domingo, marzo 02, 2008

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo

Introducción

Hace unos meses atrás tal vez poco más de un año, hice una entrega de un escrito llamado el Atrapa Sueños. El final del mismo quedó en suspenso, abierto a otra historia con otro posible final. Hoy retomo el cuento y no sé cómo termine. Es importante que cuando lo leas entiendas que todo en la vida tiene una razón de ser, yo lo he aceptado así. Que las decisiones que nos hacen crecer verdaderamente son muchas veces las más dolorosas. Este escrito lo hago con el amor más grande que pueda existir. No pretendo que le guste a los ojos del que lo lea pero si que llegué al corazón.

En los momentos en que rememoro esta historia, hoy es toda una nueva noria de acontecimientos. Le dedico este escrito a una persona que sé en algún momento lo leerá y lo verá con los ojos del alma. Le dedico este cuento a la razón del mismo, espero que te guste y siempre sepas que en mí tienes el mejor de los amigos. Con todo mi amor...para tí.

Ahora retomo la historia donde terminó.




El Atrapa Sueños capítulo final

Dibujaba el horizonte matices rosados, presagiando un hermoso día.
El hombre miraba a la joven y se sumergía en aquel brillo hermoso de sus ojos. Ella lo miraba igual. El tiempo se detenía para ellos.

Marcelo la tomó de la mano y la acercó hacía el. Ella no dejaba de mirarle. Una brisa suave acariciaba sus rostros ahora bien cercanos, tan cercanos que podían compartir la respiración. Los labios se rozaron, se juntaron y quedaron en un largo y tierno beso.

Marcelo abrió los ojos al mismo tiempo que Viviana. Ella se veía muy cómoda en un extremo del bote mientras el estaba recostado del timón. Flotaba el bote bajo un manglar refrescante.

-Nos quedamos dormidos- dijo él
-Si- dijo ella con una sonrisa picara

- No se que pasó pero tuve un sueño muy extraño- dijo Marcelo

Viviana lo miraba intrigada. –yo tambien tuve un sueño dijo ella mirándolo a los ojos.
-Vamos, ya es tarde- dijo Marcelo

Iban de regreso, callados sin dejar de mirarse. Sabían del sueño, no tenían que contarlo. Al llegar al muelle Marcelo ayudó a Viviana a bajar. Ella miró a Marcelo que no apagó el motor del bote. Marcelo la miraba con un gesto amoroso y ella le sonrió. La tomó de la mano la abrazó y la besó. Viviana se dejó llevar. Ella también deseaba eso.

- Ve y vive todos tus sueños todos los que tengas. Si tienes la capacidad de soñar tienes la capacidad de crear, crecer y vivir plenamente. Nunca dejes de soñar. Dijo Marcelo mientras se montaba nuevamente en su bote.

Viviana lo miraba, no deseaba que se fuera pero no lo quiso detener. Observó una extraña bruma a lo lejos. Marcelo también la habia notado.
¿Qué haces?- preguntó Viviana
- Voy en busca de un sueño- dijo Marcelo
- Un sueño de amor- dijo Viviana mientras se acercaba al bote- yo tambien quiero buscarlo contigo.

Ya tu me ayudaste a encontrarlo. Ahora voy a buscar otro sueño…el sueño perdido. Dijo Marcelo. Encendió el motor y aceleró alejándose del muelle y dejando a Viviana que aunque tenía el corazón hecho pedazos sabía que había tenido y que tenía un amor sin tiempo sin fin , un amor genuino.

Te amo, escuchó la voz de Marcelo traida por el viento.
Yo tambien te amo susurró Viviana al mismo tiempo que Marcelo levantaba la mano despidiéndose de su amada.



Las Noticias

Desaparecido un navegante en extrañas circunstancias. Las autoridades alegan que desapareció en una extraña bruma. Su embarcación apareció intacta en uno de los islotes cercanos a la costa se desconoce la suerte de esta persona.

Fin


El Atrapa Sueños...El Diario de Marcelo capítulo I

Marcelo se alejó de Viviana la vió partir y adentrarse entre las gentes...
¿La habré perdido?, se pregunta, ¿se me habrá ido para siempre?

Enfila su pequeña embarcación hacia la negrura del enorme mar silente.
Busca la guía de una estrella, que le recuerde venir por ella cuando
finalice su travesía.

Con lágrimas en los ojos y mordiendo fuerte la dentadura, marca un
derrotero hacia el castillo de la que una vez fué una, para liberar de
sus ataduras su alma ligera, y poder llegar a tiempo para reclamar
como suya la más fina doncella que jamás hombre pudo conquistar, y él
aquella tarde la había logrado besar y la había tenido que dejar
marchar.


De frente la bruma le esperaba. Era una señal del tiempo que se avecinaba. Atrás había dejado una historia increíble maravillosa...mágica.

Poco a poco se fué acercando al misterioso manto blanco. Sólo el mar y su pequeña embarcación a la que le puso el nombre
de Viviana tallado con un cuchillo en el espejo. Ya las luces del muelle donde había dejado a su amada apenas eran puntos blancos que parecían estrellas lejanas al ras del horizonte. Sabía que había fiesta y que su amada estaría bailando al son de la música, era imposible que no fuese de otra forma.

Unos momentos más y ya no distinguió nada más. Todo se perdió, ya estaba adentro de la masa blanca sólo en su navío, sólo en aquel mar donde las olas eran las dunas de un desierto mojado y salado. Aceleró la marcha, su bote cortaba limpiamente las olas mientras se adentraba en una calma donde sólo se percibía el golpeteo del agua contra el casco del Viviana.

-Es un viaje largo el que me espera- se dijo

Miró y sacó su saco de dormir y lo preparó. Pasaría la noche en algún sitio cercano, auscultó el horizonte ya que la bruma se había disipado. Ahora era sustituida por un manto de estrellas, infinitas, totales dueñas del firmamento. Una silueta alargada se perfilaba en la línea donde el mar se juntaba con el cielo. Marcelo enfiló hacia aquel punto.

Le tomó poco más de media hora alcanzar la orilla. No había nadie ni nada era una isla desierta al parecer. Perfecta para pasar la noche. Ancló al Viviana y se acomodó, se dejó caer y no tardó mucho en quedar dormido.

Las olas mecían suavemente al Viviana arrullando a Marcelo mientras la brisa le traía los recuerdos de Viviana, Una lágrima se escapó de su mirada en sueño. Marcelo suspiró y habló dormido. Las estrellas le escucharon decir.

- Cuando Dios pensó en la belleza imaginó tu rostro, Cuando Dios pensó en la nobleza imaginó tu mirada, Cuando Dios pensó la felicidad imaginó tu sonrisa, pero cuando Dios pensó en el Amor TE CREÓ.-