viernes, septiembre 16, 2005

El Personaje...Dejavu

EL PERSONAJE… Deja vu


Las luces le lastimaban la vista…estaba cansado. El ir y venir habían hecho efecto. Su guiar se tornó lento. Pensaba en el encuentro.

En la oscura carretera detuvo la marcha. Podía sentir su corazón latiendo con fuerza. Como si de pronto hubiese despertado de un sueño. Pero estaba todavía en el lugar de los hechos.

Miró a su alrededor, nada le parecía extraño, pero a la vez sabía, sentía que algo había vivido que antes había visto en otro lugar.

¿Quién era aquel joven que le recordaba tanto su propia juventud?

Su mirada se perdía más allá del parabrisas hacia donde la carretera se perdía donde terminaba la luz potente de los faros de su auto…

“mejor me voy, ya es tarde” se dijo…

Emprendió nuevamente la marcha y ya estaba de regreso un poco antes del amanecer….otra vez.

Pasó por donde Bloq…para contarle, pero ya el grandote había cerrado.

“bueno nada más” sigo mi camino…dijo.

El caballero llegó a su aposento. Buscó las llaves y…

¡“coño”! , no otra vez, ¿dónde Carajos las puse?

El hombre buscó afanosamente en sus bolsillos, dentro de la guantera, bajo los asientos de su auto.


Con una mirada de resignación se dispuso a pasar la noche en el auto…

“Perdón”, interrumpió una voz el silencio del ya casi amanecer…
¿Buscas esto?

Sobresaltado nuevamente…por segunda ocasión, el hombre dio un brinco.

¿Quéeeee? , haces aquí. Dijo el caballero

“Te estuve esperando” “pero como vi que no llegabas decidí venir hasta aquí”. Dijo la mujer de blanco.

¿Pero cómo supiste?, Nunca te dije donde vivía. Respondió el caballero intentando buscar una de esas cajitas de goma de mascar que amortiguan el aliento de una noche.

Pues fue sencillo. Dijo ella…

Mi amigo Bloq…
Ese condenado…lo voy a…

Oye creo que olvidaste algo. Volvió a decir ella.
Esta vez con un tono de voz algo musical y travieso a la vez que balanceaba algo metálico y sonoro con su pequeña manito.

No había reparado en ella. Con el alba como fondo…la observó con más detalle. Otra vez esa sonrisa. Su mirada ansiosa, pero controlada, y aún con un aroma de mujer, que seguro se podía sentir a algunos metros y haría voltear cabezas para ver de donde proviene.

Su cabello le cubría parcialmente el rostro, era largo ondulado y lo tenia teñido de rubio. Su vestido blanco escotado justo a la altura de la mirada ya totalmente despierta del señor, bajaba en forma ondulante dejando ver algunas formas sobrepuestas que no se veían nada mal.

“Ejem” ¿No piensas entrar a tu casa?, interrumpió la mujer.


¿Eh? Si…gracias por traerme las llaves. Dijo él.

Al salir del auto…se vió frente a ella. Una mujer hermosa.

Ella extendió la mano y le colocó aquel mazo de llaves en la suya.
Los dedos se rozaron…luego la mano apretó el llavero pero se la trajo hasta tenerla sujetada. Sentía su calor, su suavidad,y sintió un cosquilleo que le recorrió el cuerpo.

Sus miradas se encontraron, se entendieron, las sonrisas afloraron.

“Ven” dijo él…y la llevó hasta la entrada de su pequeña morada. Ella, callada, se dejo llevar cual hoja que flota en un torrente…no iba a luchar contra aquella corriente que de pronto la atrapaba…

Este es mi palacio. Dijo él.

¿Te puedo ofrecer un refresco, café, algo de tomar?

Ella sonrió. Se sentó reclinada sobre el único mueble que adornaba el pequeño lugar que correspondía a la sala. Un futón que servía de sofá y de cama para las visitas.

El mismo estaba totalmente cubierto de cojines que le daban la sensación de hacerlo más grande y espacioso cuando en realidad sólo tenía espacio para dos…

Sí. Dijo ella. “Me tomo algo…pero prefiero algo más fuerte. Un vino. Alguien me dijo de uno dulce y caliente que es muy bueno…”

¿Bloq otra vez?...volvió a señalar él.

Jijiji. Se rió la mujer.

Bueno…veré que tengo…dijo él pasando a la cocina. Escondida de la vista de ella.

Mientras buscaba las copas, y el sacacorchos cavilaba en lo que hacía.

“Heme aquí con esta hermosa mujer y temblando de miedo como si nunca hubiera estado con una”…
¿”Cómo es posible que esté sola?...
¿Por qué yo?,
¡Es tan linda!... murmuró para sí, mientras ya con botella y copas en manos se dirigía hacia la salita donde ella lo esperaba.

¡CRASH catacrash!! Sonó todo el vidrio al explotar en el suelo…

El vino, las copas, el sacacorchos…todos en el suelo…hechos añicos. Bueno no el sacacorchos…y él, incrédulo ante lo que veían sus ojos…

Allí en el futón estaba ella, totalmente cubierta por los cojines…una pierna se asomaba por debajo de la pila del acolchonado y mostraba unas pantorrillas perfectas unos pies pequeños y a la parte de arriba los cojines delineaban unos senos exuberantes y voluptuosos…el vestido blanco en el suelo a los pies del mueble, al igual que una ropita diminuta que apenas cubriría los encantos.
Ella sonreía…no decía nada.

Lentamente el hombre se acercó y ella fue dejando atrás los pudores…era verdaderamente un monumento a la feminidad.

Mientras sus miradas se encontraron…las manos de el la exploraban y las de ella lo desvestían…

Ella también lo encontró y lo hundío en sus aguas termales.

Así el sol salió…y mientras más se elevaba en el horizonte mas directo daba en el rostro del caballero…
Sintió un cálido aliento justo en su oreja…que compensaba el fresco de aquella mañana.MMmmm….que bien se siente….murmuró el caballero…
MUUUUUUUUUUUUU!!! Hizo la vaca que estaba curioseando en el auto estacionado a la orilla del camino