Un dia para recordar
Hoy fue un día raro. Me levanté con la necesidad de vivir el ahora y olvidar el mundo y los problemas aunque fuese por unas horas. Me di puesto en la cama hoy mi única compañía. Decidí que iba a ser un día bueno, me senté aquí en frente al teclado y empecé a revisar el correo y el blog.
Que bueno que me escribieron, eso anima a sentir que uno existe para alguien. En fin, desde hace mas de un mes que no nadaba y el día estaba espléndido para un día de playa y surf. Llamé a una vieja amiga que vive a minutos de mi playa favorita para el surf y me dijo que me esperaba. Su esposo venía de regreso de las islitas y me invitarian a comer luego de la sesión de playa.
La fuí a buscar y nos fuimos en su auto el cual compartí asiento con su doberman...bueno al menos no guié,jajaja.
Al llegar a la playa comencé a bajar mi equipo y fue entonces que me di cuenta de que había dejado mi tabla en mi auto. Que bruto. No había nada más que hacer, era a practicar el surf de cuerpo o bodysurf. El mar estaba espectacular. Las olas se venían en sets de tres y cuatro olas algunas alcanzando facilmente dos metros a tres metros de altura. Nadé mar adentro hundiédome a cada rompiente cada vez más grande. Justo antes de llegar al pico mi brazo izquierdo se rebeló con un dolor punzante y conocido por mí de una lesión vieja precisamente practicando el surf hace casi un año atrás. Cambié de estilo y miré a la orilla que estaba a unos 200 metros, decidí continuar. La corriente hoy estaba más fuerte que otras veces o tal vez es que yo estaba menos en forma después de un mes sin practicar.
Me dediqué a sortear las olas en lo que recuperaba el aliento que creo se había ido al lecho marino después del esfuerzo que hice para llegar hasta donde había otros surfers todos con sus tablas.
Comencé a velar las olas e intenté correr algunas pero el brazo no me ayudaba por lo que decidí quedarme flotando a esperar LA OLA y salir con ella del agua. Aquellos que saben de olas cuando uno dice LA OLA es esa la mas grande a la que estás dispuesto a meterle mano sabiendo que un error te puede costar caro.
Asi que después de media hora nadando a la deriva entre olas de metro y medio y dos metros apareció MI OLA. Al principio se veía una incipiente cresta bastante atrás...atrás esa es la palabra, unos segundos más y lo que era una incipiente cresta se había transformado en un verdadero muro verdeaqua de más de dos metros de altura. Comencé a paletear y patear lo más rápido que pude el brazo izquierdo por un instante me permitió acomodarme y comencé el vertiginoso deslizamiento por la pared de la ola.....
Que sensación de poder y libertad, iba como bólido bajando una ola a capela sin más ayuda que mis chapaletas y mis brazos nada de tabla ni de otros aditamentos de flotación. La ola se fué cerrando rapidamente y aquí es donde hubiese deseado tener mi tabla....me alcanzó el tubo o rolo y no me dejó salir.
Un dragón blanco me atacaba engulléndome con espuma blanca mientras yo intentaba ponerme de pie. Otra ola rompió cerca y más espuma a mi alrededor, elevo mi mano hacia el cielo..al menos eso creo. Pasaron unos segundos y emergí vivo y respirando como pez fuera del agua. No tenía tiempo para descansar ya que se me venían encima mas espumeros y todavía no tocaba fondo. Me dejé llevar y entonces toque tierra y me dirigí a la orilla.
Después de comer en casa de mis amigos fuí a la iglesia. Antes de entrar al agua había dado gracias por un glorioso día y me había persignado. Ahora iba a la iglesia para cumplir con una promesa y a la vez sentarme a conversar con Dios. A mitad de misa un hombre canoso alto en sus 70 y de complexión fuerte me ofreció la mano en una oración del Padre Nuestro, nunca antes había rezado de esa manera pero tomé la mano del hombre y sentí una energía que definitivamente no era normal para mí, luego de la oración me sentía raro, tenía una sensación de fuerza y paz. Después de la comunión a la cual me he auto excolmugado del sacramento y solo comulgo espiritualmente, el mismo hombre en su paso a rezar me puso su mano brevemente en mi hombro izquierdo como en señal de apoyo. No se quién es ese hombre, en mi vida lo había visto. Cerré mis ojos y medité mientras el sacerdote daba las últimas oraciones...
A VECES SIN QUE TE DES CUENTA TE PERMITO QUE TE CREAS QUE PUEDES DOMINAR LA NATURALEZA SOLO Y SIN AYUDA, HOY TE RECORDÉ CON UN APRETÓN DE MANO Y UN GESTO DE APOYO EN TU HOMBRO QUE SIN MI NO HUBIESES PODIDO DARME LAS GRACIAS DE ESTAR VIVO AHORA.
Que bueno que me escribieron, eso anima a sentir que uno existe para alguien. En fin, desde hace mas de un mes que no nadaba y el día estaba espléndido para un día de playa y surf. Llamé a una vieja amiga que vive a minutos de mi playa favorita para el surf y me dijo que me esperaba. Su esposo venía de regreso de las islitas y me invitarian a comer luego de la sesión de playa.
La fuí a buscar y nos fuimos en su auto el cual compartí asiento con su doberman...bueno al menos no guié,jajaja.
Al llegar a la playa comencé a bajar mi equipo y fue entonces que me di cuenta de que había dejado mi tabla en mi auto. Que bruto. No había nada más que hacer, era a practicar el surf de cuerpo o bodysurf. El mar estaba espectacular. Las olas se venían en sets de tres y cuatro olas algunas alcanzando facilmente dos metros a tres metros de altura. Nadé mar adentro hundiédome a cada rompiente cada vez más grande. Justo antes de llegar al pico mi brazo izquierdo se rebeló con un dolor punzante y conocido por mí de una lesión vieja precisamente practicando el surf hace casi un año atrás. Cambié de estilo y miré a la orilla que estaba a unos 200 metros, decidí continuar. La corriente hoy estaba más fuerte que otras veces o tal vez es que yo estaba menos en forma después de un mes sin practicar.
Me dediqué a sortear las olas en lo que recuperaba el aliento que creo se había ido al lecho marino después del esfuerzo que hice para llegar hasta donde había otros surfers todos con sus tablas.
Comencé a velar las olas e intenté correr algunas pero el brazo no me ayudaba por lo que decidí quedarme flotando a esperar LA OLA y salir con ella del agua. Aquellos que saben de olas cuando uno dice LA OLA es esa la mas grande a la que estás dispuesto a meterle mano sabiendo que un error te puede costar caro.
Asi que después de media hora nadando a la deriva entre olas de metro y medio y dos metros apareció MI OLA. Al principio se veía una incipiente cresta bastante atrás...atrás esa es la palabra, unos segundos más y lo que era una incipiente cresta se había transformado en un verdadero muro verdeaqua de más de dos metros de altura. Comencé a paletear y patear lo más rápido que pude el brazo izquierdo por un instante me permitió acomodarme y comencé el vertiginoso deslizamiento por la pared de la ola.....
Que sensación de poder y libertad, iba como bólido bajando una ola a capela sin más ayuda que mis chapaletas y mis brazos nada de tabla ni de otros aditamentos de flotación. La ola se fué cerrando rapidamente y aquí es donde hubiese deseado tener mi tabla....me alcanzó el tubo o rolo y no me dejó salir.
Un dragón blanco me atacaba engulléndome con espuma blanca mientras yo intentaba ponerme de pie. Otra ola rompió cerca y más espuma a mi alrededor, elevo mi mano hacia el cielo..al menos eso creo. Pasaron unos segundos y emergí vivo y respirando como pez fuera del agua. No tenía tiempo para descansar ya que se me venían encima mas espumeros y todavía no tocaba fondo. Me dejé llevar y entonces toque tierra y me dirigí a la orilla.
Después de comer en casa de mis amigos fuí a la iglesia. Antes de entrar al agua había dado gracias por un glorioso día y me había persignado. Ahora iba a la iglesia para cumplir con una promesa y a la vez sentarme a conversar con Dios. A mitad de misa un hombre canoso alto en sus 70 y de complexión fuerte me ofreció la mano en una oración del Padre Nuestro, nunca antes había rezado de esa manera pero tomé la mano del hombre y sentí una energía que definitivamente no era normal para mí, luego de la oración me sentía raro, tenía una sensación de fuerza y paz. Después de la comunión a la cual me he auto excolmugado del sacramento y solo comulgo espiritualmente, el mismo hombre en su paso a rezar me puso su mano brevemente en mi hombro izquierdo como en señal de apoyo. No se quién es ese hombre, en mi vida lo había visto. Cerré mis ojos y medité mientras el sacerdote daba las últimas oraciones...
A VECES SIN QUE TE DES CUENTA TE PERMITO QUE TE CREAS QUE PUEDES DOMINAR LA NATURALEZA SOLO Y SIN AYUDA, HOY TE RECORDÉ CON UN APRETÓN DE MANO Y UN GESTO DE APOYO EN TU HOMBRO QUE SIN MI NO HUBIESES PODIDO DARME LAS GRACIAS DE ESTAR VIVO AHORA.

1 Comments:
Tu experiencia sirve para recordar que no estamos solos, que "algo" o "alguien" nos vela, nos protege, nos ampara y nos enseña.
El poder de la naturaleza siempre ha de ser respetado. Y el poder de Dios, valorado.
Un saludo con la brisa del mar..
Publicar un comentario
<< Home