaba donde detenerme a descansar. Las flores eran abundantes y había tantas hasta donde se perdía la vista.
Justo ya anochecía cuando llegué a un espacio amplio con unas flores recientemente plantadas. Rosas.
Las había blancas y rojas.
“!Hey!” , dijo el hombre…
“se le acaba el tiempo”…
Dígame por donde salgo sin molestar a nadie…deseo quedarme un rato más… le pedí mientras le ponía un billete en el bolsillo de su camisa…(SOBORNO)…
“Oiga yo no se nada ni he visto nada….al final a la izquierda hacia donde queda el arroyo hay un agujero en la verja. Salga por ahí pero tenga cuidado…no todo lo que se ve es como se ve…”finalizó por decir el hombre mientras daba media vuelta y apuraba el paso hacia la salida.
Ya solo, me senté al lado de las rosas.
Hola… ¿cómo estás?
La anciana me preguntó.
Hola…tanto tiempo sin verte. Dije, sin inmutarme…
Su rostro lleno de arrugas no evitaba que su mirar dulce y comprensivo reluciera de aquellos ojos y su sonrisa igual que siempre.
¿Has descansado?, pregunté…
Si…estoy tal y como Dios quiere.
Tú no te ves así. Dijo ella.
¿Yo?, bueno, vine por consejo…siempre has sido bien simple en tus respuestas.
¿Consejo? , con lo terco que eres dudo mucho que te sirvan de algo.
Bueno…estoy en una situación….
Siempre estas en una situación. Lo estarás todos los días.
Es que…
Es que no acabas de entender que tu misión en la vida es dar…aunque apenas tengas.
¿Dar?, pregunto
Si, DAR…dijo ella
Pero si apenas tengo para dar…no tengo para siquiera los míos.
Mira hijo…me dijo ella.
Toda la vida nos la pasamos buscando de todo para poder compartir…para poder dejar algo a los seres queridos ¿no te has dado cuenta?
Si…pero siempre estoy atrás.
Estar atrás no es tan malo como no estar. Sabes que Dios aprieta…pero no ahoga. Me respondió la vieja.
Oye pero me tiene bien apretado….y no afloja. Me quejé.
¿Crees que estás apretado?
Tienes tantas cosas. Te has olvidado de la esencia y solo estás concentrado en la consistencia.
Mira tu trabajo. ¿Crees que alguien ahora mismo lo puede hacer?
Mira todo lo que has luchado…hasta donde has llegado. Tú elegiste ese camino. Nadie te obligó. Y has llegado bien lejos.
Ahora…tu mismo lo has dicho una y otra vez. Vivir un día a la vez, pero debes planificar, organizar, las puertas se irán abriendo y verás que se te presentarán nuevos retos y llegarás bien lejos.
Gracias por tu apoyo siempre. Le dije.
Te ves linda. Ese es el vestido que tenías la última vez que te ví hace ya tres años.
“¡Si que se ve linda!” De pronto dice otra voz esta vez masculina. Y nos prepara un arroz con pollo delicioso. Un viejo con complexión fuerte, pelo negro y una sonrisa nos interrumpe...
¡¿Abuelo?!
……….

3 Comments:
Conmovedor.
Me gusta cuando me llevan por "paisajes coloridos".
Cuando nombraste a la anciana, me vino de inmediato la imagen de la mirada de mi abuela, bellos recuerdos.
Gracias, ya me paseo por acà.
Saludos sureños.
Me encanto....La anciana también me recordó a mi abuela. :)
El Campo Santo era el lugar...
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